
Mi entrada va por ustedes, los cofrades de verdad, los que con el corazón habéis luchado por este proyecto, los que habéis hecho realidad vuestro sueño, el sueño de muchos, ¡pero ojo! no os dejéis engañar, porque muchos de los que os darán estos días palmaditas se volverán maldiciendo que ese Misterio, el Misterio de Ciudad Real vuelva a pasearse a golpe de corazón costalero. Yo, a pesar de los pesares, hoy se me desclavado otra de las espinitas que esa hermandad dejó clavadas en mi corazón, aun me quedan muchas, pero confío que con el tiempo y la buena voluntad de la gente se irán desclavando poco a poco, como esos costeros a tierra que en ningún lugar resuenan igual como en la embocadura de las puertas de la Capilla de los Remedios.
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