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domingo, 20 de septiembre de 2015

Mas allá de una mirada...

Donde no llegan nuestros sentimientos existe un instante mágico, prodigioso, en el que uno siente realmente que Ella está allí, como en una dimensión impensada, mirando, despertando con lágrimas en los ojos, serena, donde la ausencia nada significa… se puede adivinar un diálogo inalcanzable pero ante Ella…posible. Ante tan sublime mirada, te sientes sin defensas lógicas...sin argumentos formales, los principios, el orgullo…desaparecen. Las hipocresías de tantos serán siempre secundarias…Es entonces cuando te das cuenta que tus miedos no tienen sentido si sabes mirar desde el silencio y la fe, con los ojos del corazón, los de Dios, donde el dolor pierde su sentido de muerte…y la vida nace de la madera bendita, del rostro devoto de la Madre, que parece, solo parece querer morir…

miércoles, 2 de septiembre de 2015

En la calle, Soledad...

Evocas, a escasos días de tu inusitada presencia, un sueño que ahora por San Pedro parece dormido entre el envejecido y rancio dorado de tu altar y el sepia del otoño recién pincelado. Sugieres Amargura, que entreteje sus manos al compás de un silente y sobrio rachear, rancias filas de negro tafetán regio sabor a cofradía, olor a terruño ancestral de una Muy Real Ciudad. Suenas  a Amarguras, a Valle de ojos esmeralda, a costalero y a su rachear, surge el requiebro del remate de tu varal al sentir el susurro de la piedra centenaria de San Pedro  y su puerta que te quiere abrazar, nubes de incienso, sonidos de antaño, olor a cera, capirotes de negro Soledad  perfeccionan la dramática escena… Y es que, podría contaros que en la calle, la Soledad, es ese frío que recorre el cuerpo cuando la luna pinta desalientos sobre las callejas que conducen hacia ese camarín, cofre de nuestras devociones, que cobija la mirada de una Madre que nos cuida y pellizca el alma… y es que en vilo siempre nos tiene, pues su respirar parece que poco a poco se detiene, que podría llegarse a parar. Podría confesaros que en la calle, la Soledad, es ese anhelo que acaricia el alma cuando te giras y ves que un palio, inundado de fulgor, de pena y de dolor viene racheando, navegando sobre pies que marcan las huellas de tu camino Soledad. Pero tu llegada Señora es mucho más que todo eso…  y es que hay un encuentro con Dios en tu mirada, un encuentro único, exclusivo, personal como el Amor de Dios a cada uno. Y este encuentro sí que no tiene víspera ni final, puede vivirse permanentemente, desde que descubrimos cada cual que el  Señor nos llama, que nos está esperando, y que aguarda nuestra respuesta. Todo se une en el Señor y su bendita Madre, la razón de ser de nuestras cofradías, el sacrificio por amor de Dios mismo, que Ciudad Real y sus cofrades glosan en la gracia y en el Amor a su Madre, Madre Bendita de Dios.

domingo, 9 de agosto de 2015

En la cercanía de su presencia

Eternamente anhelando su bajada, y es que su perfil, su aire y su mirada de Madre indulgente y bondadosa se alcanzan mejor estando en ese soñado costado, guiando un año más nuestros rezos por los que no están, nuestras peticiones por los que vendrán y las de todos, que una vez postrados ante su reluciente altar solo pediremos volverla a ver un año más...
Al verla cada agosto enseñoreada en el lateral de la que es su casa, resuena en mi nostalgia y paladeo a qué sabe el aguardo de una promesa, recordé a mi hermana Carmen y me sentí enormemente afortunado y eternamente agradecido a mi madre por haberme parido ciudadrealeño y devoto de su Virgen del Prado.
Al arrimarme a calmar mis desconsuelos en el tafetán donde prendemos nuestros lamentos, mi ser es recorrido por corajes, por cariños, por pellizcos de tantos allegados y creyentes que hincan diariamente sus rezos en esa mirada dulce que refleja el color del cielo y que nos protege mejor que nadie de este mundo encorvado de desaires, envidias y falsas convicciones disfrazadas de leyes que buscan justificar quedos y vacíos rezos.
¿Quién no le ha rezado alguna vez a Nuestra Virgen del Prado?
¿Quién no ha reparado al menos un segundo ante su camarín?, como si alguien nos dijera…para, no vayas con tanta prisa y mírame, porque una madre siempre al hijo espera despierta…
¿Quién no conoce a alguien de esta especial Hermandad?
Y hasta su casa anduve, orientando hacia Ella mis pisadas para un esperado y diferente cruce con esa Madre que prefirió quedarse en esta tierra a estar peregrinando por el más sempiterno de los cielos. Al verla en la distancia, percibí que Ella aguardaba mi llegada.
Apresuré el tranco, la averigüé entre sus devotos, mis paisanos y en el pórtico que da entrada a la gloria me quedé, ausente de todo…sin pretender nada…sin buscar nada,… solo esbozar mis más profundos y sentidos suspiros en tan majestuosa atmósfera de fe y devoción cargada.
Ya siendo niño constantemente me ha impresionado, siempre me ha hecho sentirme minúsculo, siempre me ha dolido que no me dejaran, que no nos dejaran acercarnos a Ella… sobre todo en esa postura suya de Reina y compasiva Madre que deja que sus hijos con mimo la besen en sus amorosas manos  y creerme, cada día estoy más convencido de que ese alejamiento impuesto se refleja en su rostro aceitunado.
Apenas disfruto de tenerla frente por frente y no me veo capaz de sostenerle la mirada y es que noto que la he esquivado en más de una ocasión, no he deseado saber nada o muy poco de Ella cuando mi vida se ha recostado sobre las almohadas de la dicha; y es que  me cuestiono mucho el que yo perdone a mis semejantes tal y como haces Tú antes de retirarte cada tarde a acunar a tu Niño en tus sobrios aposentos.
Anhelo retenerla delante de mí y no me  siento con fuerzas, será porque he cargado contra su benignidad todo mi enojo…evitado su gracia cuando un adoquín en el camino me ha hecho darme de bruces contra la dura vida…te tengo enfrente y no soy digno de contemplar tu fulgurante mirada porque tus ráfagas de plata se clavan en mis palabras… Mas en este postrero cruce  de miradas los golpes del alma me vomitaron el final, exclamaron que me allegara hasta perderme en su alegría, obrando que las contemplaciones resguardaran los silencios…y los guardaron… En ese soplo de tiempo, un soplo de Dios en lo más hondo del alma  que empezó a orear cauces en el frío de mi sangre… Las ataduras empezaron a desatarse y las tinieblas se desangraron entre susurros de silenciosos secretos.
Y nos sobró con un escueto gesto para arreglar cuentas, esas que uno y otro anotamos sobre legajos de tafetanes cárdenos, esos que pasea su hijo frente a su casa cuando el primer martes Santo del año anuncia su ocaso.

lunes, 27 de julio de 2015

Barca de fe...

Y es que…cuanta fe guarda…

Varada en su altar de plata, con su cara de gracia y finura desbordada y las manos abiertas,… afrentando al acallo peregrino del recelo… rima desligá del verso en la que anida el pellizco, faltriquera del alma donde nos aguardan las cuentas que respetar. 
Silueta vaporosa de la llama de un cirio expirando…eres amparo de mendicantes, las manos del indefenso, el reencuentro con lo vivido, el anverso de las cadenas que con oro cincelan tu perfil de Reina, el lustre de las cerámicas manando añoranzas emigradas…eres huella de incontables llantos que renacen ante tu presencia y a cada momento lejos de ella…eres la promesa que imaginé cuando se disipo mi voluntad de seguir, de vivir…eres el aliento  que está a punto de escaparse…eres el quicio que apremio cuando no alcanzo a dónde acudir… Oasis del que nacen los pasos de lo acostumbrado, núcleo en el que habitan las duquelas del suplicio, recoveco de los secretos más íntimos donde se descorren cerrojos para extraviarse por las orillas incompletas del pasado.
Es aproximarte hasta Su destello, y Su propio destello es suficiente para rodearte, para  ampararte, para estimular espeluznos en cada respiración, en cada palpitación del aire, en cada trazo que esbozas apenas sin que eches cuentas sobre el filamento de un credo que en Su Soberana estampa atesora todo el raciocinio del orbe. Nadie está al tanto -ni debería de estarlo-en donde reside Su tirón… cuentan que en su mirada,… refieren que en su lozanía…apuntan que en su resplandor…Los catedráticos le imponen parte de la carga al sol cuando hilvana su dorso con alfileres de perfidias…y los educandos presumen que la imputa la posea la luna… refieren que es la única que consigue alumbrar la madrugada cuando esta lo ilustra todo por completo… mas, los cabales no concurren en acuerdo… los delirantes solo requieren del azulado de su mirada… los devotos, de su favor… los honestos pretenden solicitar su compasión… y sus paisanos…sus paisanos sin más piden arder su nombre en los labios para adentrarse en el reino de los cielo por Ella coronado.

Y es que…cuanta fe guarda varada en su altar de plata.

jueves, 25 de junio de 2015

Cuando la distancia no existe

Y es que, nos sobra todo… y no nos falta nada… Se eriza la piel... y se despojan los sentimientos de los constantes silencios, porque Dios siempre deja una puerta encajada para que vayamos a buscarle y de la más sencilla de las maneras lo encontremos.

jueves, 11 de junio de 2015

Causa de nuestra alegría...

En su Sagrado oratorio todavía tintineaba la última plegaria que alguna  ferviente devota entrada en años, de cabellos argénteos recogidos en un esmerado moño y apoyada en su bastón, guardaba en su cansado pero generoso corazón como tesoro que llevar ante sus plantas. La claridad empezaba a acariciar los gruesos mármoles que simulaban cristales de pulcras vidrieras y los destellos abordaban su rostro de terciopelo. La mañana se acicalaba para despabilar a su Reina. La espadaña se entreveía colmada de palomas y en su rosario relucían cientos de esperanzas revestidas de ofrendas.
En aquel momento me encamine a mi rincón eterno, recité quedo, inquieto, la oración más bella…”Dios te salve Reina y Madre de Misericordia…” intentando rehuir su mirada. Más…Ella…Ella me contemplaba, pero en esta ocasión con otro aire… Presumo, sin temor a equivocarme que esbozaba una tenue sonrisa. Un fulgor de humanidad filtraba su apenado contorno. Y es que la advertía sin sufrimiento, sin aflicción, sin insolencias; no le hacía falta su presea, le sobraba su dolor en soledad, sus tribulaciones; no quería encajes, ni broches, ni tan siquiera las estrellas de oro de su índigo tafetán. Simplemente era Ella… albor que asalta las negruras, hoguera que ahoga escalofríos, faro y guía entre tanta alma perdida. Ella, pendiente del rastro de mis descuidos…De mis duquelas. De mis vigilias  a la luz de una vela.
Y así la quiero siempre a mi lado. Cogido de Su mano. Cercano a Ella...la causante de vivir mi fe respirando al amparo de su manto...el motivo para continuar día tras día peleando...el ademán de la dicha que se esboza en mi semblante.
Descendió de su cálida hornacina, izó el decorado de la vida y me destapó la verdad eterna que algún día, en algún momento, en algún lugar perdí, quizás en una madrugada en que el dolor cerró el paso a la esperanza…No pude recitar nada más… puesto que de todo punto estaba ya dictado.

miércoles, 10 de junio de 2015

La espera del gozo

Aparten los velos que tapizan nuestros sentidos para… contemplar, percibir, aspirar, acariciar y paladear lo que mayo nos trasmitió y lo que el tiempo, esa sombra que Dios esculpe en las esquinas del atardecer para que descubramos la verdad y la grandeza de las cosas… ese tiempo, distancia que nos separa de las emociones, camino que nos separa del gozo y la magia del instante fugaz, nos mantendrá en vilo el corazón, palpitante el  sueño del Domingo de su recién estrenada Pasión.

sábado, 6 de junio de 2015

Dobleces...

A un gran número de los que nos movemos por este mundo de exornos hilarantes, tallados ideales, maestros de…nada y marchas de solos inacabables y pitidos chirriantes también nos sucede eso; intentamos rebuscarlo entre altares de culto vacíos de verdades y retablos colmados de polvo y sombras…y, no nos damos cuenta que Dios asoma en las rincones de las cosas sencillas…sinceras, sin adornos ni velos que ocultan falsos principios revestidos de notorios actos tan hipócritas y llenos de continente, como vacíos de hondura y de contenido.

jueves, 28 de mayo de 2015

Fuente de devoción

Es ahora…en este justo suspiro del tiempo, este en el que la gracia de Dios nos pellizca con suspiros de una devoción que nos rebosa el horizonte de nuestra vida, es ahora…cuando Ella se asoma por la puerta de sus aposentos para despedir con el perfume de su aliento el mes de los sueños, buscando resguardo en miradas que hablan de favores y que a su rostro se hilvanan y de cariño la cuajan…entre el cercano susurro de las hojas que ante su mirada retoñan, el  frío del mirador tantas veces rezado de su ventana o el reposo de algunas palomas agotadas de cruzar la bóveda celeste de su mirada; oratorio sin horarios que guarda plegarias vespertinas y zaguanes enquistados de la sentida verdad de sus hijos que la alaban; hornacina sagrada salpicada de rezos entre arrebatos de fervores o corazones ceñidos a la soledad. En ellos, que frente a ti su fe derraman se puede leer la historia de nuestra ciudad, esa que se escribe con el agua que un día broto de Tu fuente y regó el vergel de su Salud; en ellos se descifran nuestras tradiciones, nuestras leyendas, esas que trazaron nuestros mayores y los de estos, antepasados que forjaron una fe que les amparaba en sus mil y una batallas, libradas en el luchar del día a día, que no es poco acostarse con las manos manchadas y levantarse con ellas ocupadas. En ellos se puede reconocer el arte, esa gallardía que el universo quisiera para sí cada vez el nácar de tu rostro y el fulgor de tu mirada desgarra en quejíos las envidias y recelos de la luna al asomarse y ver tu cara dibujada al resguardo de la cera, tan bella y tan pura.

martes, 12 de mayo de 2015

El tiempo de los sueños...

A veces quisiéramos que se parase el tiempo de nuestra vida en aquel momento, en aquel lugar por toda una eternidad. Nos damos cuenta de que forman parte de nuestro ser… que en Ellos hemos descubierto un sentido, unos valores, que no estamos solos… y desde la fe, que hay un Dios que vive en todos ellos como una misteriosa experiencia de amor... y es que por mayo llega el tiempo de los sueños...

lunes, 11 de mayo de 2015

viernes, 8 de mayo de 2015

Sintiendo la penitencia

Se había ido quedando solo, aun encontrándose envuelto por la más numerosa y cuantiosa de las compañías, paladeando la monacal penumbra, con los ojos impenetrables, secretos, sin que lo que había a en torno a él le desviase de su única encomienda. Segundo tras segundo toda su alma se ha ido abandonando a la austeridad del momento, a la disciplina que se respira, a la penitencia presentida, y su vida terrenal se ha ido sofocando a la vez que se prendía la llama de la cera que iluminará Su camino al Calvario. Apenas si mira la luz que usurpa la paz, el sosiego del atrio que precede a la sin par humilde y sagrada clausura, cuando esta abre sus puertas y Dios ya ha levantado recorriendo el pasillo antes de cera iluminado, con paso firme, lento y racheado.

Pedir perdón a los lectores por la calidad de la foto,
pero al subirla a blogger pierde toda la calidad.

Para algunos de nosotros esta es la Pasión, la vivencia, la auténtica penitencia, la que vivimos cada Martes Santo y que nos conforta, nos alienta a seguir, a ser un poco cirineos de su Pena aunque no podamos quitarle su cruz. No es fácil para el orgullo humano aceptar que, ante Él, somos tan poca cosa… Auténticos cristianos, sin gloriarse de ello, rezando bajo el antifaz con la esperanza de quien confía y espera revivir en la Pascua Florida, sin atisbo de incredulidad y sin otro misterio de teologías, no lo necesitamos.

lunes, 4 de mayo de 2015

La ciudad de las reales realidades...



En este efímero momento, huidizo y sutil hálito de viento que es el tiempo, ahora más que nunca, ansiaría que mi retórica pudiera echar anclas en los sentidos de los que solamente intuirán el negro sobre blanco de estos trazos sin pericia alguna. Desearía que mis palabras fondeasen en aquellos que no han logrado saborear ese aire pleno de  Amarguras tras un manto azul, cielo del perchel en la inigualable anochecida del viernes dolorida…en los que no las descubrirán en esta vida, porque lo eminente que contemplarán serán las puertas del Cielo y percibirán sus campanas como toque postrero. Ambicionaría se aferrasen a los que no distinguen por qué nos gusta tanto el arranque siempre valiente de un Misterio o de un palio bien “llevao” , o el escogido repertorio que la Soledad pasea por San Pedro con gracia y siempre a compás…querría que fondearan en aquellos que nunca oirán las bambalinas de la Esperanza, resonando contra las paredes vetustas, sabias de un pasaje, tan solo engalanadas con la luz de la candelería de Su paso, en ese lapso de la noche en que reaparecemos en tiempos pretéritos y meditamos viendo encaminarse hacia la gloria del Carmen a la hermandad de la Penas, a compás de los versos que deja en el aire el rachear del Señor sobre costales… y nos quedamos solos, pisando el suelo que un momento antes anduvieron Sus costaleros, siguiendo a Dios hasta su anhelada y pretendida casa, consumiendo el día que estuvimos esperando todo el año y se nos ha escapado de la memoria sin darnos cuenta…y hacer vibrar las almas de los que viven en un mundo de silencios, cuando una campana seca, destemplada y pausada de un muñidor que anuncia cortejo fúnebre de otra época, y lo que ya se nos escapa es la semana entera que sirve de excusa para el resto del año. Una Madre con Su Hijo en brazos, exánime por Amor, transita las calles agotadas del bullicio, un duelo en silencio por San Pedro y una ciudad por testigo…anhelaría hacer llegar mis palabras a los que no conocen cómo es el silencio de la espera de otra Plaza de Santiago, después del dilatado aguardo, cuando seis ciriales doblan la esquina de la antigua Casa Madre, confirmando que la más hermosa y autentica Estación de Penitencia esta a punto de dar la revirá madre de todas las revirás y plantarse frente al monumento que las hermanas nos ofrecen para rezar, meditar y creer en lo que es la Verdad.
Pretendo llegar a aquellos que desdeñan el crujido del leño del Crucificado de la Piedad, tan muerto que todo en torno a Él llama a la muerte, Calvario inmenso de negrura que cruza la ciudad entre Amor, Angustias o la cercana esperanza de la Resurrección…o el tintineo de las bellotas del Ave María, transida de dolor, el de los angelotes de plata de la Señora del Consuelo, que perfuman la trasera de su paso, loza fina en su andar por el pasaje, final del sueño de una cuadrilla con arte, el chasquear de los hachones del que fue juzgado y muerto de la peor de las maneras y en su hermandad le dieron la Muerte más Buena, los cánticos de las Hermanitas a la más Señorial y más Dolorosa de las Madres en su casa perchelera, el silencio de los borlones contra los varales de la más Dulce Virgen que engendró el Pan…última Cena del Señor, el de los rosarios en Sus manos meciéndose a compás, tan a compás como el sueño que dibuja un paso en azulado y marfil de un Domingo de Ramos que sólo existe en una calle, barrio de los Ángeles de un Dios Cautivo y de Salud salvado, el redoble particular de Santo Tomas, los solos de cornetas de Virgen del Prado y nuestra agrupación que marcan un sello de calidad, la voz noble, sin más, de las viejas dinastías de capataz, de Juan Carlos Naranjo mandando a su Virgen, de nombre Consuelo que embelesa en su andar, la de Fran Muñoz y sus hermanos, Pablo y Jesús llamando a su gente de canela y clavo gladiadores del Cautivo, para romper en su recogía delante de una Madre de piel canela y mantilla fina de encaje, la de los Abenza señorío y compas, cánones de antiguas cuadrillas asalariadas y caminar por derecho, Soledad y Penas al frente, pausado y alargando la “zanca”…pam…pam…pam…pam, nos cortan el aliento su caminar… Les chisteo a los que de ningún modo repararán en cómo se desbarata una marcha cuando la banda nos sobrepasa y nos  deja atrás, muy atrás, contraponiendo la disposición de los instrumentos, mientras se diluye la espera y permanecemos en la contemplación imponente de un manto, una corona y unos candelabros de cola que incendian los bordados y los doran.
Y como no, siempre me tengo que dirigir a los que todos los años iluminamos su Pasión, nuestra pasión a través de un cristal, estorbándonos en las mismas bocacalles, saludándonos en los mismos rincones, disfrutando en las mismas esquinas del arte, a la justa hora, viendo y viviendo las mismas cofradías que nos enamoran, a los que disfrutan de este universo portentoso de la mano del padre o de la madre, o a los que una vez al año ven pasar a su Dios cerca de su casa y bajan a su encuentro para disfrutarlo y rezarlo, como esa mujer de cabellos níveos, que Miguel retrata magistralmente, las abuelas son como la Virgen que nos cuidan y nos quieren, y además reparten ilusiones para todo un año y hacen que recobremos  la esperanza y el anhelo de una nueva primavera con la fe y la devoción transmitida a través del brillo de la mirada más limpia y transparente de toda la ciudad, la de su Cautivo de los Ángeles y la Salud de los suyos como primoroso estandarte…
Y…es ahora, a través de estas torpes palabras cuando quiero hacer llegar y que calen en sus sentires más hondos a todos aquellos a quienes esta vida necesitó colocar más escollos de los que ya de por sí encierra para todos, pero Dios les salvaguardó el gracejo de ser cofrades en esta nuestra ciudad, la ciudad de las duras y reales realidades…