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sábado, 16 de julio de 2016

La ciudad y sus tiempos



Es el tiempo de la Virgen del Carmen, y el inmaculado de su mirada ha cuajado un cielo de ilusiones y ausencias sobre el siempre ansiado horizonte del aguardo. Para los creyentes, la intención última de las súplicas comenzará a pasear por la vereda de los labios al presentir la gracia de la Madre del Hijo de Dios gloriando los rincones de su barrio.
Y para esta ciudad... Para esta ciudad es una intimación con los duendes de la tradición, con las raíces de nuestros más hondos ritos, con la liturgia de nuestras tradiciones más rancias y así  atemperar los pellizcos de esa bocanada de nostalgias, esas que perfilan con encaje y bordados los sentidos al esbozarse la luna clara.
Dispondrá en blanco las alforjas de las leyendas para que la añoranza rotule  con arrullos aquello que hallarán los nuestros cuando los años se revistan de recuerdos tiznados de historias contadas al amparo, siempre a su amparo de Madre de la Divina Gracia.

viernes, 8 de mayo de 2015

Sintiendo la penitencia

Se había ido quedando solo, aun encontrándose envuelto por la más numerosa y cuantiosa de las compañías, paladeando la monacal penumbra, con los ojos impenetrables, secretos, sin que lo que había a en torno a él le desviase de su única encomienda. Segundo tras segundo toda su alma se ha ido abandonando a la austeridad del momento, a la disciplina que se respira, a la penitencia presentida, y su vida terrenal se ha ido sofocando a la vez que se prendía la llama de la cera que iluminará Su camino al Calvario. Apenas si mira la luz que usurpa la paz, el sosiego del atrio que precede a la sin par humilde y sagrada clausura, cuando esta abre sus puertas y Dios ya ha levantado recorriendo el pasillo antes de cera iluminado, con paso firme, lento y racheado.

Pedir perdón a los lectores por la calidad de la foto,
pero al subirla a blogger pierde toda la calidad.

Para algunos de nosotros esta es la Pasión, la vivencia, la auténtica penitencia, la que vivimos cada Martes Santo y que nos conforta, nos alienta a seguir, a ser un poco cirineos de su Pena aunque no podamos quitarle su cruz. No es fácil para el orgullo humano aceptar que, ante Él, somos tan poca cosa… Auténticos cristianos, sin gloriarse de ello, rezando bajo el antifaz con la esperanza de quien confía y espera revivir en la Pascua Florida, sin atisbo de incredulidad y sin otro misterio de teologías, no lo necesitamos.

martes, 31 de marzo de 2015

Martes de Dios

A los cofrades de viejos y rancios deleites nos invadirá un aluvión de reminiscencias a otros lugares, a otros tiempos, cuando vuelvan a sonar por el Carmen los compases, las notas suaves, dulces, que acariciaran el aire que antecede a Dios en su infinita Pena a lo largo de su amargo recorrido. Serán como clarines que harán salir al ruedo entrañable de la ciudad, no un toro fiero de bravura desmedida, trágico y negro de recuerdos, sino una placida e incomparable visión de una maestrante cofradía que parecerá atravesar el túnel del imparable y caprichoso tiempo...
Dispónganse, retiren los velos que tapizan sus mas florecientes sentidos y vivan, paladeen, sientan intensamente la presencia de Dios caminando por las calles de nuestra ciudad...

viernes, 30 de enero de 2015

En los adentros del rancio convento Carmelita...

…de un momento a otro va a producirse un increíble salto en el tiempo. Con otros personajes, con otras imágenes, entre otras paredes quizás, pero con idéntico clima emocional, y en un gesto poderoso y silente, saldrá del sacro convento camino de una misteriosa pasión de la ciudad. Sera, manto rojo y resplandores, la primavera mágica. Y no hay nada comparable cuando estalla ese cielo de la ciudad hecho cofradía un Martes Santo, que nos devuelve a lo que es una estación de penitencia con sentido y de verdad.

martes, 13 de enero de 2015

Sueños nazarenos

Y la luna abrazaba tu pena, y mi pena de madrugada… soledad nazarena a la luz de la cera. Y hasta se duermen esos sueños nazarenos en vuelos de paloma blanca, que hasta el convento vuela y vuela, y a la vera de su Santa descansa. Y en la inmensidad de ese sueño, capirote alto y negro de creyente arrepentido, me quedo con lo homérico de sus voces etéreas rodeadas de clausura, me detengo en esa corpórea serenidad y en la paz que rezuma ese monasterio.

viernes, 26 de diciembre de 2014

El anhelo de tu llegada

Evocas, a escasas horas de tu venida…evocas un sueño de Amor por los Remedios dormido, entre hojas de naranjos y azahar recién florecido… Sugieres Piedad, Piedad que muere al compás de un silente y sobrio rachear, rancias filas de negro tafetán regio sabor a cofradía, olor a viga centenaria de catedral de recuerdos embebida… Recuerdas la Pena, Pena que arrastra mi Dios cada Martes por el Carmen, rachear costalero del que surge el requiebro de una cruz al sentir el susurro de la piedra del sacro convento y su puerta que te quiere abrazar...nubes de incienso, sonidos de antaño, olor a cera, capirotes de pena perfeccionan la dramática escena… Y, es que, podría contaros que la Semana Santa de nuestra ciudad es ese frío que recorre el cuerpo cuando la luna pinta desalientos sobre las callejas que conducen hacia la clausura carmelita la Pena de un Dios que nos mira y nos pellizca el alma que en vilo nos tiene...respira poco a poco, ¡parece que no puede! Podría confesaros que la Semana Santa de nuestra ciudad es ese pellizco que acaricia el alma cuando te giras y ves que un misterio, inundado de lirios, morados de Pena y de dolor, viene racheando, navegando sobre pies que marcan las huellas de tu camino. Pero tu llegada Señor es mucho más que todo eso…y es que hay un encuentro con Dios en tu nacimiento y como no, en Semana Santa. Un encuentro único, exclusivo, personal como el Amor de Dios a cada uno. Y este encuentro sí que no tiene víspera ni final, puede vivirse permanentemente, desde que descubrimos cada cual que el  Señor nos llama, nos está esperando y aguarda nuestra respuesta. Todo se une en el Señor y su bendita Madre, la razón de ser de la Semana Santa: el sacrificio por amor de Dios mismo, que Ciudad Real y sus cofrades glosan en la gracia y en el Amor a su Semana Mayor.

domingo, 14 de diciembre de 2014

El gozo de su llegada


La alegría de quien viene a confortarnos en nuestras penas se refugia en estos días tras los muros conventuales del Carmelo. Al amparo de una madre confiada, resguardado por un padre en el amor a su hijo cautivado y recibido con enorme gozo por una cofradía que con pena profunda en el alma le aguarda con una cruz de pecados que le entrega cada Martes Santo cuando vuelve a la clausura que le espera con dulzura para curar sus heridas.

jueves, 16 de octubre de 2014

La exquisitez del Carmelo

Contados son los acontecimientos que se revisten de una amable sencillez, y pocos, muy pocos como el modesto ámbito que se matiza al entrar al Sacro Convento Carmelita. Hoy la luz plomiza tenía una cita con la historia para vestirse de parda estameña. El delicado parpadeo de las miradas enclaustradas tras la celosía de la dulce clausura  empiezan a arrullar los cantos que navegan en el aire añejo que envuelve al vetusto templo.
Y esa atmósfera cálida, que aferra fervores en los rincones del monasterio, se va dulcificando con las huellas de los siglos que viven dentro de los muros del balsámico retiro, clausura con olor a  otros tiempos. Bien se sabe que  el Carmen, sus convecinos, sus hogares, perduran al resguardo de la raigambre de un rancio convento y los vestigios esculpidos en las piedras de sus recovecos Teresianos, acentuados estos por las reminiscencias rociadas de tradiciones de incomparables y ya gastados tiempos.
Y… es que, si simple es el espacio que se esboza dentro de este sin par universo de ascetismo y oración callada, exageradamente más claro debería ser sentir esas señales que a menudo nos revela - eternamente a su modo -, esa Madre a la que malamente requerimos y muy raramente oramos,  pero que siempre está ahí.
La Madre, Doctora que alivia nuestras aflicciones en el Carmen, -la que resguarda los ensueños, nuestros sueños-, arrulla todos los días del año sus Penas, abrigando una imagen de gubias celestiales y relentes que azotan su destino,… y Ella es la única que puede intensificar el sendero de su Palabra.
Como se puede apreciar  existe todo un universo de simples e indescifrables contrastes, sin más… Diferencias al fin y al cabo. Y cuando las horas vuelen, los días corran y los meses se sucedan vestidos de desidias, volveremos la mirada sobre nuestros hombros y añoraremos ese ocaso melancólico de Octubre en el claustro del Carmen, en el que una Mujer menuda –sentada frente a una mesa gastada de amor, con sabor a pureza y oración-, suspiró por transmitirnos que su magnificencia se encierra en el cielo callado de sus manos ligadas al roce de una pluma y a la caricia suave de un papel por escribir; en la súplica tierna de una multitud que muchas veces camina dándole la espalda, y en una plaza con autentico pasado que hunde sus recuerdos hasta las mismas entrañas de una ciudad que de nada se apiada, y es que al llegar aquella tarde con las puertas del templo abiertas de par en par proclamando la luz y la grandeza del Carmelo, esa Mujer menuda dejo escapar más de una inmaculada lágrima al saberse transmisora de un legado de amor y oración como meta de nuestros sueños, como entrada al soñado reino de los cielos.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Cruz de nuestras miserias

Ciertamente, algún día caeremos en la cuenta de que Jesús, el de las Penas errante, va hilvanando nuestros anhelos y nuestros delirios, nuestras desesperanzas y nuestras esperanzas, nuestras repulsas y nuestras sorpresas a esa cruz que Él lleva sobre su hombro sin aguardar auxilio alguno ni pedir nada a cambio.

miércoles, 16 de julio de 2014

Añoranzas del Carmen

Esta es la fe verdadera, la que nos arenga a creer en unos fervores sacrosantos, arraigados hasta los mismos tuétanos de tu gente, del pueblo que te quiere y de la ciudad que te venera, la que vence al tedio y al escepticismo con una simple oración sincera, la que deja en manos del destino lo que el destino tiene marcado sobre nosotros.
Esta es la fe verdadera,…y a esa fe quisiera agarrarme cada vez que a mi mente viene su nombre, su cada día más clara y cercana imagen, sus siempre amorosas y soñadas ya palabras, Madre mía del Carmen… y, es que cada vez que me acerco a tu casa y contemplo las cintas de tu santo escapulario, en ellas veo postradas las cansadas manos de quienes un día a tu amparo y bajo tu protección me criaron…

martes, 15 de julio de 2014

Las vísperas de una devoción...

Queda lo que ocupa una brizna de tu viña florida... pequeñísimo espacio de tiempo, pero aun así, se nota en los ambientes que algo está cambiando. Aún no vuela el incienso, pero quizás, ni eso haga falta para llegar a ese universo etéreo que imagina nubes blancas y cielos celestes, y flores de siempre perfumando el tafetán pardo de tus vestiduras carmelitas, unos naranjos por los Remedios preñados de primavera anuncian que una Madre tierna, llamada Carmen saldrá a cumplir la rancia tradición como Reina sin par de las Glorias.
Llega un nuevo tiempo, las glorias y sus vísperas, y de nuevo llegan las ilusiones intactas como las del primer día y las ganas de quererte, de pasearte y de honrarte. Queda sólo un suspiro para llegar a los días que dan sentido a la tradición, a nuestras más profundas y devocionales raíces, y un año más, ahí estaremos.

lunes, 28 de abril de 2014

domingo, 27 de abril de 2014

La presencia real de Dios

Tres giros de una pesada y envejecida llave dan paso al silencio de Dios en la bendita y amorosa compañía de su Madre… Los centenarios muros de la estancia guardan como el más preciado de los perfumes una mezcla de esencias que rememoran los bálsamos con los que el Hijo fue ungido aquella tarde de la salvación. Un repeluco que recorre el cuerpo advierte de Su presencia viva invadiendo toda la estancia, que mejor lugar para sentir la verdad de nuestra fe, que otro lugar para notar y poder afirmar que realmente aquí vive Dios, que rincón, sino este, para vivir la experiencia del amor que se guarda al amparo de tocas y velos Carmelitas que glorifican las Penas del Señor y le entregan el más preciado tesoro, una vida dedicada a la oración.

martes, 18 de febrero de 2014

Cuaresma de verdad...


...y llegara... formando un revuelo en nuestros corazones, poniendo en vilo nuestras almas, pellizcándonos en lo mas hondo de nuestro ser...llegara el tiempo, ese tiempo, en el que nadie podrá decir que nuestra fe no es de verdad...o acaso no es verdad que el mismo Dios camina cada cuaresma en busca de un convento donde la fe, la piedad y el fervor son la enseñanza que una cofradía pone en la calle cada Martes acompañando a las Penas de ese Dios...

miércoles, 16 de octubre de 2013

El milagro del Carmelo

Hay un lugar que desconcierta en esta ciudad de la pala, las rotondas y el adoquin... el espacio cerrado de los rancios muros del Carmelo, donde el prodigio transforma el presente en pasado, donde la palabra resuena con ecos Tridentinos y luego vuela hasta la pluma de una Santa, Doctora y Reformadora que entre hábitos de hermosa clausura emerge de los viejos tiempos y se hace presente, viva, rumor del "Libro de la Vida" envuelve esas añejas paredes... Y es allí mismo donde los siglos se detienen en honor de la gloria y la ceniza del tiempo, fundida en incienso, cera y el "verbum", se hace clamor de la Orden Carmelita. El Carmen, su convento, sus formas, su palabra sombras altísimas de un ámbito sacro que envuelve a esta Villa Real.

miércoles, 10 de julio de 2013

Buscando tu mirada...

Hay un instante mágico en el que se siente que realmente está allí, como en una dimensión imprevisible, mirando a quien la contempla, evocando, con un fulgor especial en los ojos, distinto, sereno, donde la ausencia nada significa... Se puede adivinar un dialogo imposible, pero querido: ¿ves? Tenias que venir. A veces me cuesta entenderte, pero, no te preocupes, sé que siempre estas conmigo.
Ante esa mirada, uno se siente sin defensas lógicas. Sin argumentos formales, los principios, el orgullo...desparecen. Las hipocresías, de tantos... son siempre secundarias... Entonces se da cuenta uno que sus miedos no tienen sentido, que estaba equivocado, que... pero también que esos momentos se volverán a repetir, quizá de nuevo en la cofradía, pero seguro en cada instante que sepa mirar y la mire, desde el silencio y la fe, con los ojos del corazón, los de Dios, donde el dolor pierde su sentido de muerte.
Y la vida nace de la madera bendita, del rostro devoto de una Madre que parece, solo parece, inmóvil, por esta imposible Madre del Carmen, en un mes de julio diferente, pero, siempre... el mismo.

sábado, 29 de junio de 2013

"Pedes in terra ad sidera visus"

"Somos como una ola grande que ha de llegar junta a la misma playa", cuerpo místico de la afectividad. El amor como un camino que nunca se hace solo. En ese camino hay miles de cosas concretas que hemos compartido, que hemos recibido, que hemos puesto en manos de otros que continuaran, a su vez, compartiendo con los que constituyen su propia gente, su propio pueblo, su propia generación. Es la sangre del amor que nos impulsa y nos hermana. La hermandad, la confraternidad, es unirse en los mismos recuerdos y separarse una tarde en la hondura final del espíritu, para volver a encontrarse definitivamente en la "Casa de Todos", cuando llegue el día en que seamos examinados sobre el amor. Eternidad de eternidades en esa Pena de Cristo nuestra, la imagen de nuestro corazón, culminación de nuestro afecto, de nuestra herencia, de nuestra historia y de nuestro cielo.
La ciudad en gloria pura, saeta disparada a un universo mágico que suelta sus amarras con la tierra para doblar la esquina de lo imposible y convertirse en Madre del Carmen, que en una mañana luminosa de Julio iluminará nuestro vacío, y resucitar con El, Penas de Dios Vivo, en el fuego nuevo de la Vigilia de Pascua.