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lunes, 7 de julio de 2014
martes, 29 de abril de 2014
jueves, 24 de abril de 2014
La memoria de la LUZ
domingo, 20 de abril de 2014
Sueños de Semana Santa
Y ahora queda alimentarnos de lo vivido, soñar con lo que viviremos y vivir en cristiano y en cofrade para seguir cumpliendo los sueños que la próxima Semana de los anhelos nos traerá.
Feliz Pascua de Resurrección a todos.
viernes, 18 de abril de 2014
Reina indiscutible de la Merced
Llega la Virgen de los Dolores y nuestros sentidos quedan invadidos por un extraño eco musical de aromas y colores, de una sensación de gozo incontenido que nos hace reír, llorar y emocionarnos a un tiempo y ganas irreprimibles de salir de nuevo a su encuentro para volver a mirarte en Ella.
Llega nuestra Madre de los Dolores y la ciudad, como aquel niño soñador de nuestra historia, queda convencida de haber visto andar por sus calles a la mismísima Madre de Dios.
Llega la Reina del Perchel y Emperatriz de la ciudad y este cofrade, que sueña con tus miradas, ahora más que nunca, se atreve a dirigirse a Ella para decirle:
Ya he rozado con mis manos la gloria.
Ya has hecho realidad mi larga espera.
No te marches, no rasgues con la música la espera
quédate aquí... o llévame contigo
Madre mía Perchelera.
sábado, 12 de abril de 2014
Cariñosamente guapa
pretenda ocupar el sitio
de aquella felicidad
que Dios puso en tu destino.
Mírala, que han levantado
su paso, y marchan contigo
todos los que ayer la amaron
y hoy en el cielo son brillo
que cantan el avemaría
de un rosario vespertino.
viernes, 21 de marzo de 2014
La estación de los sentidos...
Entramos en las vísperas del paladeo de nuestros más inseparables
sentimientos, convivimos con los rituales próximos a la fiesta, estamos a la
espera de esa especie de milagro anual que se produce en nuestra ciudad cuando
“Dios esta azul” y tierra y cielo anuncian ya un despertar a la alegría.
Más aún. La Semana Santa como gozo, como celebración de una
gran fiesta que compromete el comportamiento de todo un pueblo. Liturgia
popular, colectiva de profundas y viejas raíces vivenciales.
Ese sentido festivo del culto greco-romano y su carácter de
generalización entre los ciudadanos, la afirmación festiva, consiste en que “el
sujeto mantiene una relación esencialmente afirmativa con su dios”. Relación
que aquí se extiende al mundo que nos rodea, ya que la fiesta es también
afirmación del vivir, afirmación colectiva de una relación cultual entre Dios y
el mundo (en nuestro caso entre Dios y Ciudad Real) y que se manifiesta en la
ruptura de lo cotidiano, alejándonos del peso habitual del trabajo rutinario o
utilitario, para recrearnos en lo inesperado. Esto es, todo aquello que hace
posible lo que durante el resto del año resultaría imposible. Dar a estos días
una significación distinta, insólita, de regalo humano y divino al mismo
tiempo. Se es capaz de hacer algo “insospechable”.
Caminar incansablemente, cargar con una cruz durante cuatro
o cinco horas tras el “paso” de nuestras imágenes titulares, no dormir, ponerse
un costal bajo las trabajaderas, aguantar a pie firme en una esquina solo para
ver por un instante el resplandor de una candelería o el perfil de una Virgen
en la plata blanquísima de una pared recién encalada, la oscura voz del cante
de una “saeta” que nos pone un sollozo en la garganta o la sombra de un Cristo
perfilándose en las duras aristas de la luna junta a las espadañas silenciosas,
escuchar el silencio que la ciudad no tiene normalmente, dejar que el tiempo y
la materia adquieran un sentido distinto de relación más fecunda y creadora,
construir el tejido de los sueños con la materia de la propia vida y dejar que
el tiempo sea, a su vez, la vida y la materia de nuestros sueños.
Innegablemente, cada primavera, cada cuaresma, cada Domingo
de Ramos es, de algún modo, el “primer” Domingo de Ramos; es el gozo nuevo, una
“nueva” Semana Santa, sin ayer y sin mañana, “todo presente”. De aquí, también
su difícil captación para los que son ajenos a nuestro universo cofrade, ajenos
al sentido ritual de su estructura comunicativa. Los que ignoran y no
entenderán jamás su código sentimental, sus claves sensitivas.
miércoles, 5 de marzo de 2014
martes, 4 de marzo de 2014
martes, 21 de enero de 2014
Contarnos nuestra verdad
Llega un nuevo tiempo de espera; víspera de las vísperas, y de nuevo llega un reto para quienes hacen posible cada año, cada cuaresma, cada primavera, que el sueño de ver a Dios andar por nuestras calles sea una palpable y auténtica realidad, que sentir el roce de su mano, de su pie rodeado de cera y luz en cada altar sea una sensación que nos haga emocionar, que oír el llanto de una Madre acompasado con un racheo de zapatillas que marcan su caminar, sea la manera más pura y sencilla de rezar, simplemente de hacernos sentir que nuestra ciudad se convierte en una nueva Jerusalén de verdad.
Queda sólo un suspiro para llegar a los días que dan sentido a este universo de benditos locos, y un año más, y ahí estaréis para contárnoslo, si queréis.
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