Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Martes Santo en Ciudad Real. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martes Santo en Ciudad Real. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de mayo de 2015

Sintiendo la penitencia

Se había ido quedando solo, aun encontrándose envuelto por la más numerosa y cuantiosa de las compañías, paladeando la monacal penumbra, con los ojos impenetrables, secretos, sin que lo que había a en torno a él le desviase de su única encomienda. Segundo tras segundo toda su alma se ha ido abandonando a la austeridad del momento, a la disciplina que se respira, a la penitencia presentida, y su vida terrenal se ha ido sofocando a la vez que se prendía la llama de la cera que iluminará Su camino al Calvario. Apenas si mira la luz que usurpa la paz, el sosiego del atrio que precede a la sin par humilde y sagrada clausura, cuando esta abre sus puertas y Dios ya ha levantado recorriendo el pasillo antes de cera iluminado, con paso firme, lento y racheado.

Pedir perdón a los lectores por la calidad de la foto,
pero al subirla a blogger pierde toda la calidad.

Para algunos de nosotros esta es la Pasión, la vivencia, la auténtica penitencia, la que vivimos cada Martes Santo y que nos conforta, nos alienta a seguir, a ser un poco cirineos de su Pena aunque no podamos quitarle su cruz. No es fácil para el orgullo humano aceptar que, ante Él, somos tan poca cosa… Auténticos cristianos, sin gloriarse de ello, rezando bajo el antifaz con la esperanza de quien confía y espera revivir en la Pascua Florida, sin atisbo de incredulidad y sin otro misterio de teologías, no lo necesitamos.

martes, 31 de marzo de 2015

Martes de Dios

A los cofrades de viejos y rancios deleites nos invadirá un aluvión de reminiscencias a otros lugares, a otros tiempos, cuando vuelvan a sonar por el Carmen los compases, las notas suaves, dulces, que acariciaran el aire que antecede a Dios en su infinita Pena a lo largo de su amargo recorrido. Serán como clarines que harán salir al ruedo entrañable de la ciudad, no un toro fiero de bravura desmedida, trágico y negro de recuerdos, sino una placida e incomparable visión de una maestrante cofradía que parecerá atravesar el túnel del imparable y caprichoso tiempo...
Dispónganse, retiren los velos que tapizan sus mas florecientes sentidos y vivan, paladeen, sientan intensamente la presencia de Dios caminando por las calles de nuestra ciudad...

lunes, 2 de marzo de 2015

Silencio...silencio...

Con el preludio de estos decires acariciaría sentir el silencio, ese que se percibe en estos lugares, con los cirios encendidos, ya impuestos los antifaces, las cruces sobre los hombros, aprestados los estandartes, dominantes los guiones, ardiendo ya los ciriales, en tensión los costaleros, y atentos los capataces. Silencio que es oración que llevamos a la calle cuando, por la collación del Carmen, en el convento, esa angosta puerta se abre.
Ese silencio sagrado que se oye en estos lugares, estando ya preparados antes de salir el martes a pregonar silencio y oración por las calles. Silencio de Martes Santo, silencio de largo capirote enlutado apuntando al cielo. Silencio de Penas que anda por las calles…arrastrando el madero. Ese silencio me ayuda a ver lo que yo más quiero.
En ese silencio la veo en la plenitud del Cielo: que no necesita altares que dispongan de algún hueco porque esa santa ya ocupa una hornacina en mi pecho. Silencio de una hermandad que cargada de Penas anda, enseñando a una ciudad la verdad, el sentido puro de orar en la calle, sin ornamentos... silencio de su recuerdo.

Silencio de Martes Santo. Silencio,… silencio,… silencio.

viernes, 30 de enero de 2015

En los adentros del rancio convento Carmelita...

…de un momento a otro va a producirse un increíble salto en el tiempo. Con otros personajes, con otras imágenes, entre otras paredes quizás, pero con idéntico clima emocional, y en un gesto poderoso y silente, saldrá del sacro convento camino de una misteriosa pasión de la ciudad. Sera, manto rojo y resplandores, la primavera mágica. Y no hay nada comparable cuando estalla ese cielo de la ciudad hecho cofradía un Martes Santo, que nos devuelve a lo que es una estación de penitencia con sentido y de verdad.

martes, 13 de enero de 2015

Sueños nazarenos

Y la luna abrazaba tu pena, y mi pena de madrugada… soledad nazarena a la luz de la cera. Y hasta se duermen esos sueños nazarenos en vuelos de paloma blanca, que hasta el convento vuela y vuela, y a la vera de su Santa descansa. Y en la inmensidad de ese sueño, capirote alto y negro de creyente arrepentido, me quedo con lo homérico de sus voces etéreas rodeadas de clausura, me detengo en esa corpórea serenidad y en la paz que rezuma ese monasterio.

domingo, 11 de enero de 2015

Hoja informativa Nº 2. Hermandad de las Penas


Pinchando en la foto del Señor que tenéis en la columna de la derecha, podréis acceder a la lectura de la hoja informativa que edita la hermandad de las Penas. Viene a cubrir las actividades y actos que se han desarrollado en estos meses de Navidad y los que tendrán lugar hasta la llegada de la ansiada cuaresma 2015. Esperamos que os sea de utilidad.

viernes, 26 de diciembre de 2014

El anhelo de tu llegada

Evocas, a escasas horas de tu venida…evocas un sueño de Amor por los Remedios dormido, entre hojas de naranjos y azahar recién florecido… Sugieres Piedad, Piedad que muere al compás de un silente y sobrio rachear, rancias filas de negro tafetán regio sabor a cofradía, olor a viga centenaria de catedral de recuerdos embebida… Recuerdas la Pena, Pena que arrastra mi Dios cada Martes por el Carmen, rachear costalero del que surge el requiebro de una cruz al sentir el susurro de la piedra del sacro convento y su puerta que te quiere abrazar...nubes de incienso, sonidos de antaño, olor a cera, capirotes de pena perfeccionan la dramática escena… Y, es que, podría contaros que la Semana Santa de nuestra ciudad es ese frío que recorre el cuerpo cuando la luna pinta desalientos sobre las callejas que conducen hacia la clausura carmelita la Pena de un Dios que nos mira y nos pellizca el alma que en vilo nos tiene...respira poco a poco, ¡parece que no puede! Podría confesaros que la Semana Santa de nuestra ciudad es ese pellizco que acaricia el alma cuando te giras y ves que un misterio, inundado de lirios, morados de Pena y de dolor, viene racheando, navegando sobre pies que marcan las huellas de tu camino. Pero tu llegada Señor es mucho más que todo eso…y es que hay un encuentro con Dios en tu nacimiento y como no, en Semana Santa. Un encuentro único, exclusivo, personal como el Amor de Dios a cada uno. Y este encuentro sí que no tiene víspera ni final, puede vivirse permanentemente, desde que descubrimos cada cual que el  Señor nos llama, nos está esperando y aguarda nuestra respuesta. Todo se une en el Señor y su bendita Madre, la razón de ser de la Semana Santa: el sacrificio por amor de Dios mismo, que Ciudad Real y sus cofrades glosan en la gracia y en el Amor a su Semana Mayor.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Fervores, Penas que traspasan la vida

Si te llegas hasta su refugio intimado y traspasas los resquicios de su callada y austera estancia para percibir esa eterna Pena que traspasa los hilvanes de su curtido y resignado gesto… abandona las angustias, los agobios, las urgencias por zanjar precipitadamente las vicisitudes, ilógica forma de vivir que nos transmite esa inusual vida que pasa frente a las puertas de su oratorio… despoja al tiempo de esas manecillas nerviosas que aceleran las vivencias, que alteran la quietud del momento, y… siente cómo en tu espíritu se acuna la gracia de percibir la señal de algo que pasará a formar parte de la película de tus fervores.

lunes, 27 de octubre de 2014

El sentido de la túnica, la verdad del nazareno

Y cuando yo, cada año, cumpliendo el añejo y sentido rito, siento sobre mi cuerpo el tafetán púrpura de basto paño, vuelvo a encontrarme niño y escucho su aterciopelada, cansada y maternal voz diciéndome que esa dignidad nazarena, estirpe y sudario, me la da mi ciudad y por ende mi cofradía para devolverle la alegría a mi corazón, y para comprender que al vestirla dignamente me voy salvando de caer desangrado y roto. Porque ahí dentro, en la negrura de cada Martes del Señor, uno se encuentra con la verdad y todo lo que perdimos resucita. Que así es y así nos parece el milagro de la ciudad en cada primavera. Una fiesta inmensa del espíritu vivo de Dios que lleva dentro cada cofrade, cada ciudadrealeño. Vosotros y yo lo sabemos.

sábado, 17 de mayo de 2014

Nazareno de la Penas...

Una calle y dos aceras. La noche derrama su palio bajo una negrura incierta. Una silueta firme, rebosante de evocaciones y vivencias recién consumadas va caminando sola. Solitaria y penitente, transitando por el margen de una calle plena, hace nada, por la Pena de su Dios. Segura, arrogante, paso serio y cosa seria, pero para nada descompuesta, que para descomponer sus hechuras  hacen falta ignominiosas burlas, y de eso, sabe ya demasiado, que por los años que cumple, ya ni le queda madre ni siquiera abuela.  Qué más  da  lo que piensen algunos. Qué más da,  si la moda de hoy, se aleja de estos gestos, de esta manera de sentir y vivir la fe. Siempre quedará alguien qué  la viva así, que la arrope, que la acune y que la quiera.
Que los tiempos pasan, que pasen. Que la moda viene y va, y, cuando vuelve, llega con más fuerza. Pero el nazareno sigue caminando, y ni el mismo aire lo retiene. Con paso firme, con fe y sin tristeza. No pretende, ni quiere caer, solo levantarse y proclamar que la Pena de Dios es una realidad y que en pocos días una Pascua vivificadora dará sentido a esa penitencia que entre dos aceras hace unas horas y alumbrando su camino él ha revivido.
 Si lo señalan, que lo señalen, qué más  le da, otra pena  más para su Pena, que ese día llegará, para rendirse a sus plantas, quererlo y servirlo como  Rey de la humanidad. El bien lo sabe y ese bien  hasta lo consuela. Y por todo eso, se viste purpúreo el cuerpo, de azabache  la testa y se ciñe de esparto con correas nuevas. Tiempo al tiempo, y sigue caminando con figura de silencio. Calle arriba, paso a paso sin molestias ni ningún esfuerzo. No hay traspié que lo detenga, se recorta su figura con cortinas de incienso y canela. Se siente majestuoso, sin trémulos pensamientos que llegan.
Y sigue caminando, que nada ni nadie lo detenga. Paso firme, figura inhiesta. Tiene  que  cumplir su penitencia, y en eso es lo que piensa. No va descalzo, no. Ni recorrerá otros caminos que no lo entiendan. Porque la disciplina es él mismo, es linaje y es bandera.
Y siguió caminando, meditando una y otra vez sus pensamientos, llegó. Llegó al final de su estación, de su cita con Dios y con su Pena y rezó, rezo todo lo que quiso pretendiendo aliviar el peso de una cruz que al Calvario lo lleva.
Y se llenó de escalofríos, para fundirse en la madrugada y en la plazuela del suspiro. Luego se escuchó otra voz que salió de entre el olvido. Sonaron cantos quedos  cortando  el silencio como aleteos silenciosos de angelitos, la noche se columpió  en el aire con aroma de lirios, vainilla, canela y el de las flores de una clausura perfumada de  jacinto.
Ha llegado de nuevo al Carmen tu Pena, Silencio Dios mío en la soleá de las noches de Martes con luna llena.
Y siguió el nazareno meditando sus penas, avanzando en sus pazos, la voz no llegó al silencio. Continuó  con majestuosidad su camino, nazareno del Señor de las Penas.

jueves, 18 de julio de 2013

martes, 12 de marzo de 2013

Paso a paso...

"En el principio fue el silencio. La Palabra se hizo silencio para que pudieran escuchar -en Ciudad Real- el latido de la flor, el susurro de la luz y la bandera del viento -brisa de la anochecida- que hace nacer cada año pensamientos nuevos."
El silencio es el mudo pregón de penitencia de nuestra noche única. Crepúsculo del Martes, paso a paso, cuando el aire del carmelo se perfuma de azahar llegado de los Remedios, luz de caoba y carmesí de tu sangre bajo el palio de respeto inconfundible de la noche de estrellas de la ciudad. Destellos que iluminan también  paso a paso, el misterio de un Dios abrazado a la Cruz que calla, triste y patético, frente al mundo.
El Silencio de Dios. El enigma que nos sale al encuentro para que sea nuestra conciencia de hombres la que hable.
Este Jesús de las Penas, silencioso, que sentimos muy cerca de nosotros como una tremenda necesidad, como una muda acusación a nuestros ensordecidos corazones que ya no quieren, o no pueden, escuchar "los gritos del silencio" que brotan, terribles, desmedidos, sin palabras  desde la injusticia, el hambre, el paro, el sufrimiento...las nuevas plagas que ahogan la vida de millones de seres humanos.
Por eso, en medio de la noche única de Ciudad Real, paso a paso, lentamente, el Nazareno de las Penas es pregón de penitencia, misteriosa sombra de perdón, saeta de dolor esperanzado.
El habla desde la oscuridad. El habla sin palabras. El habla desde el silencio de los siglos con un lenguaje siempre nuevo; un lenguaje que actúa  se hace carne, vida, presencia, realiza lo que dice porque lo que dice solo puede expresarse desde el Ser del Amor.
Un Amor que el mundo necesita con urgencia y en el que solo podrá creer cuando todos nosotros, cristianos, nazarenos de esta ciudad, abracemos la cruz del amor y hagamos realidad su mensaje.
Paso a paso, en medio de la noche, vigilantes, insomnes, firmes en la fe como ese inconfundible Jesús de la Penas en su silencio.

viernes, 13 de abril de 2012

Vivencias únicas...

Ocurrió una noche de Martes Santo en los adentros del rancio Convento Carmelita. Un cierto nerviosismo -el ajetreo característico que precede a la salida de toda cofradía- hacía presa en los diputados y celadores responsables de la organización y buen orden de los nazarenos, cuando los tramos, incompletos aún, tienen que ser revisados, las insignias debidamente distribuidas, los cirios encendidos y las últimas instrucciones y preces difundidas por los altavoces con el mencionado deseo, un año más, de una venturosa estación de penitencia.
Los cofrades próximos a la puerta del templo cubren ya sus rostros con la sarga negra de los antifaces. La Cruz de Guía esta dispuesta. Se presiente el frescor de la calle en aquella atmósfera densa de cera ardida y férvido incienso recién quemado. Un centenar de hombres y mujeres, investidos de un mismo arrebato, sumisos, respetuosos, con intima y callada exaltación, respiran al unisono aquel ambiente prodigioso, tan extraño para los extraños, tan fuera de sí para los de fuera, tan pintoresco para los que solo buscan el atractivo de las sensaciones insólitas en un anacrónico color local.
Parece que de un momento a otro puede producirse un increíble salto en el tiempo. Con otros personajes, con otras imágenes, entre otras paredes quizás, pero con idéntico clima emocional, con la misma singularidad viva y vistosa, también en la noche de Primavera de Ciudad Real -todos los tópicos que se quieran- luces y sombras, jardines y estrellas colmando la Semana Mayor de la ciudad, el pueblo llano volcándose en iglesias y capillas, recorriendo el laberinto penitencial, sangre y fuego de los disciplinantes, hermanos de suplicas, de cruces, primitivos nazarenos de esta ciudad.
Así, padres, hijos, nietos, herencia de siglos y testigo de una a otra generación, cada gota de cera es una huella de la historia nuestra, tradición multiplicada, sufragio universal de los muertos, de los vivos y de los que aún no nacieron, voz y voto del ayer, del hoy y del mañana.
Que esto fue, en definitiva, lo que aquel nazareno de las Penas sintió a oscuras, bajo su antifaz, experimentando fervores tan hondos que no pudo por menos que decir -calladamente bajo su túnica de silencio-  "precisamente por eso, por hondura; que aquí estoy cumpliendo con un viejo ritual, un impulso verdadero de belleza e inteligencia encarnada en un Cristo que es símbolo de Humanidad doliente buscando su camino". Y agarrándose al cirio encendido ya, con su corazón pellizcado, ya el paso a punto de levantar, el murmullo de la plaza que se dejaba de escuchar, se volvió hacia Él y añadió: "Este momento es ya toda la eternidad".
Luego cargando con su cirio, en un gesto poderoso y silente, salió del sacro convento camino de una misteriosa pasión de la ciudad. Era, manto rojo y resplandores, la noche mágica. Y no hay judío ni gentil, ni místico ni pagano cuando estalla ese cielo de la ciudad hecho cofradía un Martes Santo, que nos devuelve a lo que es una estación de penitencia con sentido y de verdad.

martes, 20 de marzo de 2012

Los nazarenos de la ciudad...

La luna de Nisán hará su oficio de belleza en las piedras centenarias de la ciudad y se perfila tu cuerpo en cada esquina. Hay varales de plata meciéndose calle arriba. Incienso, cera y flor son las ofrendas de estos magos del arte que convierten Ciudad Real en una primaveral epifanía. Se cumplen, escrupulosamente, los ritos del perfume y de la música. Y es ley la tradición.
¿Tradición familiar? ¿Tradición estética? ¿Tradición de amistad? ¿Tradición litúrgica? ¿Tradición de fe?
¿Por qué estamos aquí? ¿Qué hago yo, qué hacemos cada uno de nosotros en este cortejo tuyo?
Dime, Señor, ¿qué somos los nazarenos de Ciudad Real?

martes, 19 de abril de 2011

Es...Martes Santo...Martes de Penas

No necesitan túnicas, ni cirios, ni banderas, ni costales de saco, ni cruces penitentes, porque ellos son la Cruz que lleva entre sus manos el Señor de las Penas. Ellos son ese palio invisible de amor nuevo que, paso a paso, empuja hacia el buen fin a tu hermandad. Nazarenos distintos, si, pero que son corona de gozo en tus espinas. El nuevo miserere de esta Jerusalén que necesita palpar la realidad y hacer presente que pese a las penas aún existe el Amor.