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martes, 25 de noviembre de 2008

La noche de mi ciudad...



¿Qué tiene la noche de esta ciudad cuando procesiona un paso por sus calles? ¿Qué aroma, qué perfume se respira para que todo sea distinto? ¿O es es que quizás sea diferente, porque lo soñamos antes de que ocurra?. Aunque viviendo en esta nuestra Ciudad Real es bastante difícil soñar. ¡Basta enamorarse, que el paso de la cofradía hará lo demás!. Si la noche aparece tras la madurez del día, hay nombres de la Virgen que se identifican con la ciudad clásica y antigua. Nombres, que según el lugar por donde transitan sus hermandades que le rinden culto, al llegar la noche, nos dicen mucho más que la propia advocación en sí. En la puerta de la Catedral brilla con luz propia el Ave María que abre sus manos para cubrir con Gracia Divina a todo el que la admira.
¡Cuantos piropos y halagos te dice la gente al mirar tu rostro, Reina de todos los manchegos! ¿Que dialogo intimo tienen contigo? ¡Quizás te digan que no le salen las cuentas; que no son doce los varales que mereces en tu palio, sino las columnas de la Plaza Mayor entera!
Por Santo Tomas, una Divina Señora sana todos los males y alienta con su Consuelo al adentrarse por calle Lanza en plena tarde de estiaje.
La noche se hace mas romántica por la plaza de Santa Ángela, cuando la Señora de los Dolores de Santiago recorre su feligresía derrochando alegría de primavera.
Y cuando el calendario procesional esta a punto de terminar, Nuestra Señora de la Soledad al regresar a San Pedro en noche cerrada de pascua redentora, convierte en oro las hojas que su palio roza al subir buscando su casa y encontrar a su hijo de nuevo sin una herida que el cuerpo le marque.

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