Y, como la tragedia se hizo inspiración,
arte efímero, las cofradías de nuestra ciudad concibieron la representación apasionada
más imponente y bella de la devoción popular católica. Drama y regocijo en una
sola estampa. Los Remedios y sus halos podrían ser otra Judea para su Pasión.
La sensiblería de sus cofrades está bien presta para ello. La luz…Su Luz, el
aire…Su aire, la fragancia de los naranjos que embriagan una plaza inundada de
Amor, el pasmo de belleza del entorno, las calles, las plazas, los jardines que
rezuman primavera, rincones que evocan el paso de una cofradía… Un barrio que
emerge en el corazón de la ciudad, intramuros, como un Gólgota capaz de rivalizar
con el mismo Calvario… Las cofradías, serán, pues, el quinto evangelista, espectadoras
de privilegio para contar, en imágenes asombrosas, el boato del drama del Hijo
del Hombre.Vistas de página en total
viernes, 27 de febrero de 2015
Un Amor a duerme vela...
Y, como la tragedia se hizo inspiración,
arte efímero, las cofradías de nuestra ciudad concibieron la representación apasionada
más imponente y bella de la devoción popular católica. Drama y regocijo en una
sola estampa. Los Remedios y sus halos podrían ser otra Judea para su Pasión.
La sensiblería de sus cofrades está bien presta para ello. La luz…Su Luz, el
aire…Su aire, la fragancia de los naranjos que embriagan una plaza inundada de
Amor, el pasmo de belleza del entorno, las calles, las plazas, los jardines que
rezuman primavera, rincones que evocan el paso de una cofradía… Un barrio que
emerge en el corazón de la ciudad, intramuros, como un Gólgota capaz de rivalizar
con el mismo Calvario… Las cofradías, serán, pues, el quinto evangelista, espectadoras
de privilegio para contar, en imágenes asombrosas, el boato del drama del Hijo
del Hombre.sábado, 21 de febrero de 2015
Eterna presencia...
Una foto es ese instante único, irrepetible, congelado en el tiempo... Una décima de segundo engarzada en nuestra retina para disfrutarla toda la eternidad. En nuestra Semana de los sueños hay estampas que pertenecen ya a la heredad común. Imágenes que por singulares, por difundidas y por lo que en sí mismas evocan o representan podrían componer la mejor colección para la sala de los recuerdos de nuestro particular museo de la memoria cofrade. Hoy escojo esta de mi colección, de la galería de las lágrimas. Porque será difícil que algunos de los que la vean no mojen sus ojos al contemplar que se encuentra incompleta. La presento huérfana, con la ausencia de alguien que hace ya dos cuaresmas cumple sus sueños cerca de Ellos. Aunque David no aparezca en ella para muchos siempre estará ahí con su fuerza, un poco más cerca cada cuaresma, regalándonos fragmentos de una vida corta pero plena, de unos sueños que pronto, muy pronto también serán parte de su historia.viernes, 20 de febrero de 2015
La esencia de lo nuestro...
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Cuaresma 2015,
Cultos,
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Fervores
jueves, 19 de febrero de 2015
miércoles, 18 de febrero de 2015
El color de la Cuaresma inunda la ciudad
En la amanecida de la Regia ciudad reluce una luz diferente, tonos blancos, azulados, dorados y carmesís reflejan el albor de un nuevo y refulgente tiempo. No sabría decir si es un sueño o una de esas realidades que por su obviedad parecen absurdas… Ha amanecido la Cuaresma y es blanca su presencia, su claridad absorbe poco a poco las últimas penumbras de la noche… pero es esa claridad neutra, sin atisbos de color puro, sin todos sus matices posibles…como si buscara un misterioso contraste con los colores predominantes: añiles, níveos, purpuras, y los nacarados rostros de belleza enseñoreada de las dolorosas.
Solo quienes viven su fe más allá, lograban percibir más colores, vida, matices de ilusión, de asombro, de alegría… Querría pedir prestados al menos por unos instantes los ojos intensos con que aquella mujer -con el cansancio que dan los años, pero con la alegría que supone el ver a su devoción eterna todos los días- miraba a la que ataviada de hebrea hoy la recibía, y con una sonrisa le mostraba su pleitesía, llorando “pa” sus adentros… “qué guapa estas Madre mía”,… estas buenas mujeres ya mayores, con el negro del dolor en sus vestidos, iluminadas por la imagen de su Virgen en la capilla componen los matices necesarios para entender la luz de estos días.
Pero no solo eran figuraciones. Desde muy temprano parecía como si el sol brillara de otra manera, menos perceptible… y cuando ya cae la dorada atardecida, sus rayos no conseguían dorar cálidamente los rostros amables, ni siquiera rozar en un breve adiós la madera bendita de la Virgen. Me encontraba ante su estampa divina, buscando un poco de consuelo, quizá solo un poco de compañía… Allí, en la densa oscuridad del incienso y los rezos, sobre un breve altar, descansa la imagen de la Madre a la espera de la Pasión desgarradora de su Hijo. Se percibe una comunión especial con la Virgen doliente, como si esa pasión y muerte fuera un poco de todos, como si en mis manos sintiera el peso del dolor de aquel Hombre, la aspereza de su cruz, las lágrimas no derramadas…cerré los ojos...percibí poco a poco la tenue claridad de las velas con sus matices dorados y el rostro, la luz, los matices, fueron cobrando viveza, como la discreta luz roja, centelleante del Sagrario, que durante los albores de este día parecía haber escondido los colores de una nueva Cuaresma.
viernes, 13 de febrero de 2015
Arrebatadora Cuaresma
jueves, 5 de febrero de 2015
miércoles, 4 de febrero de 2015
La luz de un nuevo tiempo...
La víspera intima con los ímpetus para ataviarse entre la espera. El dulce de las miradas empieza a arrullarse en la espadaña de Santiago. Y el hálito de una grácil brisa -esa pretendiente que desnuda de fervores a los rincones de las callejuelas de un barrio-, va dulcificándose con los vestigios de incomparables momentos.
Quién sabe si el arrabal que acoge a la Hermandad del Señor que emana Caridad domina la inquietud de otros aguardos; por ventura habita al cobijo del abolengo de una parroquia rancia; y a buen seguro las huellas hurtadas por sus callejuelas están acentuadas por las nostalgias rociadas de gotas que ahora caen frescas evocando otras épocas.
Que sobrio es el ámbito que esboza Dios cuando sale a la calle, bastante más simple debería ser interpretar esos indicios que de vez en cuando nos anuncia – eternamente con sus exquisitas y sutiles formas -, ese Dios al que mal mencionamos y muy de tarde en tarde… El hombre y su obcecación, el hombre y su ausencia, el hombre y su materialismo que le hace quedarse simplemente en la envoltura de las esencias. Y es que es Él, quien adormece todos los anocheceres tu desconsuelo, y tus penas, y tus duquelas, bendiciendo la artesa que nos lava del pecado ancestral,… el mismo Dios que habita desde hace más de cuatro centurias en una confluencia de empedrados en donde las quietudes de las emociones se arraigaron a suspirar por distintas caricias, diferentes llantos, nuevos inciensos,… percibiendo que este universo cofrade vaga en pos del desafecto, de la indiferencia, de la frialdad… quebró el aire, lanzó la mirada a las espaldas y obró que las brisas empujaran el chaparrón con el que tornar más rápido que lentamente a su desabrigado y albo hueco. Las cosas de las cosas...y, de Él… Nos entorna el pasadizo de su mirada para que vayamos a descubrirlo, sin pretextos y con la valentía más sincera.
Unos llegaron a Él con la mirada clara de rencores,… esos que estallaron en cuanto anduvieron lejos de su hornacina. Algunos lo contemplaron con el candor de la mirada de un niño,… no con el veneno que segregan en ocasiones las nuestras. Y algunos, solo algunos, lo evocaron en el mismo aliento para darle gracias y suplicar en la misma medida que si existimos es por aliviarle en su pasión.
El tiempo, ese que medita entre ingratitudes, nos hará volver la vista al momento ya vivido y sentiremos lo que acaeció una anochecida de la recién estrenada cuaresma en nuestra ciudad, esa en la que un Dios dormido –clavado en una cruz que sabe a lanzas y esponjas empapadas en sentencias-, anheló transmitirnos que su grandiosidad se encierra en el rincón callado donde su muerte se reza; en la plegaria huidiza de una bulla que avanza de espaldas; y en esa plaza con revuelos de palomas blancas -que linda con sus almas -, y que al desaguar aquel turbión dejo correr más de una lágrima. Llegará el día en que echaremos cuentas y sabremos que sólo en Él reside el poder de dibujar en la bóveda celestial ese velo con el que se desarropa el sueño de una nueva y renovadora cuaresma…
viernes, 30 de enero de 2015
En los adentros del rancio convento Carmelita...
…de un momento a otro va a
producirse un increíble salto en el tiempo. Con otros personajes, con otras
imágenes, entre otras paredes quizás, pero con idéntico clima emocional, y en un
gesto poderoso y silente, saldrá del sacro convento camino de una misteriosa
pasión de la ciudad. Sera, manto rojo y resplandores, la primavera mágica. Y no
hay nada comparable cuando estalla ese cielo de la ciudad hecho cofradía un
Martes Santo, que nos devuelve a lo que es una estación de penitencia con
sentido y de verdad.jueves, 29 de enero de 2015
Una ciudad dolorida
domingo, 25 de enero de 2015
De costaleras maneras...
Se nota en los ambientes que algo está cambiando. Aún no cala el incienso, pero tal vez, ni eso haga falta para llegar a ese reino sutil que imagina nubes blancas y cielos celestes, y flores de siempre suspendidas en el verde de unos naranjos cubiertos de Amor al llegar la primavera.
Llega un nuevo tiempo de espera; víspera de las vísperas, y de nuevo llega un reto para quienes hacen posible cada año, cada cuaresma, cada primavera, que el sueño de ver a Dios andar por nuestras calles sea una palpable y auténtica realidad, que sentir el roce de su mano, de su pie rodeado de cera y luz en cada altar sea una sensación que nos haga emocionar, que oír el llanto de una Madre acompasado con un racheo de zapatillas que marcan su caminar, sea la manera más pura y sencilla de rezar, simplemente de hacernos sentir que nuestra ciudad se convierte en una nueva Jerusalén de verdad.
Queda sólo un suspiro para llegar a los días que dan sentido a este universo de benditos locos, y un año más ahí estaréis para contárnoslo...
martes, 20 de enero de 2015
La Soledad de una ciudad
La vida no puede definirse, hay que sentir su pálpito en cada instante que transcurre, descubriendo que nunca pasa ajeno a nosotros, que forma parte de nuestra propia existencia… A veces quisiéramos que se parase el tiempo de nuestra vida en aquel momento o aquel lugar… por toda una eternidad… Tenemos la capacidad de revivirlo en la mente, nos damos cuenta de que forman parte de nuestro ser… que en ellos hemos descubierto un sentido, unos valores, que no estamos solos… y desde la fe, que hay una Madre que vive en todos ellos como una misteriosa experiencia de Amor.
Nuestras cofradías, nuestra Semana Santa es un acontecimiento que sobrepasa ampliamente los límites espacio-temporales para implicarse de una manera real y profunda en el ámbito vivencial de nuestra gente. Define actitudes que comprometen la existencia de una persona, valores que orientan un sentido muy concreto de comprender la realidad y adivinar una esperanza más allá de ella. La Semana Santa, sus cofradías, sus imágenes no se ven, se “viven” y se "sienten" en infinidad de momentos que abarcan más allá de los siete días y no se limitan a espacios definidos previamente, aunque existan marcos privilegiados. Son momentos de encuentro, de dialogo, donde las personas descubren el amor de una Madre que vive en medio de los hombres, que se hace visible desde la devoción a unas imágenes benditas y merced al tiempo… El tiempo…esa sombra que Dios esculpe en las esquinas del atardecer para que descubramos la verdad y la grandeza de las cosas... El tiempo…esa distancia que nos separa de las emociones, va pasando lentamente, como notas de Font de Anta, que se duermen al abrigo de un aterciopelado manto y al calor de unos rancios faroles en la encendida tarde en que un palio de tafetán negro se mece por las callejas que rodean la anhelada, cada naciente primavera, Plaza de Los Mercedarios... El tiempo…ese camino que nos separa del gozo y la magia del instante fugaz, se queda enredado entre los arboles de San Pedro, perfumando un sueño que dura 450 años, una eternidad junto a Ti, Soledad.
domingo, 18 de enero de 2015
Y es que...
Después de verte... Señora de los Dolores, carita de azucena, todo es posible en la tierra; que el sol se abrase en tu rostro, que la luna se estremezca al ver temblar tus mejillas cuando lloran las estrellas.
Que el rosal se haga rocío, y el invierno primavera, y los almendros en mayo entre tus manos florezcan mientras cuelgan las golondrinas rosales por las veletas.
Después de verte... Madre, de Dolores repleta, todo es posible en la tierra; que se disuelvan contigo mis llantos y mis tristezas, y todo el dolor del mundo en tu divina presencia, y que la muerte se aleje y para siempre amanezca nuestra pascua repicando palomas blancas y estrellas.
Después de verte, Madre del Perchel en tu trono de Reina, en tu hermosura perfecta, Madre de Dios, uno y trino, todo es posible en la tierra.
Todo menos otro rostro, y otro perfil de azucena, y otro candor en los ojos, y otra angelical pureza. Otro profundo misterio, una criatura que tenga la belleza tan sencilla que Dios quiso que tuviera la Reina de un barrio castizo, de los que no quedan, nuestra Madre bendita en los cielos y en la tierra.
Que el rosal se haga rocío, y el invierno primavera, y los almendros en mayo entre tus manos florezcan mientras cuelgan las golondrinas rosales por las veletas.Después de verte... Madre, de Dolores repleta, todo es posible en la tierra; que se disuelvan contigo mis llantos y mis tristezas, y todo el dolor del mundo en tu divina presencia, y que la muerte se aleje y para siempre amanezca nuestra pascua repicando palomas blancas y estrellas.
Después de verte, Madre del Perchel en tu trono de Reina, en tu hermosura perfecta, Madre de Dios, uno y trino, todo es posible en la tierra.
Todo menos otro rostro, y otro perfil de azucena, y otro candor en los ojos, y otra angelical pureza. Otro profundo misterio, una criatura que tenga la belleza tan sencilla que Dios quiso que tuviera la Reina de un barrio castizo, de los que no quedan, nuestra Madre bendita en los cielos y en la tierra.
viernes, 16 de enero de 2015
Caridades
miércoles, 14 de enero de 2015
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