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miércoles, 31 de octubre de 2012

La tarde de tu cielo...

Y la tarde del cielo -fruta que amaba- mientras sale el Lirio nunca se acaba...

La tarde de este cielo, coincide con la salida del Señor del Prendimiento. Que mágica coincidencia. Es por la tarde y el mismo cielo, contemplar la perfección estética del Cautivo que encaja y centra el Domingo en nuestros cuerpos con la mesura aquilatada de la precisión de cada obra de arte, de cada detalle, de cada voluta sacada justamente del espacio.
De los Ángeles a la Catedral destaca el blanco vítreo y el azul añil de los nazarenos, en el estreno de la anochecida. El paso del Señor se sitúa en las calles proporcionadamente, como ingrávida mole palaciega que se abre entre las casas principales de la ciudad. Es tanto el equilibrio y la sinceridad del misterio, de la sagrada imagen despreciada que no destaca y pesa su materia, sino su inconcreta y certera figura curvada . "A que pesado friso Jesús mio se alzo la verdad de tu mirada".
De la Catedral a los Ángeles  el Señor Prendido llena todo el hueco de la noche y el vacío figurado de dolor que ya no duele, de llanto que ya no moja. Rayando la media hora se acerca temblorosa la luz de tu canasto por el Pasaje imponiendo a los capirotes y al publico el orden de la plenitud y el goce. Prende el paso en nuestra mirada todo el dialogo del Señor, dominando todo el aire vagamente el eco bruñido por la plata. Avanzando por Toledo, en linea recta hasta Cruz, atraerá todas las miradas en magistral lección de andar costalero, en emoción repetida y breve -pocos minutos- acompasado por la música de los sueños. El divino conjunto, ya de recogida, nos llamará en definitiva a los cofrades ciudadrealeños al orden de la gloria sin tiempo y sin espacio razonados. Cuando el paso se pierda irremisiblemente, recordaremos la intensa verdad de los poetas...Y es que esta tarde del cielo nunca se debería acabar...


domingo, 21 de octubre de 2012

El aroma del Carmelo

Ciudad Real buscando así las imágenes de su propia visión del mundo. Ciudad Real intentando encontrarse así, en medio de la calle, con la grandeza material y espiritual de la vida. Ciudad Real inventando así un universo donde instalar el Rostro de una Santa hecho a la medida de nuestra forma de sentir, la imagen de la Doctora a semejanza nuestra. Ciudad Real, entre la plegaria que huye como columna de aire, y el acontecimiento poético que provoca, paso a paso, chicotá a chicotá, cientos de pares de ojos asombrados por descargas de gracia y pasmos de maravilla.
Entonces se ilumina de verdad esa emoción sin nombre escondida en cada cofrade, y el espacio y el tiempo se llenan de signos, de señales, de mensajes, y no existe el vacío, y por el quinto agujero de la multitud a la salida del Carmen, por ejemplo, apenas entrevista los guardabrisas, uno comprende para siempre la dimensión mas honda de la parábola estelar de la ciudad.
Ciudad Real impone así, sin lógica posible, ese ritual de fiesta inolvidable que es la liturgia liberadora de la Reformadora del Carmelo, Hija de la ciudad, entregada a su pueblo...


martes, 16 de octubre de 2012

Entre la Vida...y la Muerte...un paso...

... Don José María Leal Bernáldez...



Que no nos falte la Caridad.

La ciudad en gloria pura, saeta disparada a un universo mágico que suelta sus amarras con la tierra para doblar la esquina de lo imposible y convertirse en Estrella de la mañana que ilumina el vacío  y resucitar con El, Sol de Dios Vivo, en el fuego nuevo del ocaso del verano.
Ciudad Real liberándose de si misma en septiembre extraordinario, transformando nuestro pobre tronco humano en imagen de lo divino, en ese milagro que la Caridad concede a esta ciudad en su cofradía.  Milagro de la sangre y de la tradición  Milagro de la inmortalidad afectiva. Milagro de esa continuidad vital que todos necesitamos y deseamos. La Caridad como un camino que nunca se hace solo.
El rostro de un Cristo, la figura del Hombre. Imagen que se identifica con una ciudad entera, aquella en la que todo lo que perdimos resucita. Señor de la Caridad, que al espíritu no le falte la materia que Tú pusiste en la creación. Que a Ciudad Real no le falte el Espíritu para construir los caminos fraternos de una sociedad mejor.
Espíritu y materia que hacen posible la grandeza de nuestras vidas, el pan y el vino de una vida mas justa para todos.

domingo, 7 de octubre de 2012

jueves, 4 de octubre de 2012

Con el roce de tu mano...Madre

Algo se muere en cada instante que pasa... Y no es la falsa melancolía del sentimiento. La devoción silente del creyente es toda una metáfora de esa fe que va limando los flecos de nostalgias que ahora le hacen creer, las ilusiones que solo son quimeras y no le llenan el alma. Esa devoción de esta vida no llama, entra sin pedir permiso y todo lo vuelve real, tangible, maravilloso. En su mente, percibe el miedo. Pero no lo teme porque no esta sola. Se sabe en una dimensión eterna, pero que no deja de ser tan real como la que contempla, la que toca, la que besa.
La tarde de Dolores descubre con sus sombras una vida de esperanza. Entrañas de vida dominan su viejo corazón inquieto, como una locura de enamorados que hacen imposible cualquier certeza. No es un nuevo sueño. En el naciente besamanos, cuando ya tenemos su nacarada piel ahí, hay siempre un momento en que los ojos de la Dolorosa y los suyos se miran entre sí, de una manera especial, profunda, como si Alguien la iluminara con los ojos de aquella imagen y le expresara el consuelo que sentía por tenerla allí, acariciando sus benditas manos, la ternura de un abrazo sin fin, mas allá de la piel, donde solo existen ella, y... Ella. Va desapareciendo la nostalgia, revive momentos entrañables de la hermandad con personas concretas: convivencias, paseos interminables, palabras nacidas desde lo mas intimo de su ser. Se da cuenta de que solo por vivir unos segundos, unos instantes frente a los ojos de quien quiere con locura merece la pena la espera anual... La Dolorosa se transfigura para ella. Esa es la razón, el sentido de besar su mano. Quiere estar con Ella en ese silencio cálido, sin hipocresías, en un amor que va mas allá de cualquier adjetivo formal.
Hay un instante mágico en el que siente que realmente Ella está allí, como en una dimensión imprevisible, mirando a la Madre cara a cara, despertando, con lagrimas en los ojos, a una nueva pero vetusta devoción, distinta, serena, donde la distancia nada significa... Donde se puede adivinar un dialogo imposible pero querido...