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viernes, 19 de diciembre de 2014

Esperanza del Pilar

¡Qué fanales de luz tan sublimes tiene por ojos la Esperanza cuando recibe a sus hijos en su casa! Tal que una joven coqueta, se puso del lado de su más bello perfil, para que así podamos descubrir la comisura de una velada y sutil sonrisa entrecortada. Y nos recibe con su mejor ajuar, el más primoroso que pudo encontrar. La corona de pedrería que ilumina su altar, el manto más primorosamente bordado quiso lucir, la medalla de su ciudad y un fino rosario de cuentas de esperanza y plegarias repletas que sujeta en su mano pura como el azahar. ¡Qué guapa la Esperanza cuando recibe a sus hijos en su casa! Tuvo que ser en su barrio y al amparo de su hermandad que un día, solemnidad  de su nombre sin par y en su templo sagrado del Pilar, que se compuso la mejor Madre rebosante de Esperanza en la historia de esta ciudad.    

martes, 22 de julio de 2014

¿Que es para ti la Esperanza?

Quizás te haga mas falta que nunca y por eso la sientes con ahínco... Quizás Ella lo sepa, -no, quizás no, seguro que lo sabe-, y por eso nos envuelve sobremanera diciéndonos: "aquí estoy para lo que tu quieras", y yo también Madre... Echando al viento la quintaesencia de nuestras devociones como si fuera el bendito pañuelo que sujeta en sus manos, la vida se nos pasa tan precipitadamente como gotas de rocío que rebosan su candorosa mirada en busca de su destino final, mientras jugueteamos con laminas gastadas de tanta nostalgia en sepia a montar un altar de recuerdos. He detenido mi recorrido sentimental en el templo de mis más rancios y venerados fervores, que es el trastero de mi pensamiento, y ahora, no sé resurgir de la sombra de los gemidos y lamentos. No me habitúo a dejar de oír los golpes de tu rosario al andar, con ellos grabaste los procesos de mi fe. Ya no hiede al gélido de tu templo. Ni oigo el rezo de tu gente, lleno de Esperanza mientras hermosean tu  celestial presencia. Ni mi paso retumba tan íntimo. Cuando me descubro ante el espejo de tu Cara, sólo puedo vislumbrar mi confesión, mi propósito de enmienda y mi penitencia… Son las cosas de la Virgen...y, a que ocultarlo mi Esperanza, que eres Tú.