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viernes, 13 de septiembre de 2013

Ciudad Real en gloria pura

Cantos, maneras y momentos disparados desde una clausura celestial que suelta amarras con la tierra para doblar la esquina de lo celestial, de lo hecho con la pureza de lo imposible para convertirse en sonido de aleteos angelicales que acarician el vacío, y vivir con Ella, Cruz de Dios Vivo, signo, bendición, norte y guía de estas siervas entregadas al amor.
El espíritu de Madre Angelita liberándonos de nosotros mismos, beatifica Eucaristía en la gloria de su clausura, en el paraíso de su oratorio, transformando todo lo pobre de lo humano en imagen de lo divino, en ese milagro que el amor de las hermanas concede a esta ciudad y a los que en ella vivimos cada vez que sus manos rozan una obra de caridad, profesan una acción de amor, miman un paño de altar. Milagro de la sangre y de la tradición. Milagro de la inmortalidad afectiva. Milagro de esa continuidad vital que todos necesitamos y deseamos.
Y cuando entre luces y sombras, llega la hora de nuestras pasiones, pasiones de la ciudad al fin y al cabo, dentro de cada uno de nosotros, irrepetible y única, en cualquier momento y lugar de esa arrebatadora clausura, en ese santuario en que el cielo se va volviendo leve y azulado, algo nos sacude y nos pellizca el alma velando lo turbio que encontramos en el fondo de la vida. Son ellas. Con su Cruz. En una esquina, en una puerta, en el fondo de una calle. Es la imagen que ahora asume nuestros recuerdos. El rostro de una hermana, la figura de una mujer. Imagen que se identifica con una ciudad entera, aquella donde todo lo que perdimos resucita.
Madre Angelita, que a nuestra ciudad no le falte esa materia prima que tu sembraste en Sevilla. Que a los que aquí habitamos no nos falte el espíritu de tus "palomitas blancas" para construir los caminos fraternos de una sociedad mejor.
Espíritu y grandeza de corazón que hacen posible la magnanimidad de nuestras vidas, el pan y el vino de una vida mas justa para todos.

martes, 10 de septiembre de 2013

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El inicio de un nuevo periodo...

Todo es ciudad. Todo es humano. Por eso hay tanta Semana Santa cierta dentro de estos rincones. Porque es en la intersección de la ciudad con lo humano, de la historia con el presente y del arte con la vida donde nace la Semana Santa, donde arrancan y se inician nuestras pasiones...


jueves, 15 de agosto de 2013

La Asunción de nuestra mayor devoción...

A la hora en punto de la tarde única, ultimas luces, el ocaso, calor.
Se asoma a su prado. Vuelan las suplicas, le acarician las promesas,
se corta el fervor...
Sujétame entre tus manos, que el aire nos refresque a los dos.
Sueños de mecidas al compás de una oración y fe que desborda el cariño de tus gentes.
Musita tu oración y alegra, Morena del Prado, tu rostro,
que Ciudad Real te espera con oraciones, piropos y flores en la tarde inefable de agosto.

lunes, 12 de agosto de 2013

El azul de tu mirada...

...y que a todo lo traspasas

Ante una puerta...

...por donde pasan mis recuerdos de Ciudad Real, se introduce en mi corazón ese gusanillo de las discordias hondas, la emoción de las contradicciones y los contrastes, cara y cruz del pasado y del presente, realidad y deseo del esplendor ciudadrealeño, infancia y juventud, el ayer entrañable y el hoy extrañado y maduro de las experiencias ya vividas o que se están viviendo.
Estoy a solo unos metros de Ella y es curioso como, aun con la cercanía, se rebrinca la memoria y todas aquellas emociones que en su día me parecieron escuetas, frágiles, e incluso provocadas circunstancialmente por un momento y ambiente concretos, se levantan años después borrando indiferencias y extrañezas de la voluntad, para dejar tan solo lo mas univoco de su contenido, el sentido mas puro y la emoción descifrada.
Así también, estos recuerdos, testimonios y meditaciones en torno a las mas hondas y arraigadas devociones de mi ciudad, vividos muchos de ellos en situaciones muy diferentes y en lugares y fechas que abarcan un amplio espectro de mi propia vida. Lejanías exteriores y exilios interiores marcaron mas de cuarenta años de mi condición nunca negada de ciudadrealeño aunque siempre en difícil "ciudadrealeñia", especialmente con los advenedizos y con los que, desde dentro, hicieron dejación de ese elegante sentido de la medida y de la mesura, inteligente y universal, de Ciudad Real y sus devociones.

viernes, 9 de agosto de 2013

La semana de la espera... y III

...Desde ese día llevo hilvanado su nombre a mis costuras, sabiendo que es su mano esa cuerda que impide que mi cabeza se incline; sabiendo que es su voz la que me susurra arrullos cuando el dolor me encarcela; sabiendo que son sus alas las que juguetean con mis repelucos cuando todo en mi entorno permanece inerte.

Me quedó tanto por aprender de sus gastadas comisuras, de sus alpargatas de paño oscuras, de su hábito carmelita, de las porfías con mi padre, de las peloteras con mi hermana; de sus calladas, de su ternura, de su devoción por no guardarse nada.

Y hoy, daría lo que no tengo por volver a beber de su fe, esa que no pierde el tiempo en discutir sobre bandas, contratos o martillos; esa que desconoce los caprichos de las nubes y no fusila al mensajero; esa que se pone a bien con Dios, rezándole un rosario de rodillas y comulgando su forma con las manos inquietas por no tocarlo.

Esa es la fe verdadera, la que en la tarde única de agosto saldrá a la calle para que la Reina del Prado no camine sola, la que sacudirá con sus abanicos el pecho de sus desasosiegos, las que piden por nosotros olvidándose de pedir tan solo por ellas.

Esa es la fe verdadera, la que se gloria de creer en un nombre que huele a hierba,la que besa tu manto como escapulario de tirabuzones, la que vence al hastío y al sudor con un simple vaso de agua, la que deja en manos del destino lo que el destino tiene marcado sobre nosotros.

Esa es fe verdadera,…y a esa fe quisiera aferrarme cada vez que pronuncio el nombre de Ella, Prado, y el de mi madre, Magdalena.

miércoles, 7 de agosto de 2013

La semana de la espera...II

...Ella acolchaba mis tardes con tierras de un Prado salpicadas de piedras, onzas de pan con chocolate y frisos de caramelo, de una gran cruz que en su Prado servia de mantel de juegos, manjares que escondíamos bajo la tela de un pantalón corto para compartirlos en el escalón que servia de salto y ataque al grandioso monumento cuando la primavera abanicaba los sueños.

Ella fue la respuesta a tantos por qué, la razón para volver siempre a su casa, el portazo que se daba la soledad en la frente al golpearse los nudillos sobre mi puerta.

Ella ha sido, es y sera un todo donde nada me falta; es el deje al compás de mis palabras; es ese brazo que jamás me abandonaba.

Pero, cuando empecé a robarle los nacientes besos a la amanecida, las iniciales caricias a las ilusiones, las primeras huellas a la noche, Ella tuvo que pedirle que me  soltara de la mano.

Supongo  (aun me lo sigo preguntando) si fue la ley de una vida a mi edad poco o nada entendida.

Me contaron que su corazón latía a un compás demasiado lento...  lento como sones de Margot, arrastrándose de cansancio, moldeando latidos con pinceles salpicados en tierra “colora” con sabor a olivo y parra, hasta que una fría mañana de diciembre guardó silencio para siempre...

lunes, 5 de agosto de 2013

La semana de la espera...

En las alforjas de los recuerdos es donde uno va enmarcando memorias, suspiros, sonrisas; historias, nervios, miradas, vivencias, devociones…
Estos conforman el rincón más íntimo de nuestra biografía, ese que no compartimos con nadie por miedo a que nos traicione, y como el mejor escondrijo de nuestra infancia, pocos pueden penetrar en el a menos que un fanal de confianza rompa la oscuridad del tiempo.
Cada uno lo ordena, lo adereza, lo hermosea como buenamente puede, o como buenamente quiere.
Los hay que preferimos dejar en la parte de abajo de ese escondite las lágrimas, con la idea de que broten lo más tarde posible al recordar algo; sé de gente que amarra la jactancia tras el pomo de la puerta, para no tener nunca que encontrársela de frente; y conozco a varias personas a la que no hace mucho volví a abrazar que han dejado ese gesto cerca de la papelera del olvido.
Si me acompañáis a mi escondite, os pediría que lo hicierais con la luz tenue de la tarde; al fondo, tras el altar de su casa, casi en la última ventana en el centro iluminada podréis ver, amarrado a una campanilla plateada, el nombre de una de las devociones que cobijan mis miedos, mis añoranzas y mis mas intimas suplicas y peticiones.
En estos días me vais a permitir que os hable de ella…

miércoles, 31 de julio de 2013

Tiempo de tradición

Y un rito es, en Ciudad Real, todo lo que circunda sus realidades festivas. Un rito es, ofrecer a nuestra Patrona nuestros tesoros mas apreciados, nuestros logros, nuestras penas, nuestros anhelos y lo mas simple pero lo mas valioso, poder contemplar su realeza un año mas.
Un rito es esperar que aparezca la plata de tu altar llenando de luz tu casa un año mas y un rito es esperar cada 15 de agosto tu salida entronizada de tu casa Catedral.
Esta es la perspectiva ciudadrealeña no del tiempo como utilidad, sino del tiempo como milagro en que cada cosa se produce a la manera de un regalo de lo puramente suntuoso, la manifestación graciable del sentimiento de estar vivo. La ceremonia de la Gracia.
Las Prados, Praditos y Mari Prados son, en Ciudad Real, como esa gracia anunciadora de que ya estamos en la metafísica de la emoción. Y este anuncio es por tanto algo que se nos da, un don, un regalo que supone la superación del tiempo utilitario y cotidiano.
Así, estos días, se entrañan en la ciudad, queriendo o sin querer, consciente o inconscientemente, con una fuerza ritual incambiable. Y ademas, sencillamente, como algo que llevara siglos circulando en la sangre de las cosas, porque si. Por eso no hay calendario capaz de explicarlo ni de modificarlo.
Y cuando baje de su altar la Virgen del Prado, en la hora exacta en que marca la tradición, en que la luna toma las horas al sol, Ciudad Real sabe que ha entrado ya en el manantial de sus días iluminados por la presencia real de la Madre de Dios.

martes, 30 de julio de 2013

Raíces sin arraigo...

...Cuando por fin se ha arriado el paso del mal tiempo, cuando se va acercando el equinoccio que da fin al verano, cuando aun son mas los días que faltan que los que hay esperar, cuando las horas ya están tomadas, cuando es definitiva la victoria de la luz…entonces y sólo entonces empieza a levantarse esta efímera ciudad de viejos tópicos tan reiterativos como necesarios para construir el paraíso de unos y el infierno de otros,
(para los que nos agarramos a la fiesta de la Pandorga como si del ultimo vestigio de la historia de una ciudad sin nada de ella se tratase).
En esta urbe de una semana para muchos no puede faltar este remanso donde beber los recuerdos que muchos parecen querer olvidarlos.
Sirve para dar un empujón a otros siempre mejores tiempos y para dar protagonismo a nuestros mas insignes y autóctonos vocablos, en recipiente de barro, cristalino, espumoso y líquido elemento en su interior dulcemente aderezado y tocado por el agrio limón. También es pasatiempo juvenil. Jamás hubo fiesta con mayor apoyo en la tradición, con mayor sentido y respeto hacia una Madre que nos brinda su amparo allá por el Prado. Así será hasta que algún progre enlatado y con vocación de servicio al partido de turno decida estrenar una nueva ubicación, unos nuevos actos y una nueva fiesta a lomos de una burra, para que parezca conservar el espíritu de antaño y contentar al populacho. Lo han visto. En nuestra ciudad la Pandorga y el Prado ya tienen su cuenta atrás.

viernes, 26 de julio de 2013

Dolor...

...la cara más dulce del dolor...la expresión que más nos llama a la reflexión, a la aceptación, a la comprensión de que en momentos duros, tristes y de desolación, su resignación y su oración son signo seguro de salvación... Mater Dolorosa ruega ahora y siempre por todos nosotros


sábado, 20 de julio de 2013

El Poder de la Cruz

Me impresiona la figura de Santa Ángela y me impresiona el ejército de Hermanas, unas jovencitas, otras maduras, bastantes veteranas, algunas preparándose para su próxima profesión de votos. Días de más oración, de mayor penitencia, de escucha abundante de la Palabra de Dios, de combate directo con Satanás, de sosiego y examen de la propia vida para ajustarla cada vez más a Cristo, siguiendo el carisma de su Madre fundadora. Es un gozo espiritual de profundo calado, y un estímulo fuerte para nuestra vida espiritual. Estas Hermanas no van a la playa, ni van con sus familiares a descansar. Los pobres les comen la vida entera, y para atenderlos desde el corazón de Cristo, dedican horas y horas a la oración, los atienden con verdadero sacrificio que brota del amor y gastan su vida silenciosamente en bien de la humanidad, en bien de tantas personas a las que se dedican. Si alguien preguntara por el Evangelio y su arraigo en esta ciudad en nuestra época contemporánea, hay que decirle que conozca a las Hermanas de la Cruz. Ellas no agotan la riqueza evangélica de esta tierra, pero son realmente una encarnación del Evangelio en esta zona, con el aire propio de su región, para las necesidades propias de esta tierra. Son una auténtica inculturación del Evangelio en Ciudad Real con esos aires frescos de Andalucía, donde el Evangelio no pierde nada de su frescor y empuje, sino que adopta formas propias y cercanía.  Esa tierra de María Santísima ha generado mujeres como Santa Ángela de la Cruz, que atrae hoy a cientos y cientos de chicas jóvenes para seguir a Jesucristo por el camino del Evangelio sin atenuantes y sin glosa. Y a todos los demás, esta “pura raza” evangélica nos produce bien y son un precioso estímulo para vivir nuestra vocación de santidad, a la que Dios nos llama a todos, cada uno según su propio estado de vida.
El mundo no lo puede entender. Un amor de este calibre escapa a las medidas de la razón humana y de los cálculos humanos, tan condicionados por el egoísmo. Cuando a nuestro alrededor prolifera la corrupción, como consecuencia de la avaricia, que nunca se sacia de tener más y más a costa de lo que sea, el testimonio de las Hermanas de la Cruz nos habla de desprendimiento total, de pobreza material que brota de un corazón libre, capaz de amar hasta dar la vida. Esta generosidad no es fruto de un voluntarismo anacrónico, sino que manifiesta la pureza de la gracia de Dios, siempre nueva, capaz de transformar el corazón humano y llevarlo hasta el don pleno de sí.
Cuando en nuestro mundo recibimos provocaciones continuas a pasarlo bien, a disfrutar de la vida, al placer legítimo o ilegítimo, el encuentro con estas Hermanas,  olvidadas de sí mismas y que no dan abasto para llevar consuelo a los que sufren, supone un respiro de aire fresco y un aliciente para construir un mundo nuevo donde el amor verdadero es posible, porque viene de Dios y prende en el corazón humano.
Vivir en obediencia mortificada, en virginidad oblativa que llena el corazón y lo desborda maternalmente en amor a los necesitados, en pobreza y humildad elocuentes hasta en sus formas externas, vivir así es una vocación que sigue atrayendo hoy a muchas jóvenes de nuestro tiempo. Oremos para que no falten en la Iglesia vocaciones de este tipo, de “pura raza” evangélica.

¡Hacen tanto bien a la humanidad!

jueves, 18 de julio de 2013