Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Septenario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Septenario. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de marzo de 2013

Y en Santiago...

Allí, el Dolor mas imposible, por el doliente suburbio de las almas, por el balcón desconocido y lírico  la angustia. Dolores, niña sola, dame tu mano, enseña a nuestra muerte las rayas de la vida, el final de la historia que al morir aprendemos. Dolorosa, ¡que deseado transito contigo!










miércoles, 28 de marzo de 2012

Nuestro particular calendario...

Los cofrades tienen sus tiempos perfectamente organizados en las revoleras altas de las veletas, su caligrafía de la ortodoxia, sus rincones del espíritu y de la materia, sus días vitales que siempre están más allá de cualquier razonamiento.
Los que ignoran este código sentimental de los cofrades suelen también encontrar grandes dificultades para adentrarse en su estructura comunicativa. Resulta difícil captar la identidad popular del cofrade cuando se desconoce la raíz del rito. Y un rito es, en Ciudad Real, todo lo que circunda sus realidades festivas. Un rito es contemplar los pasos en su discurrir por el convento de las Hermanas de la Cruz y un rito es guardar silencio cuando el Señor de las Penas ante su bendita casa se para. Un rito es esperar que la Virgen del Prado aparezca enmarcada cada 15 de Agosto en su celestial puerta y un rito es el santo de las Lolas el Viernes de Dolores, prologo indiscutible de la Semana Santa.
Esta es la perspectiva cofrade no del tiempo como utilidad, sino del tiempo como milagro en que cada cosa se produce a la manera de un regalo de lo puramente suntuoso, la manifestación graciable del sentimiento de estar vivo. La ceremonia de la Gracia.
Así, el Viernes de Dolores, se entraña en la ciudad, queriendo o sin querer, consciente o inconscientemente, con una fuerza ritual incambiable. Y ademas, sencillamente, como algo que llevara siglos circulando en la sangre de las cosas, porque si. Por eso no hay calendario capaz de explicarlo ni de modificarlo.
Y cuando abandona el presbiterio de Santiago la Virgen de los Dolores, en la hora exacta en que el viernes se convierte en tarde de viernes, los cofrades y la ciudad saben que han entrado ya en el surtidor de sus días iluminados.

viernes, 8 de abril de 2011

Anhelando tu cercana presencia...

Ya en esta época Señora, discurrir hasta tu casa, que espera con anhelo la llegada de tu adelantada y primera procesión como Reina y triunfal Emperadora, que este año se enseñoreara más que nunca a la vista de tu rostro divino por toda la ciudad, sin distraernos se hace fácil, ya que tu presencia a los pies del altar de Santiago nos mueve a tu contemplación, y a la par ya se empieza a presentir tu paso de palio, cuajado de cera y flor que derrama en chicotas de arte, esas flores que solo pueden surgir por obra del cielo para tan celestial Señora, para esa Madre única, como rosa de amor, como fuente de consuelo y como Reina Suprema del supremo Dolor.
Dios te Salve Dolorosa; tu barrio, la ciudad está contigo y bendita Tú eres en todas las casas, en todas las calles, en todas las Iglesias, en todos los corazones, en el aire y en la historia, y bendito una y otra vez y siempre el fruto de tu vientre, Jesús Resucitado, motivo y eje de nuestra gloria, entusiasmo y amor por Ti, porque eres corredentora con Él e intercesora y mediadora entre nosotros y Él y llama de blanca azucena en Pentecostes, y alondra del sentimiento en nuestra vida.