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jueves, 28 de mayo de 2015
Fuente de devoción
lunes, 11 de mayo de 2015
lunes, 30 de marzo de 2015
viernes, 2 de enero de 2015
La hondura de lo que está por llegar
A escasas cuarenta y cinco anochecidas
de que la espera, revestida de sempiternos desvelos, despabile el sueño perenne entre reminiscencias y melancolías,
y la luna nueva que estrenara una reluciente cuaresma suavice su sombra en las
murallas de una ciudad deshecha y gastada de recontar siglos de tradiciones, concédeme
tu licencia para que te suspire lo que siento cuando veo a la que con
vestimentas hebraicas nos recibirá intramuros de la que es su casa, nuestra
oratorio personal.
Cuando en poco menos de dos meses
mis pies me requieran un respiro entre encuentros con intimistas altares y el
refugio que proporcionan unos cuidados y fecundos cultos, mis emociones apelen
a un benevolente sosiego y mis súplicas ya no precisen de pañuelos en los que consolar
mi yerro, penetra en mis labios a través de estos esbozos que en este momento apunto
y sentirás lo que ansío proclamar sobre esa mujer que veremos llorando por
cualquier rincón de nuestras iglesias, velando, cuidando nuestros sagrarios,
defendiendo nuestra más sacra herencia.
Necesito alcanzar que concibas,
que profeses, que notes que esa que inhala idéntico aire al que tú y yo aspiramos
cada mañana, cada tarde de una cuaresma cuidadosamente impregnada en incienso,
cera y flor, es sobremanera mucho más
que una sencilla imagen tallada en madera. Y es que su nombre es el que remueve
los raíces de cientos, de miles de corazones que acarician en su perfección
sublime la senda para tocar la soñada gloria. Su mirada abre cancelas, ventanales,
picaportes; rejas, cerraduras, almas, corazones;…solamente con escuchar los
puntos suspensivos con que nos agracia su sonoro silencio. Es en su mirada donde
reposa el cielo de los días que nos quedan por vivir y a nosotros nos quedan
aún por paladear.
Vislumbra más allá de una
advocación rodeada de cera, bordados, terciopelos y sedas, o de un andar sobre
los pies al compás sublime de una marcha, o de una muchedumbre que anda del
revés, de espaldas, oprimiendo su fe contra las paredes de unas calles desnudas
pero revestidas de su continua presencia
y empapadas de sus lágrimas cada primavera, callejuelas vacías de creencias,
raíces que asoman descubiertas, sin profundidad en unos sagrados misterios.
Cuando andes en esos días por nuestras
calles, visites los rincones sagrados meditando el porqué de su serena
presencia, busca a esa que va a caminar por aquí…en los estremecimientos de
cada hermano de fila, en las fajas que fajan ofrendas y fatigas, en las clamores
de las oraciones que despojan las creencias de un pueblo; ya que es ahí donde
se encierra la grandiosidad de la que vive entregada en obediencia perpetua a
su Dios, es ahí donde se exterioriza la magnanimidad de la que es ejemplo de
vida consagrada al amor, es ahí donde se acaricia la sencillez de nuestra
madre, la excelsa Madre de Dios.
Ya llega la cuaresma repleta de
su amor.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
La realidad de tu presencia
Íntimamente, en el alma de los momentos más sublimes brota sin duda un sentimiento, una emoción, el palpito cautivo en el ámbito propio de cada una de sus sombras, de cada uno de sus gestos únicos escondidos en el mismo instante, en la nostalgia y en la hora que habitamos ese sueño establecido en aquel día, en aquella tarde en que un instante determinado fue vivido con toda la intensidad posible.
Así, el alma invisible de la memoria tiene su espacio para cada cosa, para cada tiempo y para cada forma de existencia del espíritu de su perceptible presencia. Y es por eso que fluye en la estancia con su inmaculada estampa un aire como de recién estrenada primavera, un suave pero claro redoble de tambores del paraíso, una llama de metales que fulge con su hermoso lamento, clarines del alma, incendio de sonidos que reclaman la presencia de María entre nosotros.
Y no son de violines los crepúsculos, ni son voces celestes de salterio las que envuelven de música su ahora silenciosa antesala, tan solo un resonar de notas eternas, como un batir de angelicales alas, agua que mana del valle de sus mejillas, arrasadas de lágrimas que desembocan en amargura. Esa marcha de oros y de platas en blanquísima andadura, surtidor sonoro capaz de brotar a chorros de tu fuente de salud repleta. Música en el silencio del momento acompañando la fragancia solemne de la Virgen más bella, canon barroco para mecer entre varales.
Y no son de violines los crepúsculos, ni son voces celestes de salterio las que envuelven de música su ahora silenciosa antesala, tan solo un resonar de notas eternas, como un batir de angelicales alas, agua que mana del valle de sus mejillas, arrasadas de lágrimas que desembocan en amargura. Esa marcha de oros y de platas en blanquísima andadura, surtidor sonoro capaz de brotar a chorros de tu fuente de salud repleta. Música en el silencio del momento acompañando la fragancia solemne de la Virgen más bella, canon barroco para mecer entre varales.
lunes, 3 de noviembre de 2014
Y Dios te puso en la Tierra...
Y en tus mejillas dibujó continentes de pureza,
y en tu cara el fulgor de las estrellas,
en tu boca las plegarias de tu pueblo
y la gracia bendita de tu tierra...
domingo, 2 de noviembre de 2014
Una llamada al cielo...
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Virgen de la Salud
viernes, 31 de octubre de 2014
viernes, 19 de septiembre de 2014
Tu presencia
Cuando lo que nos es prácticamente inalcanzable se tiene, se siente tan cerca, los sentidos se vuelven sueños y anhelos vestidos de realidades…el sueño de oír su voz, el anhelo de besar su mano, la realidad de embelesarse con su semblante. Y es tan honda su pena que nos duele, pero que dulce dolor. Cada amanecida la percibo en la distancia de su estancia sagrada y espero que esa huella que trasmite su presencia emocione mi alma, porque me da la vida, la salud y la esperanza.
miércoles, 30 de julio de 2014
sábado, 26 de julio de 2014
Quince años de hermandad...quince años de verdad.
Hoy, que la cuaresma espera el cobijo de una ciudad inundada en uno de sus arrabales de recuerdos, hoy, a la espera de que ocupes, como cualquier mortal, tu habitación en la que es tu casa y que comiencen a germinar melodías de ensueño con olivos que te acunan y oraciones de tus hijos que llenan quince años sin dejar de quererte, dejarme que os cuente quien es ese que en una estancia, ya para siempre sagrada, y al amparo de su Madre, reina, que no se esconde.
A unos lapsos de que la espera de tus cofrades, siempre eterna, despierte de ese sueño inmortal entre nostalgias y añoranzas, y la luna de Nisán adorne su destello en las pilastras de una catedral cansada y vieja de contar centenarias historias, darme licencia para que os transmita lo que profeso cuando veo cada Domingo de Ramos a la hermandad más joven de la ciudad…pero que todos los sentidos resucita.
Anhelando esas horas en que mis pies me insistan en conquistar una tregua, mis emociones clamen una quietud y mis sollozos ya no requieran esconderse tras una cámara en la que aliviar mis pecados, leer estas líneas y entenderéis lo que digo sobre quien atado, reinando sobre el altar tallado por el amor de sus hermanos y acosado por sayones y romanos, vemos cada Domingo prendido, anhelando la Salud de su Madre consolándolo tras sus pasos.
Su hermandad, sus cofrades, sus hermanos quieren hacer que creas, que sientas que ese que al compás de latidos de corazones costaleros anda buscando la conversión de cada uno de los que lo admiramos, respira el mismo aire que nosotros respiramos y que es más, mucho más que una simple talla de madera, que su nombre es el que mueve los cimientos de miles de personas que tienen en su camino el sendero para llegar a la gloria. Y, es que su Palabra rompe portones, abre ventanales, aparta cerrojos, aclara cancelas, y ablanda corazones con sólo escuchar el regalo de su silencio. Porque su contemplación te duerme en el horizonte de los días que nos quedan por vivir.
Mira más allá de un izquierdo dado al compás de una marcha, o de una bulla que camina de espaldas doblegando las paredes de un pasaje a merced de su aliento.
Búscalo en los latidos de cada nazareno de fila, en las fajas que envuelven hombres con ofrendas y fatigas, en las órdenes de mando que desnudan las creencias de un pueblo; porque ahí es donde se esconde la grandeza de este Dios.
Faltan aún unos meses para verlo, y ya percibo su hálito recorrer las hilvanes de mis fibras, faltan un par de estaciones con su cuaresma para notar sus pisadas viniendo de frente en ejemplar racheo de alpargatas, y no sé si salir a su encuentro por los angostillos de mis años ya gastados para darme cuenta de quién soy.
No deja de resonar
en mi cabeza lo que una vez Dios en la soledad de su “habitación sagrada” me susurro entre plegarias: “perdonar es el valor de los valientes” con un humilde aviso es capaz no sólo de perdonarte, sino de llevarte a través de una hermandad a cambiar tu corazón y a creer en la verdad de Aquel a quien sientes.
Regalarnos otros quince siglos más…
A unos lapsos de que la espera de tus cofrades, siempre eterna, despierte de ese sueño inmortal entre nostalgias y añoranzas, y la luna de Nisán adorne su destello en las pilastras de una catedral cansada y vieja de contar centenarias historias, darme licencia para que os transmita lo que profeso cuando veo cada Domingo de Ramos a la hermandad más joven de la ciudad…pero que todos los sentidos resucita.
Su hermandad, sus cofrades, sus hermanos quieren hacer que creas, que sientas que ese que al compás de latidos de corazones costaleros anda buscando la conversión de cada uno de los que lo admiramos, respira el mismo aire que nosotros respiramos y que es más, mucho más que una simple talla de madera, que su nombre es el que mueve los cimientos de miles de personas que tienen en su camino el sendero para llegar a la gloria. Y, es que su Palabra rompe portones, abre ventanales, aparta cerrojos, aclara cancelas, y ablanda corazones con sólo escuchar el regalo de su silencio. Porque su contemplación te duerme en el horizonte de los días que nos quedan por vivir.
Mira más allá de un izquierdo dado al compás de una marcha, o de una bulla que camina de espaldas doblegando las paredes de un pasaje a merced de su aliento.
Búscalo en los latidos de cada nazareno de fila, en las fajas que envuelven hombres con ofrendas y fatigas, en las órdenes de mando que desnudan las creencias de un pueblo; porque ahí es donde se esconde la grandeza de este Dios.
Faltan aún unos meses para verlo, y ya percibo su hálito recorrer las hilvanes de mis fibras, faltan un par de estaciones con su cuaresma para notar sus pisadas viniendo de frente en ejemplar racheo de alpargatas, y no sé si salir a su encuentro por los angostillos de mis años ya gastados para darme cuenta de quién soy.
No deja de resonar
en mi cabeza lo que una vez Dios en la soledad de su “habitación sagrada” me susurro entre plegarias: “perdonar es el valor de los valientes” con un humilde aviso es capaz no sólo de perdonarte, sino de llevarte a través de una hermandad a cambiar tu corazón y a creer en la verdad de Aquel a quien sientes.
Regalarnos otros quince siglos más…
viernes, 13 de junio de 2014
jueves, 29 de mayo de 2014
Al cobijo de la cera...al calor de su luz
Al calor de la cera, a la dama de la Salud, cortejada más que consolada por sus hermanos, nos resulta difícil no encontrar un perfil por el que admirar su belleza. Porque todos sus candeleros se han agolpado delante de su peana, cerrando filas para abrigar tanta belleza.
Y la cera es luz. De día, el interior de su ansiado palio sera como cobijo de sombra que oculta en oscuridad el interior de las bambalinas. De noche, la luz pasara a recogerse dentro, como caja de resplandores, y serán las caídas interiores las que ahora se iluminen, dejando fuera la tiniebla. Eso que ganara el rostro de la Virgen, que ya es hoguera por sí solo y que cuando divise de vuelta su barrio de los Ángeles, no sabremos si llamarla por su Nombre o como también le cuadra entre la claridad de sus nazarenos, María de la Luz o María de la Blanca Salud...
miércoles, 28 de mayo de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
Y es que...
...sin corona y sin diadema, la realeza de tu presencia deja sin palabras a todo aquel que a aguantarte la mirada se atreva...
miércoles, 13 de noviembre de 2013
La imagen de la Salud
Entonces se ilumina de verdad esa emoción sin nombre escondida en cada cofrade, en cada ciudadano, y el espacio y el tiempo se llenan de signos, de señales, de mensajes, y no existe el vacío, y por el umbral de una escondida puerta a la espalda de una iglesia, apenas entrevista esa fuente de Salud, uno comprende para siempre la dimensión mas honda de la parábola estelar de la ciudad.
Su cofradía impone así, sin lógica posible, ese ritual de fiesta inolvidable que es la liturgia de la fe en la Madre del Hijo de Dios vivo, Madre del hombre, Madre de la ciudad, Madre de la Salud, entregada a su pueblo.
sábado, 6 de julio de 2013
La gracia de una ciudad... el encanto de un barrio
Estamos o... diríase mejor, nos encontramos ante una abundancia sin rival, ante una constante del espíritu barroco que expande su misterioso magisterio estético vinculado al ámbito concreto de una manera de vivir y de sentir las dimensiones lúdicas de esta ciudad. Una ciudad que sobrevive en vivencias que van más allá de todas las teorías y que proclaman la liturgia liberadora del Hijo del Hombre entregándose a la muerte.¡Cuanta emoción escondida en la memoria de cada hermano! y cuanta estación de penitencia concreta en la emoción de cada primavera.
Y no hay explicación, como no hay espacio vacío en esos altares que son vuestras plegarias y el espíritu barroco de la Pasión según las hermandades de nuestra ciudad.
viernes, 31 de mayo de 2013
martes, 28 de mayo de 2013
miércoles, 3 de abril de 2013
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