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jueves, 27 de febrero de 2014

El rostro de mi esperanza...


Ella, tapiza mis tardes con callejones salpicados de virutas de notas musicales y barandas de oraciones de caramelo, donde aferrar desabridos dolores, manjares que se esconden bajo una planta de adulto pero que aún visten pantalón corto de cuadros, para compartirlos en el escalón de tu capilla cuando la primavera refresca los sueños.
Ella, es la respuesta a tantos por qué, la razón para volver siempre a su casa, el portazo que se da la soledad en la frente al golpearse los nudillos sobre mi puerta.
Ella, es un todo donde nada me falta; es el acento al compás de mis palabras; es ese brazo que jamás me abandona.
Desde ese día, en el que grabaste tu imagen en mi retina llevo hilvanado su nombre a mis costuras, sabiendo que es su mano entrelazada a ese rosario la que impide que mi cabeza se agache; sabiendo que es su voz la que me susurra nanas cuando el dolor me aprisiona; sabiendo que son sus alas las que juguetean con mis repelucos cuando todo a mi alrededor permanece inmóvil, sabiendo que nunca me falta su Esperanza.


martes, 25 de febrero de 2014

Auténticos cofrades

Con el respeto que la sabia y más que autorizada palabra de mi hermano en Cristo, D. Francisco Turrillo, me merece, me permito retomar el hilo de la entrada que hoy publica en su reconocido y admirado blog, “La plazuela del Carmen”, para tratar de analizar la paradójica actitud del cofrade en esta nuestra bendita ciudad, obedeciendo al tipo de acto que esté próximo a llevarse a cabo, coincidiendo con el tiempo cuaresmal o fuera de él, sea culto interno o externo, acto con trompetas o sin ellas, o competiciones de lucir palmito y estrenar costal.
Aquí, en Ciudad Real, ¿cuantos somos tus cofrades? ¿Cuántas papeletas de sitio te pedimos cada año? ¿¡Y por qué no se nota, Señor!?
¿Por qué nuestra oración parece reseca, nuestro surco esta sin trigo y aquella locura primera de la cruz la hemos convertido en una prudente insignia que solo empuño en ocasiones interesadas?
Al igual que se perdió una ocasión irrepetible de demostrar y poner en valor nuestra fe, en el tan celebrado por casi todas las diócesis “Año de la fe”, estamos cayendo de nuevo en el error de desaprovechar una nueva oportunidad de llenar las calles de nuestra ciudad de fe, de fervor por el mensaje que realmente debemos transmitir a la gente…amor, sin importar a quien se lo transmitamos y se lo demostremos.
¿O realmente queremos seguir siendo ese tipo de nazarenos que sus pies descalzos en la calle no llegan ni a insinuar su huella? ¿Queremos seguir demostrando a todos, y cuando digo a todos me refiero a todos, personas de uno y otro pensamiento y posicionamiento, instituciones tanto religiosas como de carácter público, social, que somos cofrades de conveniencia?
Desgraciadamente así es, dependiendo de quien mande, si me gusta más o menos, si estoy en acuerdo o en desacuerdo con sus ideas, posiciono no solo mi opinión personal sobre él, sino mi condición de cristiano y de cofrade y del círculo sobre el que puedo ejercer mi nefasta influencia.
El Vía-Crucis que muy acertadamente se va a llevar a cabo el próximo día 14 de marzo, es otra de esas oportunidades de demostrar a todos que somos algo más que cofrades, que somos hermanos con una única meta, el amor a Cristo y a su bendita Madre por encima de opiniones, enfrentamientos personales y mandatos que deben carecer de toda acción negativa sobre nuestro comportamiento como personas, como cofrades y como vehículos de la fe que profesamos. Que este Vía-Crucis nos ayude a ir haciendo de nuestra vida cristiana y cofrade un dialogo de amor con el prójimo, con el hermano, que tratemos de buscarte en la cosas pequeñas, Señor. Sostener, con paciencia, el tozudo clamor del propio orgullo.
Sintamos así pues, cuando la imagen del Santísimo Cristo Ultrajado y Coronado de Espinas, se encuentre en la calle en esa noche única de la recién estrenada cuaresma, sea la Imagen más universal y cristiana de nuestro corazón y que cada uno sintamos el gozo mismo de la eternidad. Porque Él ha querido que sea su divino rostro el que haga el milagro de que en cada uno de nosotros se haga el milagro de vivir a su imagen y semejanza, de rozar con la yema de los dedos la gloria que soñamos.

Danos tu mano...


sábado, 22 de febrero de 2014

Cofrades eternos

Misereres de leves lamentos se dejan sentir al levantarse hoy el día, es… la nostalgia, esa amiga incomoda, inquieta, que nos hace soñar con imposibles retornos, con soñados reencuentros, con quiméricas conversaciones al abrigo de una amistad que va mucho más allá del saludo frío y distante, del hola y el adiós sin más, amistad que traspasa la piel y se queda a vivir en tu cuerpo para no abandonarte ya nunca…jamás.
Algo agoniza en cada instante que pasa…Y no es la falsa melancolía del sentimiento. La nostalgia silente del amigo es toda una metáfora de esa muerte que va limando los flecos de añoranzas que ahora hacen levemente sonreír... los sueños, ay los sueños! que son solo quimeras y que no llenan ni reconfortan el alma. Ese sueño eterno que no llama, que entra sin pedir permiso y todo lo vuelve negro, intangible, maldito.
Un día que se viste pronto de negro luto, los corazones se estremecen y la oscuridad se vuelve fría e inmunda: un hermano se nos fue, un amigo de esos que habitan en nuestras cálidas almas se marchó.
Otro hombre bueno más que hizo con su alma un petate y se dirigió a engrosar las largas e interminables filas de la procesión del Santísimo: en su cuello una medalla de hermano en Cristo, en su mano los últimos besos y encogidos roces de despedida, y en su pecho todo el amor que le quedo por repartir, porque en ese corazón se han ido muchos de los anhelos y cariños que tenía guardados, en un corazón tan grande se guardan muchas ilusiones y sentimientos.
Él, que tantas veces rindió culto a Nuestro Señor Jesucristo y a su Santa Madre, hace un año, se marchó para incensar su alma al Cielo y desde allí, en un balconcito, poder iluminar nuestros caminos y anunciar nuestra llegada.


miércoles, 19 de febrero de 2014

La casta de un apellido

Porque siempre los llevaste a su casa con mimo, señorío y elegancia, Ellos te devolverán a la tuya repleto de Salud y Consuelo, para que nos sigas infundiendo tus maneras de capataz que no se llevan los tiempos. Fuerza maestro.

martes, 18 de febrero de 2014

Cuaresma de verdad...


...y llegara... formando un revuelo en nuestros corazones, poniendo en vilo nuestras almas, pellizcándonos en lo mas hondo de nuestro ser...llegara el tiempo, ese tiempo, en el que nadie podrá decir que nuestra fe no es de verdad...o acaso no es verdad que el mismo Dios camina cada cuaresma en busca de un convento donde la fe, la piedad y el fervor son la enseñanza que una cofradía pone en la calle cada Martes acompañando a las Penas de ese Dios...

viernes, 14 de febrero de 2014

Y... el gusto

... el buen gusto, el sentido que mas apreciamos los cofrades. Ese buen gusto que aparece en el detalle mas simple...
...ese exquisito gusto que plasma una estampa que para muchos es una más, pero para nosotros es la mas bella y soñada estampa...
...ese gusto derrochado en la arrebatadora belleza de una simple flor cortada y que florece a los pies de un Calvario, se tiñe de sangre al roce de una bendita mano o blanquea de pureza a los pies de la plata que hermosea la belleza de la más pura e Inmaculada mujer sobre la tierra...
...el gusto...bendito gusto el del cofrade, que es capaz de ver en lo más humilde y sobrio la razón para soñar lo vivido los 365 días de todo un año.

domingo, 9 de febrero de 2014

Portentosa en tu mirada

Ayer me quedé prendado en su porte. Quizás me haga más falta que nunca, y por eso la sentí con ahínco… Quizás Ella lo supiera, -no, quizás no, seguro que lo sabe- y me envolvió sobremanera su forma de alzarse a mi lado, diciéndome… aquí estoy para lo que tú quieras… Y yo también, Madre… para lo que tú mandes y ordenes, porque en tus manos me pongo y me abandono… Son las cosas de la Virgen. Algo pasó, que me mantuvo en su capilla sin pestañear…
Parte de la culpa de mi “trance”, la tiene  su vestidor, que sabe vestir a nuestra Madre como nadie… Es uno de esos ángeles custodios que en la tierra andan transmitiendo un paraíso en sus manos. Esta Virgen, Madre angelical, no tiene a cualquiera recreando pliegues en sus ropas. Además otro hombre bueno, grande, honesto, honrado, con la escuela única sevillana del barroco y el buen gusto como emblema, ha sabido como nadie tallar los secretos de la Virgen con portento y gracia. Nardos, miles de nardos para esa carita humilde y refulgente de brillo sin par nacarada.

viernes, 7 de febrero de 2014

La sencillez de la fe

    Es el tiempo de cristales empañados, llega el tiempo en que sin que nada parezca pasar nuestro corazón se siente pellizcado, nuestros ojos se encienden en la búsqueda de una fecha en el calendario, esa fecha que nos haga presentir que en el tiempo se ha empezado a dibujar el color de una nueva cuaresma,  que el horizonte empieza  a desprender esa fragancia que sabe a primavera, que huele a gladiolo, a rosa, a clavel puesto a sus pies.
    Hace nada que guardamos entre algodones la figura de un Niño que aún no sabía que era y es Dios y jugaba con los presentes que unos magos de oriente le dejaron al pie de su cuna hecha de amor en un intento de ignorar las penalidades de su predestinación.
    Nosotros intentaremos buscarlo entre altares de culto, capillas y retablos hartos de penumbras y no echamos cuentas que Él suele estar en las cosas y en los sitios más sencillos… Y no hay cosa más humilde que una parihuela de ensayo, altares desnudos que en estos días irán tomando la ciudad para bailar con ella el compás que marquen unas notas que en nuestra memoria repiquetean una y otra vez sin cesar.
    Si salimos cualquier noche de los días que llegan ya, podremos escuchar ese rachear que sabe a gloria y suena a sinfónica a los sones de una marcha celestial. No hay una explicación lógica, ni racional, que pueda determinar que al abrigo de un lienzo blanco y soportando 30, 40, 50 kilos y en ocasiones más, se cele la fe de unos hombres que una vez que empieza su trabajo sacro dejan de serlo, para convertirse en los pies de quien todo lo puede y sin embargo ha querido que hombres anónimos, mortales sin más, vayan perfumando su doloroso camino al Calvario con el sudor de sus plegarias, con los pétalos de un rosario de nostalgias que irán cubriendo las gotas de cera que derrama un pueblo que cree en Dios como único salvador.
    Se ajustan su fe para palpar a Jesús y a su bendita Madre, regalan su tiempo, su esfuerzo, sus cuellos, para hacer sentir al pueblo que los contempla que Ellos están aquí, y que caminan entre nosotros como si el mismo cielo se trasladase a las calles de la ciudad, convirtiendo en una Jerusalén de ensueño los barrios, y las callejas en auténticas Vías Dolorosas en las que sentir sus caídas, sus latigazos, los golpes lastimeros del martillo sobre sus clavos.
    Esto es lo que se enclaustra, como si de celosía monacal se tratase, en los adentros de una parihuela de ensayo. Quizás sea el mejor lugar para encontrarse cara a cara con Dios, revestido con un costal, bajo unas trabajaderas, soportando una parihuela; probablemente… puede que así sea.