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domingo, 17 de junio de 2012

Piedad familiar...

Hay una Semana Santa de Ciudad Real exterior, espectacular, harto divulgada, de fiesta colectiva que se expande por las calles y plazas y recorre los barrios dando carácter singular a cada uno de ellos, y  hay otra Semana Santa interior, domestica, minoritaria, pues nunca es masiva ni bullanguera, casi desconocida pero muy dentro del cofrade, gran intuitivo siempre de los detalles, una Semana Santa llena de claves intimas y que se desarrolla en el secreto de los corazones o en lo recoleto de las capillas y del hogar familiar.

Quizás no se haya desarrollado nunca una teoría de la túnica de nazareno como herencia recibida, cuna y mortaja de la propia sangre y de la propia gente, pero esta hermandad sería un buen bastión donde realizar un estudio y posterior teoría que sentara cátedra sobre la forma y manera de continuar generación tras generación manteniendo el amor y respeto hacia lo que significa una hermandad y por supuesto vestir su túnica. Una vivencia que va mas allá de todas las teorías de lo cotidiano y que proclama, en un ritual de fiesta viva, intransferible e inolvidable, la liturgia liberadora del antifaz que, al enmascarar el cuerpo, deja sentir las dimensiones lúdicas del alma, la expansión misteriosa del espíritu vinculado así al ámbito concreto de la ciudad en sus coordenadas mas hondas como parábola barroca.

Porque es la ciudad y las generaciones vinculas a tu Piedad las que se liberan a si mismas en Semana Santa por la ascensión litúrgica del barroco. Piedad en la emoción de cada nazareno.Piedad entre la plegaria que huye, como columna salomónica de aire que se pierde en el aire, y el acto poético que provocan tantos cientos de ojos asombrados por razones tan subjetivas, tan extrañas al raciocinio en su manifestación externa, que son imposibles de explicar.

2 comentarios:

Begoña S.R. dijo...

Ya he dicho alguna vez que si no comento más en tu blog,es porque después de leer tus entradas, poco más queda por decir.
Llenas cada palabra de sensibilidad, elegancia y pasión. Tienes la capacidad de llegar al corazón por vía directa, contagiando tu fuerza y entusiasmo.

Llegas a decir tanto sin decir...

La forma y manera de continuar generación tras generación está clara, se mama desde que naces y con los años vas aprendiendo de tus mayores el amor y respeto a la hermandad, al Titular.
Pasado el tiempo, una sonrisa nace del corazón, al comprobar que la siembra ha caído en campo fértil y reconforta recoger la cosecha que a su vez volverá a ser sembrada...

Un fuerte abrazo y mil gracias

Perchelero dijo...

Creo que es de justicia, la grandeza de las cosas esta en creer en ellas, y generación tras generación, en vuestro caso así ha sido, y ahí esta el fruto, y que fruto.
A buen seguro será ejemplo a seguir, como lo fue su anterior generación, seriedad, respeto y gusto por las cosas bien hechas.
Saludos y gracias a vosotros por hacer que la ciudad y sus cofradías sigan siendo lo que siempre deberían haber sido y por supuesto vosotros haréis que lo sigan siendo.
Un fuerte abrazo