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viernes, 3 de enero de 2014

Dolorosa...

...que abre su sombra en cales de convento queriendo guardar entre sus manos todo, asumiendo todas las muertes reflejadas en su rostro. Allí, en la mirada perdida de sus ojos van perdiéndose también sombras amadas y recuerdos, sentimientos, emociones que volverán a encontrarse definitivamente, así nos lo hace sentir la estancia entre las paredes de ese cielo en la tierra que es su capilla, la Casa de todos, eternidad de eternidades que en esa casa perchelera de nuestra ciudad parece culminar, para siempre, nuestra historia y nuestro cielo.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

El día de su llegada...

...porque ya vendrá Cautivo, por Pilatos juzgado, a llevar una Cruz condenado, y Simón aliviara sus Penas soportando la Cruz de nuestros pecados, Coronado de espinas y humillado,  por un arrepentido y converso romano lanceado y muerto en la Cruz por el Prado...Pero nos dejo... Piedad, Caridad, Salud, Gracia, Esperanza, Perdón...y sobre todo....AMOR.

lunes, 25 de noviembre de 2013

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Una Salud que cautiva

El destino, esa mano caprichosa que sólo Tú sabes apretar cuando todo se siente perdido, quiso que tal día como hoy de hace ya tres fascinantes años, fuera el fulgor de tus radiantes facciones las que cobijaran mis huellas y dieran refugio -por unas horas-,  a una melancolía cansada de desahogarse bajo fríos y solitarios crepúsculos.
Recuerdo que sin decirme nada, Tu mirada lo llenó todo; y no puedo olvidar que fue al entrar en tu templo donde soñé con tu perfil por primera vez, abordándote a preguntas, pidiéndote mil respuestas, rescatando de los bolsillos cientos de porqués,…
Pero ese día Tú no tenías ganas de hablar, había mucha gente pendiente solo de Ti, extasiados ante tu sin par belleza.
Regresaba cada cierto tiempo a besar la mano donde mis lamentaciones se hundían, y te miraba casi sin querer, pero seguías guardando silencio.
Desandaba el camino de nuestros encuentros para que el aire que da vida a mis pulmones también se enamorase de Ti, pero te habías quedado muda.
Tuve la suerte de hablarte cara cara a través de mi objetivo, y poder zarandear tu pena y que ésta se confundiera con la mía, pero Ella sólo acertó a pedirme que tuviera paciencia.
La paciencia sabe, mejor que nadie, cómo resoplan mis pulsos cuando me siento en alguno de tus bancos y dejo que el tic-tac del reloj vaya haciendo de las suyas.
La paciencia conoce, mejor que nadie, a qué saben mis sueños, mis arrullos, mis intentos por pedirte una oportunidad para estar cerquita de Ti.
Y la paciencia descifra, mejor que nadie, los jeroglíficos que se pierden por entre las yemas de mis dedos cuando tus quimeras aparecen al caer la tarde.
Fue en el último giro de cabeza cuando sentí el abrazo de tus palabras, la caricia de tu piel, las cenizas de tu aroma impregnarse sobre mi ropa,…
Y en tan solo unos segundos, la vida se detuvo y tuvimos paciencia para contarnos de todo.
Mereció la pena esperar tanto tiempo para escuchar el eco de tus pisadas, para saber de Ti tanto como se de mí, para tenerte en la distancia y extrañarte en la cercanía; para rogarte, suplicarte, rezarte por los míos y sobre todo,… Por darme la oportunidad durante estos tres benditos años de poner santo rostro a la Salud y ver en tu divina cara el reflejo de los que me faltan y que siempre, siempre estarán ahí... en tu mirada... en el bordado de tu saya dorada... en las hojas de esa rama de olivo que en tu mano mimas y guardas...porque desde siempre has sido Señora, la Salud de mi vida, la fortaleza en mi camino y la vitalidad en mi día a día. Eterna Salud de una ciudad por Ti cautivada.

martes, 19 de noviembre de 2013

Maria en su dolor

... Unos inmensos ojos arrasados inundando de lagrimas este valle de Dolores... y un cromatismo regio de la regia hora en que nos viene de frente y por derecho con aromas que acarician la brisa de una plaza, el hálito de un barrio, el aliento de un oratorio...
Valle de lagrimas que gotea en el alma de quien la contempla, inundada en Dolor, solo ojos para su llanto solo luz para sus tinieblas de Dolor, solo pena para su corazón encogido. Ojos inmensos en la inmensidad de su Dolor. Dolor abierto al surco de la Cruz, desaforado y tenue; tenue, si, que el suspiro se le escapa en medio de la congoja, como un lamento que es plegaria... ¡Hijo Mio!
Y mientras resuena el eco de Amarguras, Maria se deshace en un valle de dolor y desconsuelo, Ella, la Señora, la Pura y Limpia Madre de Dios...

lunes, 17 de junio de 2013