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domingo, 26 de agosto de 2012

Una ciudad de Caridad repleta

La noche se hizo malva y delirio entre la luz y las piedras centenarias.
Irrumpió de pronto por un costado de la Catedral, abriendo fisuras entre las gentes, un nazareno alto, sobre la Cruz de Guía el Señor crucificado, una luna de porcelana asoma lentamente a la embocadura del Paseo del Prado.
                            Prado de la Loza.

Cuatro islas de luz, al filo de la medianoche, iluminan de lejos la escena. Paso a paso, cárdeno, tumefacto, en el abatimiento secreto de su propia hermosura, se perfila en el fondo de la calle Jesús de Nazaret, "Rex Iudeorum", Crucificado, vendido por un beso ignominioso que hizo de aquella faz el ungüento mas dolorido del mundo.
Paso a paso llega el Cristo de la Caridad al corazón difícil de Ciudad Real. Va de regreso ya, Jueves Santo, y un romano con su lanza teológica parece el largo cuello de la Plaza. Viene despacio, racheado el paso sobre esa geometría de cáñamo y de loza que hacen los pies encima de la calle. Inesperada música que cruje en la negrura de las trabajaderas. Parece el Cristo un mástil de navío cruzando entre un océano de ojos. La mirada expectante que pone su esperanza en aquel Rostro.

                   La luz en las tinieblas de la ciudad.
                   La luz desde la sombra de aquel paso.

La vencida ternura del Cristo de Santiago cobijando el misterio de la pasión del hombre.
Y allí, en la estrechura de la calle, en el bullicio que espera en medio de la plaza, en la noche inconclusa que se disfraza de vitral castellano, Cristo de la Caridad, tu gesto inconfundible, tu perdón sin reservas, tu entrega silenciosa.
Y Ciudad Real aquieta de repente su vaivén de alegría y siente que allí ocurre algo que sobrepasa la razón, y esconde sus pecados tras los arboles de las calles, noche de magia y malva para reconciliarse con la vida.
Y, paso a paso, esos ojos vidriosos de la muerte injusta, esa mirada que apenas se ve, Cristo de la Caridad, va rompiendo las almenas del alma de Ciudad Real abriendo corazones al deseo de una ciudad mejor, de una ciudad más fraterna, más sincera, más sensible al respeto y al amor.


jueves, 17 de mayo de 2012

Madurez de un Jueves Santo...

El Jueves abre su cielo, casi siempre luminoso, a la madurez de nuestra Semana Santa. Paso a paso llegamos al   núcleo penitencial de la ciudad. Es la víspera de los grandes días santos donde tarde, madrugada, amanecer y mediodía pondrán en vilo los confines del mundo.
Ya suenan, por las cuatro esquinas de la ciudad, los cánticos que piden misericordia. "Miserere mei" de esta Jerusalén manchega que necesita, para creer, palpar la imagen misma de Dios en la Caridad de su Calvario.
Jueves Santo de mis recuerdos infantiles en la Plaza de Santiago.
Paso a paso la tarde se colgaba de la torre -piedra y bronce- con una cierta algazara de tenues nubes que se rizan en el cielo. Y van llegando, corinto y blanco bajo el Hermano Sol, las sombras nazarenas de la Caridad, tramo de Cruz de Guía donde a esa hora monjitas asomadas a un zaguán dejan en el aire sabor a Caridad, olor a gloria.
Jueves santo a media tarde...sale a la calle la madurez de la Caridad de nuestra Semana Santa.

jueves, 3 de mayo de 2012

Fotógrafos de la Caridad

Ciudad Real entre el espíritu y la materia. "Imágenes e imagen de lo humano y lo divino" ¿Obras de fe, de amor, de poesía? El cofrade, y el fotógrafo con él, saben que siempre hay una procesión que va por dentro, una Semana Santa secreta que sólo durante siete días se proyecta en la lente de un objetivo, se materializa en los sentidos. Se hace "gracia", "belleza", "tradición". Rasgos sensoriales de la religiosidad y rasgos, a su vez, del "fotógrafo cofrade".
Vínculos de un radical humanismo que, en su vivir de cada día, quisiera hacer de esta tierra manchega, sombra del Paraíso, Luz de tu Caridad, cielo en la tierra. Razones del sentimiento que ponen en marcha realidades distintas. Así, podrá ocurrir entonces, que pocas horas después de visitar la impresionante muestra de tu muerte, Señor, sienta que algo de mí y de cada uno de los cofrades, de los fotógrafos de tu Caridad, se ha quedado plasmado en cada una de las imponentes imágenes.
Se trata de una señal, algo identificable para expresar el sentimiento casi vivo impresionado sobre un papel, de un dolor concreto. El fotógrafo cofrade merecía ser así reconocido por una de las mas antiguas y populares cofradías de la ciudad.
Felicidades fotógrafos cofrades, impresionantes fotógrafos de la Caridad, enhorabuena Hermandad de una ciudad que respira Caridad...


domingo, 26 de febrero de 2012

La agonia de las horas...

Hay un tiempo, que no es lejano, en el que por la noche entre las sombras que da la luna a las torres de la iglesias la Caridad nos ha dejado el regalo más hermoso...Oración...Silencio...Recogimiento...Fe y Caridad, todo Caridad en una noche para no olvidar, en una ciudad que a pesar del empeño de unos pocos respiró Cuaresma, sin más...

jueves, 9 de febrero de 2012

Luz de Caridad...

Tu mano, Cristo, nube desnuda que parece llevarse todo el reflejo de la luna que nos une, y, sin rozarla, lo haces llover despues sobre nuestros corazones dolidos que van por los senderos, deslumbrados de Tí, para caer en ese hueco tuyo que edifica la noche de los cielos.
Un brillo oscuro en que el comun origen pone cerco y designio a nuestras vidas.
"Tú eres aquí -como canto el poeta- meridiana faz de Caridad y alta cual ninguna..."