Te extraño tanto en la liturgia de la media luz... a solas, mientras, el frío y el albor que está por llegar sacuden las almas y despiertan nuestras más enraizadas y emotivas rogativas, me reconforta desenterrar que yo sin más, he alcanzado a soportar un ascua fugaz por el mismo trayecto por el que Tú fuiste llevando día a día todas mis suplicas y cansadas cruces. No me veo en el reflejo de mi oscuro espejo, no me alumbra la luz de tu escondida y sin par mirada, claridad en mi enlutada historia. Pero pronto una túnica de tafetán cárdeno en la plaza, volverá a perdonar mis pecados. Y me consolara en esta vida y en su muerte, dejando mi devoción a la intemperie.
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jueves, 9 de octubre de 2014
La grandeza de nuestras pasiones
Te extraño tanto en la liturgia de la media luz... a solas, mientras, el frío y el albor que está por llegar sacuden las almas y despiertan nuestras más enraizadas y emotivas rogativas, me reconforta desenterrar que yo sin más, he alcanzado a soportar un ascua fugaz por el mismo trayecto por el que Tú fuiste llevando día a día todas mis suplicas y cansadas cruces. No me veo en el reflejo de mi oscuro espejo, no me alumbra la luz de tu escondida y sin par mirada, claridad en mi enlutada historia. Pero pronto una túnica de tafetán cárdeno en la plaza, volverá a perdonar mis pecados. Y me consolara en esta vida y en su muerte, dejando mi devoción a la intemperie.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Nuevo curso cofrade en la hermandad de Las Penas
De la misma forma la hermandad de Las Penas, al termino de las misa de las 19:00h del día siguiente, el sábado día 11 de octubre, procederá a la jura de cargos de la nueva junta de gobierno ante la imagen sagrada del señor de las Penas, a la quedan invitados todos los hermanos de esta hermandad.
martes, 7 de octubre de 2014
La gloria perchelera
Soñar con su presencia en la calle... yo sigo buscándola todos los días del año…para volver a musitar compases de ensueño... y es que cada vez estoy más convencido que el encontrarse con Ella cara a cara es soñar sin estar dormido. Por eso me gustó siempre, para recrear mis sentidos y hacer más dilatada su presencia, situarme en los lugares más amplios, para verla venir de lejos e ir adivinándola poco a poco. Para averiguar alguna vez de dónde viene y a dónde va. Si realmente es cierto que salió al filo del ocaso de un barrio auténtico de la ciudad o, tal y como yo pienso, abandona por unas horas ese lugar desconocido del que tan poco sabemos los mortales y el que tan sólo su nombre puede descubrírnoslo algún día...Y a verla pasar acudimos en una noche, la de su día, la de su Viernes, la noche de su barrio, la noche de sus Dolores, entre el ambiente único de una bulla única por las Terreras, donde entre pregones callejeros, marchas tarareadas, oleajes de cofrades y devotos y un bosque de miradas, que buscan cruzar con Ella una plegaria y que nos hacen ponernos de puntillas una y otra vez, la vemos al fin llegar... La sensibilidad de su gente puso música a ese momento. Y es que ese momento no se puede acompañar de otra manera.
Llega la Madre de los Dolores y nuestros sentidos quedan invadidos por un extraño eco musical de aromas y colores, de una sensación de gozo incontenido que nos hace reír, llorar y emocionarnos a un tiempo y ganas irreprimibles de salir de nuevo a su encuentro para volver a mirarte en Ella.
Llega nuestra Virgen rebosante de Dolores y la ciudad, como aquel niño soñador de nuestra infancia, queda convencida de haber visto andar por sus calles a la mismísima Madre de Dios... Puede alguien dudarlo, mira cuando el paso de la Dolorosa, encendido en la noche, se levanta al martillo y la inercia del tirón, agachando la llamitas de sus velas, produce un apagón instantáneo que Ella aprovecha para entreabrir un instante sus ojos eternamente escondidos...
domingo, 5 de octubre de 2014
Frente a tu casa
Es en ese justo suspiro del tiempo, ese en el que la gracia de Dios pellizca con suspiros de una devoción que nos rebosa el horizonte de nuestra vida, cuando Ella se recoge en sus aposentos, buscando resguardo en su oratorio sagrado, entre el vecino tañido de las campanas, el frío del mirador tantas veces rezado de su ventana o el reposo de algunas palomas agotadas de cruzar la bóveda celeste de su mirada; camarín entre bocacalles que guardan plegarias vespertinas o zaguanes enquistados de la sentida verdad de sus hijos que la alaban; oratorio entre arrebatos de fervores o corazones ceñidos a la soledad. En ellos, que frente a tu camarín su fe derraman se puede leer la historia de nuestra ciudad, esa que se escribe con el agua que un día regó el vergel de tu Prado, la que se escribe con la sangre de los negados, con los besos que en tu mirador quedan salpicados, con los sueños de los impulsivos; en ellos se descifran nuestras tradiciones, nuestras leyendas, esas que trazaron nuestros mayores y los de estos, antepasados que forjaron una fe que les amparaba en sus mil batallas, esas que se quedaron a dormitar en los escudos de piedra en contra de los tiempos, esas que el tiempo modela con los años. En ellos se puede reconocer el arte, esa gallardía que el universo quisiera para sí cada vez que la melodía de tus campanillas desgarra en quejíos los envidias y recelos de la luna al asomarse y ver tu cara tan pura.
jueves, 25 de septiembre de 2014
Imaginando
Constantemente he ansiado vislumbrar como seria este mismo día en el umbral del inicio de los años 70, hace 46 años ya. Nadie puede hacérmelo revivir ya; continuamente echo de menos el no haber tenido más confidencias con ella al calor de un brasero y resguardados por unas faldillas que cada invierno se estrenaban para vestir la añeja mesa camilla. Monólogos con recuerdos a barrio, a casa de portal alicatado, patio fresco abarrotado de macetas y corral de juegos infantiles donde se amontonaban bicicletas, balones, monopatines…memorias empapadas de un intenso efluvio a cariño y nostalgia por lo vivido, y en las que se dejaba presentir que cualquier tiempo pasado fue mejor, siempre a su celoso y cariñoso cuidado.
Se me antoja aquel día como una jornada en la que todo transcurría como era su costumbre, las primeras atenciones siempre para Ella, retengo en mi memoria como si fuera hoy una imagen de la Virgen del Carmen ocupando un lugar preferente sobre la “cómoda” de su dormitorio, oratorio domestico y diario de una ferviente y abnegada devota de María. Puedo imaginar hacia quienes irían dirigidas sus peticiones, siempre los demás en primer lugar y después si había tiempo ella. Mientras sus rodillas se despegaban de la particular y humilde capilla el olor a café recién molido, comprado semanalmente “en ca Barrenengoa” colmaba toda la casa, aun hoy el aroma al paso por su tienda que resiste a los tiempos me transporta a mi niñez, y con un vaso de cristal en una mano dándole de vez en cuando un sorbo, y una regadera de un descolorido y gastado ya plástico verde en la otra refrescaba los cientos de macetas que llenaban de alegría y color su precioso y cuidado patio, a estas alturas del día yo ya empezaba a acelerar su tranquilo y sosegado pulso.
Aun así no tuvo prisa, ni mis repentinas impaciencias por venir a este valle de lágrimas le impidieron terminar sus diarias y ya medidas y acostumbradas tareas, ya era el sexto alumbramiento al que se enfrentaba y como siempre solía decir: “que sea lo que Dios quiera”, y fue lo que Él quiso. Un último beso al Santo Escapulario del Carmen, su rosario, que aun conservo, entre las manos, un último vistazo comprobando que todo estaba dispuesto para su marcha y a las pocas horas… Y aquí estoy imaginando como seria aquel veinticinco de septiembre de 1968.
Nunca sabré si realmente fue así o de otra manera, lo único que puedo asegurar es que en el poco tiempo que me acuno dejo envuelto mi corazón de amor, cariño, recuerdos y fervor. Me enseño que la vida es otra cosa diferente a lo que hoy veo… ayuda al vecino de al lado desterrando envidias y malos actos, respeto por el mayor, amor y querer de verdad, no por imposición, querer a la Virgen sea cual sea su advocación.
Me enseñó, nos enseñó, que a Dios no se le ve: a Dios se le vive. Se le vive en cosas tan simples como puede ser montar con esmero el Belén el día de la Inmaculada, en cosas tan necesarias como agradecer a Dios la comida diaria.
Por eso hoy te siento junto a mí y reconozco tu voz y huelo tu olor de rosas. Percibo que me acarician tus delicadas manos, al igual que cuando sólo era un chiquillo, colocándome el roquete, vistiéndome para el Carmen de monaguillo. Te recuerdo como eras, pero ahora te echo en falta. Echo en falta tus caricias, echo de menos tus besos, echo en falta tu sonrisa y acurrucarme en tu pecho. Me falta tu compañía y me faltan tus consejos. Hoy te extraño especialmente, tu presencia madre hoy anhelo.
Aun así no tuvo prisa, ni mis repentinas impaciencias por venir a este valle de lágrimas le impidieron terminar sus diarias y ya medidas y acostumbradas tareas, ya era el sexto alumbramiento al que se enfrentaba y como siempre solía decir: “que sea lo que Dios quiera”, y fue lo que Él quiso. Un último beso al Santo Escapulario del Carmen, su rosario, que aun conservo, entre las manos, un último vistazo comprobando que todo estaba dispuesto para su marcha y a las pocas horas… Y aquí estoy imaginando como seria aquel veinticinco de septiembre de 1968.
Nunca sabré si realmente fue así o de otra manera, lo único que puedo asegurar es que en el poco tiempo que me acuno dejo envuelto mi corazón de amor, cariño, recuerdos y fervor. Me enseño que la vida es otra cosa diferente a lo que hoy veo… ayuda al vecino de al lado desterrando envidias y malos actos, respeto por el mayor, amor y querer de verdad, no por imposición, querer a la Virgen sea cual sea su advocación.
Me enseñó, nos enseñó, que a Dios no se le ve: a Dios se le vive. Se le vive en cosas tan simples como puede ser montar con esmero el Belén el día de la Inmaculada, en cosas tan necesarias como agradecer a Dios la comida diaria.
Por eso hoy te siento junto a mí y reconozco tu voz y huelo tu olor de rosas. Percibo que me acarician tus delicadas manos, al igual que cuando sólo era un chiquillo, colocándome el roquete, vistiéndome para el Carmen de monaguillo. Te recuerdo como eras, pero ahora te echo en falta. Echo en falta tus caricias, echo de menos tus besos, echo en falta tu sonrisa y acurrucarme en tu pecho. Me falta tu compañía y me faltan tus consejos. Hoy te extraño especialmente, tu presencia madre hoy anhelo.
Cruz de nuestras miserias
Ciertamente, algún día caeremos en la cuenta de que Jesús, el de las Penas errante, va hilvanando nuestros anhelos y nuestros delirios, nuestras desesperanzas y nuestras esperanzas, nuestras repulsas y nuestras sorpresas a esa cruz que Él lleva sobre su hombro sin aguardar auxilio alguno ni pedir nada a cambio.lunes, 22 de septiembre de 2014
viernes, 19 de septiembre de 2014
Tu presencia
Cuando lo que nos es prácticamente inalcanzable se tiene, se siente tan cerca, los sentidos se vuelven sueños y anhelos vestidos de realidades…el sueño de oír su voz, el anhelo de besar su mano, la realidad de embelesarse con su semblante. Y es tan honda su pena que nos duele, pero que dulce dolor. Cada amanecida la percibo en la distancia de su estancia sagrada y espero que esa huella que trasmite su presencia emocione mi alma, porque me da la vida, la salud y la esperanza.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Dolores escondidos en tus manos
Y no se mancha ni la noche en el barrio más castizo de la ciudad, en ese barrio de Santiago al amparo de su Madre. Dolorosa de tu Santiago, esa que en la sequía es manantial, en la tempestad, calma, en la agonía, paz, en la muerte, vida y qué hasta el corazón me hace alegrar.
Y hasta se muerde el cariño de su barrio en los hierros de sus forjados balcones. Y es merecedora de esos muchos besos guardados solo para Ella durante todo un año, desde nuestros labios, donde las súplicas cimbrean por esa grandeza y por esa verdad que tiene nuestra Madre de Santiago, la de la mirada escondida y bello rostro nacarado.
domingo, 14 de septiembre de 2014
viernes, 12 de septiembre de 2014
Dulce Reina, de los estudiantes patrona.
Dulce el perfume del aire que vuela sobre tu paso, dulce la gloria infinita en el hueco de tus manos.
Dulce el trasiego de amor de tu gente nazarena, dulce se vuelve mi alma si me miras Madre Dulce y buena. Dulce el palio que te arropa cobijando tu figura, dulce la luz de tus velas para mostrar tu hermosura. Dulce el aroma que flota para bañar tu belleza, dulce el pañuelo que un día acariciara una Estrella. Dulces lágrimas que surcan tu cara de caramelo, dulce el encaje que roza la bendición de tu pelo. Dulce tu forma de andar como Reina que ronea, dulce tu candelería y hasta tus flores de cera.
Dulce tu plata que brilla dejando oscura a la luna, dulces bordados de seda para la rosa más pura.
Dulce mirada de Madre que destila dulce amor, dulce el dolor de tu pecho cuando sufre su perdón.
Dulce el reflejo de un hijo que a sus pupilas se asoma, dulce saya que le ciñe un fajín pa la Señora.
Dulzura que todo alcanza Dulzura, dulzura que es un misterio y Santiago no quisiera despertar del bello sueño. ¿De dónde tanta dulzura? Pregunta mi corazón, y mi Madre buena sabe que sale de su corazón. Del Dulce Nombre, Santa María, dulzura pura, carita de ensoñación.
Dulce tu plata que brilla dejando oscura a la luna, dulces bordados de seda para la rosa más pura.
Dulce mirada de Madre que destila dulce amor, dulce el dolor de tu pecho cuando sufre su perdón.
Dulce el reflejo de un hijo que a sus pupilas se asoma, dulce saya que le ciñe un fajín pa la Señora.
Dulzura que todo alcanza Dulzura, dulzura que es un misterio y Santiago no quisiera despertar del bello sueño. ¿De dónde tanta dulzura? Pregunta mi corazón, y mi Madre buena sabe que sale de su corazón. Del Dulce Nombre, Santa María, dulzura pura, carita de ensoñación.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
sábado, 6 de septiembre de 2014
jueves, 4 de septiembre de 2014
Y una vez mas el tiempo ante Ti se detendrá...
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