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martes, 19 de marzo de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
Y en Santiago...
miércoles, 28 de marzo de 2012
Nuestro particular calendario...
Los cofrades tienen sus tiempos perfectamente organizados en las revoleras altas de las veletas, su caligrafía de la ortodoxia, sus rincones del espíritu y de la materia, sus días vitales que siempre están más allá de cualquier razonamiento.
Los que ignoran este código sentimental de los cofrades suelen también encontrar grandes dificultades para adentrarse en su estructura comunicativa. Resulta difícil captar la identidad popular del cofrade cuando se desconoce la raíz del rito. Y un rito es, en Ciudad Real, todo lo que circunda sus realidades festivas. Un rito es contemplar los pasos en su discurrir por el convento de las Hermanas de la Cruz y un rito es guardar silencio cuando el Señor de las Penas ante su bendita casa se para. Un rito es esperar que la Virgen del Prado aparezca enmarcada cada 15 de Agosto en su celestial puerta y un rito es el santo de las Lolas el Viernes de Dolores, prologo indiscutible de la Semana Santa.
Esta es la perspectiva cofrade no del tiempo como utilidad, sino del tiempo como milagro en que cada cosa se produce a la manera de un regalo de lo puramente suntuoso, la manifestación graciable del sentimiento de estar vivo. La ceremonia de la Gracia.
Así, el Viernes de Dolores, se entraña en la ciudad, queriendo o sin querer, consciente o inconscientemente, con una fuerza ritual incambiable. Y ademas, sencillamente, como algo que llevara siglos circulando en la sangre de las cosas, porque si. Por eso no hay calendario capaz de explicarlo ni de modificarlo.
Y cuando abandona el presbiterio de Santiago la Virgen de los Dolores, en la hora exacta en que el viernes se convierte en tarde de viernes, los cofrades y la ciudad saben que han entrado ya en el surtidor de sus días iluminados.
Los que ignoran este código sentimental de los cofrades suelen también encontrar grandes dificultades para adentrarse en su estructura comunicativa. Resulta difícil captar la identidad popular del cofrade cuando se desconoce la raíz del rito. Y un rito es, en Ciudad Real, todo lo que circunda sus realidades festivas. Un rito es contemplar los pasos en su discurrir por el convento de las Hermanas de la Cruz y un rito es guardar silencio cuando el Señor de las Penas ante su bendita casa se para. Un rito es esperar que la Virgen del Prado aparezca enmarcada cada 15 de Agosto en su celestial puerta y un rito es el santo de las Lolas el Viernes de Dolores, prologo indiscutible de la Semana Santa.
Así, el Viernes de Dolores, se entraña en la ciudad, queriendo o sin querer, consciente o inconscientemente, con una fuerza ritual incambiable. Y ademas, sencillamente, como algo que llevara siglos circulando en la sangre de las cosas, porque si. Por eso no hay calendario capaz de explicarlo ni de modificarlo.
Y cuando abandona el presbiterio de Santiago la Virgen de los Dolores, en la hora exacta en que el viernes se convierte en tarde de viernes, los cofrades y la ciudad saben que han entrado ya en el surtidor de sus días iluminados.
sábado, 24 de marzo de 2012
viernes, 15 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
Anhelando tu cercana presencia...
Dios te Salve Dolorosa; tu barrio, la ciudad está contigo y bendita Tú eres en todas las casas, en todas las calles, en todas las Iglesias, en todos los corazones, en el aire y en la historia, y bendito una y otra vez y siempre el fruto de tu vientre, Jesús Resucitado, motivo y eje de nuestra gloria, entusiasmo y amor por Ti, porque eres corredentora con Él e intercesora y mediadora entre nosotros y Él y llama de blanca azucena en Pentecostes, y alondra del sentimiento en nuestra vida.
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