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martes, 5 de enero de 2010

Para sus Majestades los Reyes Magos de Oriente...




Queridos Reyes Magos:

No os voy a pedir cosas materiales.  Agradezco el tener un trabajo con el que me puedo mantener y poder darme algunos, aunque pequeños, caprichos. Compraré algunas cositas para mis familiares y con eso, considero cumplido el tema de los regalos materiales.
Pero, sí que quería pediros otras cosas. Entre ellas os pediría que mis amistades permanecieran a mi lado.
Os pido que las lágrimas sean pocas este año y que al dolor y a la confusión le releven el cariño y el amor. Que tenga la mente lo suficiente clara como para observar la envidia y el odio y poder parar esto en el momento incipiente.
Que el mundo sea cada vez más humano y que cada uno de nosotros, tenga su trocito de sueño cumplido, en su haber, en su mano, en su corazón.
Os pido que no se hable mal de mí, que yo no le he hecho daño a nadie. Que la gente no me juzgue por lo que pueda oír o leer. Y que si alguien quiere saber algo de mí, que no conjeture, sino que me lo pregunte directamente. Soy una persona normal, abierta al diálogo y creo, que bastante sensata. Por eso, Reyes Magos, os pido también la capacidad de tener valor y de tener la suficiente claridad para saber cuando debo actuar en situaciones injustas o desbaratadas.
Pido que este año venga cargado con 365 días de cosas buenas y que los cielos sean más azules. Pido tener el corazón en paz, pido que la confianza en mi voz interior sea clara y fuerte, pido el coraje necesario para perseguir mis sueños y tener capacidad para superar aquellas épocas en las que se pierde el rumbo.
Pido tener ilusiones, armonía, entusiasmo y serenidad. Que los deseos pedidos a las estrellas fugaces se hagan realidad. Que en este año reine en mi vida la paz y la tranquilidad.
Y, sobre todo, que sea capaz de tener conciencia de todo lo excepcional y disfrutar de ello. Y que el dolor, el llanto, el sufrimiento y el malestar desaparezcan de mi vida y de los acontecimientos que han ocurrido en ella. Que nadie más se sienta mal y que el 2010 venga bien para todos.
Y sólo os pido esto, Melchor, Gaspar y Baltasar. Como veis, no quiero dinero, ni riquezas, ni poder, ni un gran puesto laboral, ni siquiera grandes pasiones que vivir. Pero sí, os pido, por último, un poquito de humanidad, que los humanos seamos más humanos, y que entre todos lleguemos a hacer de la vida algo mejor de lo que ya es.

Gracias por vuestra atención. Atentamente:   



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