Ciertamente, algún día caeremos en la cuenta de que Jesús, el de las Penas errante, va hilvanando nuestros anhelos y nuestros delirios, nuestras desesperanzas y nuestras esperanzas, nuestras repulsas y nuestras sorpresas a esa cruz que Él lleva sobre su hombro sin aguardar auxilio alguno ni pedir nada a cambio.Vistas de página en total
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jueves, 25 de septiembre de 2014
Cruz de nuestras miserias
Ciertamente, algún día caeremos en la cuenta de que Jesús, el de las Penas errante, va hilvanando nuestros anhelos y nuestros delirios, nuestras desesperanzas y nuestras esperanzas, nuestras repulsas y nuestras sorpresas a esa cruz que Él lleva sobre su hombro sin aguardar auxilio alguno ni pedir nada a cambio.martes, 12 de marzo de 2013
Paso a paso...
"En el principio fue el silencio. La Palabra se hizo silencio para que pudieran escuchar -en Ciudad Real- el latido de la flor, el susurro de la luz y la bandera del viento -brisa de la anochecida- que hace nacer cada año pensamientos nuevos."
El silencio es el mudo pregón de penitencia de nuestra noche única. Crepúsculo del Martes, paso a paso, cuando el aire del carmelo se perfuma de azahar llegado de los Remedios, luz de caoba y carmesí de tu sangre bajo el palio de respeto inconfundible de la noche de estrellas de la ciudad. Destellos que iluminan también paso a paso, el misterio de un Dios abrazado a la Cruz que calla, triste y patético, frente al mundo.
El Silencio de Dios. El enigma que nos sale al encuentro para que sea nuestra conciencia de hombres la que hable.
Este Jesús de las Penas, silencioso, que sentimos muy cerca de nosotros como una tremenda necesidad, como una muda acusación a nuestros ensordecidos corazones que ya no quieren, o no pueden, escuchar "los gritos del silencio" que brotan, terribles, desmedidos, sin palabras desde la injusticia, el hambre, el paro, el sufrimiento...las nuevas plagas que ahogan la vida de millones de seres humanos.
Por eso, en medio de la noche única de Ciudad Real, paso a paso, lentamente, el Nazareno de las Penas es pregón de penitencia, misteriosa sombra de perdón, saeta de dolor esperanzado.
El habla desde la oscuridad. El habla sin palabras. El habla desde el silencio de los siglos con un lenguaje siempre nuevo; un lenguaje que actúa se hace carne, vida, presencia, realiza lo que dice porque lo que dice solo puede expresarse desde el Ser del Amor.
Un Amor que el mundo necesita con urgencia y en el que solo podrá creer cuando todos nosotros, cristianos, nazarenos de esta ciudad, abracemos la cruz del amor y hagamos realidad su mensaje.
Paso a paso, en medio de la noche, vigilantes, insomnes, firmes en la fe como ese inconfundible Jesús de la Penas en su silencio.
El Silencio de Dios. El enigma que nos sale al encuentro para que sea nuestra conciencia de hombres la que hable.
Este Jesús de las Penas, silencioso, que sentimos muy cerca de nosotros como una tremenda necesidad, como una muda acusación a nuestros ensordecidos corazones que ya no quieren, o no pueden, escuchar "los gritos del silencio" que brotan, terribles, desmedidos, sin palabras desde la injusticia, el hambre, el paro, el sufrimiento...las nuevas plagas que ahogan la vida de millones de seres humanos.
Por eso, en medio de la noche única de Ciudad Real, paso a paso, lentamente, el Nazareno de las Penas es pregón de penitencia, misteriosa sombra de perdón, saeta de dolor esperanzado.
El habla desde la oscuridad. El habla sin palabras. El habla desde el silencio de los siglos con un lenguaje siempre nuevo; un lenguaje que actúa se hace carne, vida, presencia, realiza lo que dice porque lo que dice solo puede expresarse desde el Ser del Amor.
Un Amor que el mundo necesita con urgencia y en el que solo podrá creer cuando todos nosotros, cristianos, nazarenos de esta ciudad, abracemos la cruz del amor y hagamos realidad su mensaje.
Paso a paso, en medio de la noche, vigilantes, insomnes, firmes en la fe como ese inconfundible Jesús de la Penas en su silencio.
jueves, 29 de noviembre de 2012
miércoles, 23 de febrero de 2011
"Tus Penas...son mis penas...
"Y cargando con la cruz, salió para el sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota..." (Juan, 19, 17)
No sé si ahora eres Hombre o eres más Dios que nunca.
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