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martes, 12 de mayo de 2015

El tiempo de los sueños...

A veces quisiéramos que se parase el tiempo de nuestra vida en aquel momento, en aquel lugar por toda una eternidad. Nos damos cuenta de que forman parte de nuestro ser… que en Ellos hemos descubierto un sentido, unos valores, que no estamos solos… y desde la fe, que hay un Dios que vive en todos ellos como una misteriosa experiencia de amor... y es que por mayo llega el tiempo de los sueños...

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La realidad de tu presencia

Íntimamente, en el alma de los momentos más sublimes brota sin duda un sentimiento, una emoción, el palpito cautivo en el ámbito propio de cada una de sus sombras, de cada uno de sus gestos únicos escondidos en el mismo instante, en la nostalgia y en la hora que habitamos ese sueño establecido en aquel día, en aquella tarde en que un instante determinado fue vivido con toda la intensidad posible.
Así, el alma invisible de la memoria tiene su espacio para cada cosa, para cada tiempo y para cada forma de existencia del espíritu de su perceptible presencia. Y es por eso que fluye en la estancia con su inmaculada estampa un aire como de recién estrenada primavera, un suave pero claro redoble de tambores del paraíso, una llama de metales que fulge con su hermoso lamento, clarines del alma, incendio de sonidos que reclaman la presencia de María entre nosotros.
Y no son de violines los crepúsculos, ni son voces celestes de salterio las que envuelven de música su ahora silenciosa antesala, tan solo un resonar de notas eternas, como un batir de angelicales alas, agua que mana del valle de sus mejillas, arrasadas de lágrimas que desembocan en amargura. Esa marcha de oros y de platas en blanquísima andadura, surtidor sonoro capaz de brotar a chorros de tu fuente de salud repleta. Música en el silencio del momento acompañando la fragancia solemne de la Virgen más bella, canon barroco para mecer entre varales.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Y Dios te puso en la Tierra...


Y en tus mejillas dibujó continentes de pureza,
y en tu cara el fulgor de las estrellas,
en tu boca las plegarias de tu pueblo
y la gracia bendita de tu tierra...

viernes, 31 de octubre de 2014

jueves, 30 de octubre de 2014

En la intimidad...

De un tiempo a este parte, ando inquieto por mis sentires. Son incontables las preguntas sobre el sentido de mis más entrañables devociones, y pocas las respuestas, tan pocas que no ceso de meditar, tan baladíes que no me dejan sosegar mis latidos. A estas horas, hoy por hoy, he esbozado en mis adentros y de mil maneras distintas esa imagen que serene mi ferviente sentir, y al presente lo único que me alivia es vagar por la ciudad al desplomarse el sol y anhelar como nuevo amanecer y faro el brillo de sus inundados fanales de lágrimas, al aliento de una pausada y aromada de su belleza, ráfaga de aire.
De esta guisa a Ella confío mis huellas y mis sendas mustias al amparo de un ocaso de pátinas amarillentas, con el convencimiento de que se ha tornado en el puntal de salvación al que amarro la soga de mis piedades desde hace algunos años ya, tantos como gotas de manantial resbalan por su afligida cara, teniendo siempre presente que me puede guiar donde Ella desee, estipule o disponga,  y, últimamente siempre me detiene, aunque solo sea un instante, ante su casa, su estancia repleta de ángeles. Una vez allí, voy al encuentro de la quietud de su augusta presencia, ante la cual solo se susurrar una humilde y callada plegaria, rozo sus dedos para percibir el calor de su sagrada piel, aferro con ansia el rumor de sus decires para continuar percibiendo su tristeza de lejos… Y al marcharme de aquel retazo de cielo, me echo al hombro el hatillo de mis más hondas devociones repleto de calma y tranquilidad, y hasta las importunas tribulaciones se alivian ante su imagen, rodeada siempre de un halo visible de querubines que guardan con amoroso celo nuestra fuente inagotable de Salud.
Sin duda no hay como estos momentos íntimos, solos Ella y yo, tú y Ella, para poder sentir su fuerza, su grandeza en toda su plenitud, y me sirve para darme cuenta de que está omnipresente en mi boca, y en mi boca es donde Ella continúa haciéndose presente. Es un modo personal, íntimo de buscarla, de requerir su auxilio, de tender mi mano para que pueda asirme a la ternura maternal de su brazo. ¿O es que alguno de nosotros no hemos rezado ante la belleza sagrada de una imagen, o no hemos puesto en manos de un perfil de la Madre de Dios cincelada en una medalla todas nuestros pesares y amargas duquelas? ¿Cuántos de los que aquí estamos no rogamos a cualquier conocido, amigo, vecino, que si transita, aunque solo sea próximo a donde este Ella pida por nosotros?… y es que muchas veces los ánimos nos abandonan para seguir teniendo algo de fe, de convicción, de esperanza. ¿Cuántos de nosotros no precisamos vislumbrar para creer, exigimos palpar para conmovernos, necesitamos percibir para entender?
Creo firmemente y sé que el auténtico Dios está en el centro de lo más íntimo de nuestras iglesias, resplandeciendo en el Sagrario y no en un grabado sobrepuesto en la cerámica que aguanta humedad en invierno y se ensancha al retornar el verano. Muchos desearán y me insinuarán que vaya a descubrir a Dios donde justamente ellos lo desconocen. Numerosos serán los que callen cuando les escriba que no preciso tenerlo delante para que se haga presencia viva en mí,… y es que profeso la fe en ese Dios que constantemente y cada vez que he ido a buscarlo me ha despejado y abierto de par en par los postigos de sus oídos sin ostentar una sola traba, sin clausurar ninguna puerta, sin fijarme ningún horario. Tal y como en tiempos difíciles me confiaba al crucifijo sin rostro que dormía sobre un cabecero de alcoba, oratorio íntimo, hogareño, de ya lejanos y añorados tiempos; como cuando no se encuentra el norte y bajo su mirada de Salud cautiva hacia la luz de la salvación te guía; o como cada noche hago cuando beso su estampa, Señora de la Salud, suplicando salud para los míos… Orar celadamente, ¿tú no lo has practicado tan solo una vez? Te sugiero que cada día musites oraciones con Ella, en la intimidad de la soledad.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Tu presencia

Cuando lo que nos es prácticamente inalcanzable se tiene, se siente tan cerca, los sentidos se vuelven sueños y anhelos vestidos de realidades…el sueño de oír su voz, el anhelo de besar su mano, la realidad de embelesarse con su semblante. Y es tan honda su pena que nos duele, pero que dulce dolor. Cada amanecida la percibo en la distancia de su estancia sagrada y espero que esa huella que trasmite su presencia emocione mi alma, porque me da la vida, la salud y la esperanza.

domingo, 11 de mayo de 2014

Y es que...

...sin corona y sin diadema, la realeza de tu presencia deja sin palabras a todo aquel que a aguantarte la mirada se atreva...

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La imagen de la Salud

Una ciudad que busca así la Imagen de su propia visión del mundo. Ciudad Real intentando encontrarse así, en medio de la calle, con la grandeza material y espiritual de la vida. Una ciudad inventando así un universo donde instalar el Rostro de la Salud, de la vida hecho a la medida de nuestra forma de sentir, la imagen de la Madre a semejanza nuestra. Ciudad Real, entre la plegaria que huye como columna de aire, y el acontecimiento poético que provocan, paso a paso, día a día, miles  de pares de ojos asombrados por descargas de gracia y pasmos como los de esta maravilla.
Entonces se ilumina de verdad esa emoción sin nombre escondida en cada cofrade, en cada ciudadano, y el espacio y el tiempo se llenan de signos, de señales, de mensajes, y no existe el vacío, y por el umbral de una escondida puerta a la espalda de una iglesia, apenas entrevista esa fuente de Salud, uno comprende para siempre la dimensión mas honda de la parábola estelar de la ciudad.
Su cofradía impone así, sin lógica posible, ese ritual de fiesta inolvidable que es la liturgia de la fe en la Madre del Hijo de Dios vivo, Madre del hombre, Madre de la ciudad, Madre de la Salud, entregada a su pueblo.

martes, 4 de junio de 2013

La fugacidad del gozo

Nunca he podido verla en la calle, solamente en una ya lejana pero inolvidable salida extraordinaria con motivo del 450 aniversario de la fundación de su hermandad, donde su luz me dejo cegado para siempre. Pero la siento como si cada día pasase por su arco y me recreara en ese suelo bendito que Ella pisa cada madruga, como si al final de cada jornada de agradecido trabajo, me detuviera en su glorioso atrio y le diera gracias por un día mas...por un día menos para que llegue ese momento de poder verla en deslumbrante e inigualable estación de penitencia. Hoy, la vuelvo a ver en su paso, con la grandeza de la sencillez, con el regusto del buen gusto, con la delicadeza del exorno justo, con su maravillosa hermosura rematando una faena que a buen seguro firmaría el mismísimo Joselito "El Gallo". Ella, siempre Ella, que todo lo hace candor, todo lo hace fulgor y todo lo hace amor. Hoy, de nuevo volveré a pasar por una plaza cautiva, atravesare un soportal y entrare en una iglesia, y besare las manos de otra Reina, a la que Salud le pusieron por nombre, y serán tus manos Macarena, y, en ese momento en el que parece que se aleja lo que uno mas quiere, aunque en realidad lo llevas mas dentro, uno cae en la cuenta de la brevedad de la vida, de la fugacidad de los momentos del gozo. Sin que nos demos cuenta, en un abrir y cerrar de ojos, todo habrá pasado. Que poco quedara del momento, acaso solo lo que permanezca escrito en el corazón de Ella.

viernes, 1 de junio de 2012

Salud en la calle, Salud del cofrade...

Y se imagina ya vistiendo la saya de Reina que le bordaron, los rostrillos de mil pliegues inmaculados, los finos pañuelitos en su mano, los rosarios que al son de una marcha se balancean, o las bellotas del palio peleando con la plata o con las flores abajo...que le enciendan su bosque de velas, la lleven al paso, se asome la luna llena y grite muy quedo el capataz: "al cielo nos vamos con Ella".

lunes, 28 de mayo de 2012

viernes, 11 de mayo de 2012

Salud de la mañana...

Y tus lagrimas relumbraran en esa mañana de Mayo por todos esperada, repartiendo Salud, porque eso eres Tú, la Salud que nos llena de alegría, la Salud que nos lleva a rezarte, María, la Salud que nos promete que contigo al lado nada debemos de temer, siempre Virgen María, porque solo Tú posees el mayor titulo que se pueda llevar : Madre de Dios.Virgen Pura, danos Salud.