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martes, 4 de noviembre de 2008

Santa Ana se engalana para vestir de luto a la Esperanza de triana




Escrito por José Javier Comas Rodríguez
martes, 04 de noviembre de 2008
El altar mayor de la Parroquia de Santa Ana se ha engalanado para vestir de luto a la Esperanza de Triana y, al mismo tiempo, como preámbulo de los próximos actos y cultos extraordinarios que tendrán lugar en el templo para conmemorar el IV Centenario de la Hermandad de las Tres Caídas. Para la ocasión la hermandad ha preparado un elegante altar que resalta de manera notable la imagen de la dolorosa.
Crestería En él se puede observar el montaje de una lona de terciopelo que cubre más de la mitad de las dimensiones del retablo. Frente a él, y entronizando a la imagen, se ha colocado la crestería que enmarcaba el cuadro de la “Coronación de la Virgen”, ejecutado por el pintor Juan Antonio Rodríguez en el año 1964 y que se situaba en el lateral izquierdo de la nave del templo, ahora en obras.
Anteriormente, dicho marco estaba ubicado en el muro izquierdo de la Capilla, ya que servía como retablo para el Cristo de la Humildad y Paciencia, talla que venera la hermandad y que actualmente se encuentra en la Capilla Sacramental de la Parroquia de Santa Ana. El equipo de priostes ha tapizado el contorno del marco con damasco color champán, sirviendo de contraste con el negro que luce la Virgen.
Sencillez La dolorosa luce sencilla, con una escasez latente de joyas, donde únicamente el puñal, el rosario y el ancla pectoral sirven de compañía al rico terno negro.
La saya está bordada en oro sobre terciopelo negro, siendo utilizada para la Madrugá del Viernes Santo, cuando aún procesionaba la extinta "Sacra Conversación". Esta pieza está atribuida tanto a Emilia Salvador Ybarra como a Juan Manuel Rodríguez Ojeda, no coincidiendo los expertos en una autoría concreta. En cualquier caso, se trata de una saya del siglo XIX.
En los años setenta, las hermanas Martín Cruz pasaron los bordados a terciopelo azul y ya en el año 1997, los talleres de Fernández y Enríquez recuperaron el primitivo color, realizando, a su vez, un manto a juego que es el que en la actualidad porta.

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