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miércoles, 23 de mayo de 2012

Amor a nuestros sentimientos

¿Reza en voz alta el cofrade cuando llega a la capilla? No, lo que hace es ponerse muy silencioso ante el altar de sus devociones mas hondas, la vida en vilo, metafísico él por la idea de la salida, la estación de penitencia y la otra vida..."El cofrade se eleva, se religa y comunica con Dios es esa creencia de gran salto hacia el misterio". No razona la existencia de Dios, se inunda del sentimiento de una necesidad de tal certeza. Se aglomera todo su cuerpo ante el pórtico de la transcendencia. Ese "ritual" , esa "liturgia" de los preparativos. Una seriedad "religiosa" de domingo. Y se pregunta: "¿Hasta donde hubiera llegado en su comunicación la mística del Evangelio y la Fiesta más exclusiva de nuestro pueblo místico?" Confiesan muchos cofrades que pasar unos minutos frente al Cristo o a la Virgen de su devoción les hace sentirse fortalecidos para vivir el presente eterno de la salida penitencial. Incluso en alguna ocasión algún amigo, o conocido amante de lo nuestro decía: "No se si soy cofrade, pero esto de la Semana Santa, en la calle Estrella, en mi barrio del Perchel, en mi ciudad, me hacen declarar mi amor a lo nuestro, unirme al sentimiento religioso de mis paisanos".


1 comentario:

PEPE LASALA dijo...

Eso es cierto amigo, ese sentimiento no se puede expresar, es algo que sale de dentro. A mi, rezar a mi Cristo y a mi Virgen me hace sentirme, no sé si más fuerte, pero sí con más esperanza. Me hace pensar en que lo realmente importante no está en esta vida, sino en la Estación de Penitencia "definitiva". Precisamente, estos días leyendo el Evangelio le daba vueltas a este asunto por la proximidad de la Fiesta de Pentecostés. Me ha encantado tu entrada, se nota que la ha escrito un gran cofrade. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/