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miércoles, 25 de diciembre de 2013

El día de su llegada...

...porque ya vendrá Cautivo, por Pilatos juzgado, a llevar una Cruz condenado, y Simón aliviara sus Penas soportando la Cruz de nuestros pecados, Coronado de espinas y humillado,  por un arrepentido y converso romano lanceado y muerto en la Cruz por el Prado...Pero nos dejo... Piedad, Caridad, Salud, Gracia, Esperanza, Perdón...y sobre todo....AMOR.

viernes, 31 de agosto de 2012

Una Cuaresma revitalizadora...

Gracias a Gonzalo y a los que aquella mágica mañana me hicisteis volver a vivir el sueño del Amor dormido.


Amanecía el barrio de los Remedios en blanco y negro. No sabría decir si era un sueño o una de esas realidades que a veces parecen absurdas por su obviedad. Era blanca esa mañana de Cuaresma, la claridad absorbía poco a poco las ultimas penumbras de la amanecida...Pero era una claridad neutra, sin atisbos de color...como si buscara misterioso contraste con mi estado de animo: oscuro, resentido...a modo de esas molestas y persistentes manchas negras que perturban en los ojos la visión...En mi, me impedían ser, casi vivir.
Solo en quienes me rodeaban podía percibir que mas allá de mi había color, vida, matices de ilusión, de asombro, de alegría. Querría pedir prestados  al menos por unos instantes los ojos intensos con que aquellos cofrades miraban a su Madre que, con esa sonrisa escondida que solo Ella tiene, les extendía su preciosisima mano en besamanos de ensueño...los de aquellos cofrades, iluminados por la luminosa imagen del Cristo del Amor en su capilla.
Pero no solo eran figuraciones mías. Desde muy temprano parecía como si el sol brillara de otra manera, menos perceptible...y cuando ya avanzaba la mañana sus rayos no conseguían dorar cálidamente los rostros amables, ni siquiera rozar en un breve adiós la madera bendita de la Misericordia de Dios.
Había acudido al besamanos de la Niña de la Misericordia, pero fue el tiempo y la distancia inquieta de la nostalgia de un Dios que rebosa Amor, el que me hizo buscar un poco de consuelo, o quizás solo de compañía... Allí, en la densa oscuridad del incienso y los rezos, sobre un breve catafalco de sangre y oro, descansaba la imagen del Señor del Amor. Hay una comunión muy especial con ese Cristo sufriente, como si esa pasión y muerte fuera un poco de todos. Sentí en mis manos el peso del dolor de aquel Hombre, la aspereza de la Cruz, las lágrimas no derramadas y quise morir también en aquel instante. La muerte -se decía- no es sino ver la vida en blanco y negro... Cerré los ojos... pero, entre la oscura penumbra, sentí como un escalofrío: alguien reclamaba también la Cruz de ese Cristo y se dio cuenta, en el contacto frío de esas otras manos, que le entregaba también la suya...
Continuo el cálido besamanos... Él y su Amor habían estado muriendo en muchas cruces, pero, a pesar de su apariencia, nadie lo sentía muerto en la ya cálida madera. Tampoco yo. Percibí poco a poco la tenue claridad de las velas con sus matices dorados y los rostros de aquellos cofrades cobraron viveza, como la discreta luz roja del Sagrario, que durante mi estancia en la capilla parecía haberse escondido en el blanco y negro de un estado de animo...



lunes, 13 de febrero de 2012

Presentida Primavera...

Acá, casi en la cercanía, Señor, el jardín del convento del Carmen y sus hermanas Carmelitas se ha hecho canto a la vida: luz, verde, trinar de las aves, clausura alegre, y el espíritu de Santa Teresa, tan cultural como conventual, proclamando que la clausura no es cárcel en la sin igual primavera de la ciudad. Ya, Señor, han roto en blanco y perfume los almendros. Ya se ha hecho alegría el Prado cercano y claro, reducto de grandeza bien entendida y mejor respetada, recuerdos de mi infancia, donde comenzara a madurar la fe lejos de la mantenida tristeza castellana que acabara contagiando una talla sin embargo excelsa, amada y comprendida, La Morena del Prado que en su camarín se alza como Reina indiscutible de tan Real Villa. Sí, Señor, he cruzado por esa riada de alegría y vida que es la ciudad en estas vísperas del gozo, y llego aquí y ¿Qué me encuentro, Señor?: oscuridad y silencio; tu cuerpo que pende de la Cruz sin halito de vida. ¿Es esto una derrota Señor?, ¿es un castigo?, ¿la vitalidad de la calle es un engaño? No me contestes, Señor, me quiero contestar a mí mismo, Tu continua con la sabia elocuencia de tu silencio que a buen seguro es una respuesta confortadora. Tu cuerpo yacente y sin vida en principio no sería más que la figura de nuestra sociedad. Una sociedad a la que tras el oropel de la alegría le han matado la moral y el espíritu. Hay, a que dudarlo, quienes se han empeñado en enterrar, como si te enterraran a Ti, la realidad de las raíces cristianas de la vieja Europa, que han conformado a través de los tiempos una sociedad con defectos, como todo lo humano, pero bajo el primado de unos principios morales en absoluto confundibles con una forzada confesionalidad social.

domingo, 22 de enero de 2012

La ciudad del Amor

Altar Quinario año 2004 (7 de Marzo de 2004)
He vuelto a tus pies Señor, como un simple y atribulado devoto atraído por el Amor y la Misericordia que inundan ahora esta capilla, al cabo de tanto tiempo. Algo más de un  lustro me devuelve a la ilusionada juventud que siento no haber perdido nunca, a buen seguro por tu discreta ayuda en la salud, en el trabajo, en el espíritu y en la familia. Puede sonar pretencioso, pero me siento como en mi casa. ¿ Que elixir extraordinario destila tu atravesado costado que libado por tus cofrades y devotos hace de esta capilla una casa familiar donde recibes con los brazos abiertos? De esta casa, de esta familia, he recibido mucho para lo poco que yo he aportado. Si ya se, Señor, con tu silencio elocuente me contestas: Tú eres Amor y el Amor bien entendido es dar sin esperar, amar sin esperar ser correspondido intentar hacer felices a los demás sin esperar que nos devuelvan el mil por el uno de la felicidad. Si, Señor, ese elixir maravilloso eres Tú mismo, el Amor en esencia que todo lo hace felicidad en compartir. Lo he comprendido en el mudo y elocuente discurso de tu muerte, y por eso Señor de nuevo estoy aquí a tus pies, después de tanto tiempo. Ya en esta época, Señor, discurrir hasta los Remedios sin distraernos por la ciudad que espera con anhelo de felicidad la ya presentida primavera que este año se enseñoreara de la misma a la vista de tu rostro aireado por el andar costalero, parecería un acto de notable irreverencia. Ahora, la ciudad en el umbral de su fiesta más compartida y convivida, de su Semana Santa, se nos antoja como un capricho nacido a la vida desde las aguas recreadas en la escultura donde todo comenzó, como una imagen creada por una incursión interior  de la rancia brisa medieval nacida en las entrañas mismas de esa alusión a Pozuelo de Don Gil. La ciudad se hace flor que parece salida de los versos de Fernando de Rioja; flor intocable y cambiante; flor duradera y perenne, que en cierto modo se apaga en la húmeda invernada para convertirse en un ser polifacético pero profundamente depresivo en todos sus aspectos, y que en esta época finalmente se abre como origen del amor y de la vida, en una estación única y permanente de un paraíso terrenal que parece nunca se mancillara. . Sí, Señor, antes de llegar aquí he vivido el momento único en que Ciudad Real se ha convertido en la ciudad reina del Amor, de un Amor de color de cielo imposible en la paleta del más genial de los pintores, desconocido del natural arco iris.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Testigos mudos de la vida de mi ciudad...II

Al pasar por aquí me brota la palabra costalero. Costalero del Amor. Yo he sido costalero de la Gloria de mi vida. Y por eso la boca me sabe a sangre cuando el Viernes Santo se arrima. Que sepa esta ciudad lo que atesora, lo que en ese barrio anida. Mirad esa Ermita, hacedlo con el alma. Encontrareis un tesoro que me tiene enamorado, a un Hombre grande, noble, al que le corre el Amor por sus divinas venas. Por eso les traigo hoy a Los Remedios, justo en el frente de Vía-Crucis, allí en su plazita aromada de azahar en albores de primavera se encuentra esta coqueta capillita.
¿De donde venimos? ¿A donde vamos? Siempre que me encuentro con Él, Señor rebosante de Amor, pienso lo mismo. Venimos de Dios. Vamos a Dios. Porque decirme ¿hay rostro que se acerque más a Dios en la tierra que el del Señor del Amor? ¿Hay Misterio acaso, que represente en equilibrio tan perfecto el Descendimiento del Hijo a esta nuestra tierra? Misterio sin par que tenemos la dicha de tener cobijado al abrigo de Los Remedios, como naranjo en flor, como promesa cierta que existe y ahí está nuestro verdadero Dios.

lunes, 11 de julio de 2011

Nuestro sueño dormido

Entre el cielo Carmelita y la bendita tierra que pisa Santiago, habita suspendido por un sudario, sobre un mar de flores de azahar y naranjos, el sueño mas hermoso. Vive el sueño dormido de un Amor que despierta cada año, para ponernos el corazón en vilo, que nos pellizca en lo más hondo del corazón, que nos lleva de su mano a los pies mismos de la razón, de porque con solo verlo la palabra que nos brota es Amor.

martes, 22 de marzo de 2011

El Amor en su casa...

Nadie me había avisado, nadie me dijo que la belleza se recreaba en una pequeña y sola capillita, nadie me advirtió que cinco años son muchos sin verte; y yo osado, como si el mirarte a la cara fuese... como pinchar una rosa en el suelo donde moja tu preciosísima sangre, me atreví a mirarte, frente por frente, como si tuviera una valentía que frente a Tí de nada me vale, mi corazón sintió como un pellizco, mis piernas temblaron y mi pulso subió como "levantá" briosa al cielo de tu barrio...pero estaba allí, frente a Tí, de nuevo y como nuevo, porque una pesada losa se rompió allí mismo, en tu sagrada estancia, una losa que me ha hecho durante cinco años andar cabizbajo, una losa que me ha ido hundiendo en la incomprensión, en un no saber perdonar, en definitiva en falta de Amor, porque Tú eres la luz que me faltaba, Tú eres la vida que se me iba, Tú eres quien de nuevo me ha devuelto a la Casa...a Tú Casa.
Gracias Señor, gracias señores.

domingo, 27 de febrero de 2011

Segundo golpe...

...de nuevo corazones costaleros te suben a un cielo que se esconde tras las puertas abiertas de tu casa.