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martes, 6 de julio de 2010

Madre del Carmen

Trás la ventana de mis recuerdos, (que ahora se empaña al oir en la lejanía de mi niñez la tierna voz de una madre, llamandome para bajar a la verbena) pasan una a una las diapositivas de toda una vida ligada intimamente a Tí, Madre.
Cada año era lo mismo, pero estabamos deseando bajar al carmen para comprarnos el martillo de caramelo y besar el escapulario milagroso,- con que amor  y siempre con lagrimas en los ojos lo besaba ella-, su pasito, al que he de reconocer llamaba carroza, era más...como ella, austera y sin vida, siempre miraba bajo el faldón y se veian unas tristes y frias ruedas, y Ella, que distinto, cuando su pasito (carroza) asomaba a su plaza todo se callaba, la verbena como por arte de magia se apagaba entera, y en un respetuoso silencio Ella abandonaba su casa entre las filas de cera y como no allí se encontraba ella, alumbrando a su Virgen.
Luego vino la vida a tu paso y un cierto cambio en lo que ahora llamamos cortejo y que antes para mi eran las filas, unos años con más acierto, otros con menos, pero contigo siempre ahí, como faro y guia.
Pero ha tenido que ser una hermandad -Las Penas- y un apellido -Abenza- los que han hecho de Tí y de una vez por todas la Reina de las glorias, con un cortejo envidiable, una puesta en la calle magistral y 40 corazones que insuflan vida a una parihuela cargada de verdad, en la que todos somos hermanos, todos somos costaleros y todos nos sentimos hijos suyos de verdad, a los que nos une solamente una pasion, el costal y una devoción la Madre.

1 comentario:

MarceAbenza dijo...

Pero tu sabes que todo esto es imposible y que no se puede realizar sin gente de tanta categoria como costalero, como persona y en la vida.

Un abrazo