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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Vendo alegria y optimismo....


Tengo un nuevo libro firmado por el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo. Su titulo es: Contra el pesimismo. La editorial La esfera de los libros. Tiene 250 páginas. El cardenal afirma que es “como una obertura para el hombre optimista o el deseo de ser feliz".
El cardenal invita al lector a que asuma el riesgo “de poder vislumbrar al menos, algún resquicio por el que se le cuele, como de rondón, un poco de luz, de felicidad". Monseñor Amigo parte de la base de que hablar de optimismo y felicidad “tiene mala prensa", ya que hoy día “ser feliz y optimista suena a vacuidad e índole de personas inconscientes y medio tontas".
El cardenal resume el libro con un alegato al optimismo y la esperanza:"Vamos a tratar de buscar sinceramente dónde está el camino del bienestar, la alegría, la felicidad, la ilusión, la bonanza…porque somos personas con derecho a ser felices".
Hemos dialogado sobre este libro un psicólogo, un médico y un servidor. Estamos de acuerdo en que la sociedad de nuestros días es pesimista y triste. La gente no sonrie. Solamente rie, forzada, cuando alguien cuenta un chiste del tipo que sea. Lo hace para quedar bien con el gracioso de turno.
Pero, en estas fechas, la alegría nacida del corazón en paz con Dios, con uno mismo y con los demás, se ve muy pocas veces y en pequeñas dosis. Necesitamos saber entrar dentro de nosotros mismos para encontrar las razones de nuestra alegría cristiana, los motivos de una persona feliz. El único camino es la oración de contemplación ante el Sagrario, esperando que el Señor nos hable a nosotros de El y sus dones, como es la alegría y el optimismo.
Estamos de acuerdo con el cardenal cuando afirma que el optimismo tiene “mala prensa", sobre todo con la que está cayendo motivada por la crisis económica, social y moral, que ahora vivimos. El santo Job en medio de su estado calamitoso nunca perdió la paciencia, la paz, y la visión de esperanza en Dios.
Necesitamos, todos, un baño sereno en una piscina llena de optimismo, alegría y esperanza, sabiendo dejar que estos elementos penetren en nuestro espíritu, en nuestra alma, y seamos testigos con las palabras y las obras de tener el corazón lleno de alegría y de optimismo, siempre sabiendo que pasamos por un valle excesivamente lleno de lágrimas, de depresiones y de toda clase de situaciones económicas, sociales y psicológicas.
El Señor está con nosotros, ¿quien podrá apartarnos del amor de Cristo?.

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