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martes, 31 de marzo de 2015

Martes de Dios

A los cofrades de viejos y rancios deleites nos invadirá un aluvión de reminiscencias a otros lugares, a otros tiempos, cuando vuelvan a sonar por el Carmen los compases, las notas suaves, dulces, que acariciaran el aire que antecede a Dios en su infinita Pena a lo largo de su amargo recorrido. Serán como clarines que harán salir al ruedo entrañable de la ciudad, no un toro fiero de bravura desmedida, trágico y negro de recuerdos, sino una placida e incomparable visión de una maestrante cofradía que parecerá atravesar el túnel del imparable y caprichoso tiempo...
Dispónganse, retiren los velos que tapizan sus mas florecientes sentidos y vivan, paladeen, sientan intensamente la presencia de Dios caminando por las calles de nuestra ciudad...

miércoles, 25 de marzo de 2015

Las horas aceleradas...

Cuando...poco más allá del mediodía del viernes de los sueños por estrenar, tintinee la “Salve Regina” en los adentros de Santiago, estaremos en el umbral, en el inicio del idilio con los sentidos, en el principio de compases de ensueño que nos pellizcaran en lo más profundo del alma, en el preámbulo arrebatador que a impulsos de airosas levantas pondrán en vilo nuestro corazón de emoción acelerado, en el génesis de la causa, de las raíces que emocionan a miles de lúcidos que han plasmado en este delirio su modo de vida...dará comienzo el fin de la añoranza, el hálito que da valor a los vestigios de los desánimos.
Empezaremos a vaciarnos el alma para volver a llenarla de ofrendas, de tribulaciones, de duquelas, de miserias; de ilusiones, de gozos, de consuelos, de motivos por los que rezarte, de causas por las que siempre tengo que quererte, de temples, de compases al son del tintineo de tus varales…y, es que, muy pronto, comenzaremos a sentirnos un poquito más felices, empezaremos a vivir en cofrade, de acompasadas maneras para pararnos, y sobre los pies en cada esquina Madre, rezarte…

martes, 24 de marzo de 2015

El tiempo...

Y…parece que ha llegado el tiempo…

El tiempo de los momentos de encuentro, de dialogo, donde las personas descubren el Misterio de un Dios que vive en medio de los hombres, que se hace visible desde la devoción a unas imágenes benditas y merced… al tiempo…

El tiempo en el que Dios vuelve para para hacerse Hombre una vez más y habitar entre nosotros e ir derramando su sangre por calles envueltas en cera y perfumadas por un olor especial, único, propio…el olor a Pasión. Cera, flor, incienso, bordados, terciopelos, maderas, acerados, fachadas!... todo emana la presencia divina de Dios.

El tiempo…esa sombra que Dios esculpe en las esquinas del atardecer para que descubramos la verdad, la evidencia de Sus cosas, nuestras cosas.

El tiempo…esa distancia que nos separa de las emociones, va pasando lentamente, como notas inacabables que a tus pies descansan, Padre Nazareno, y que se duermen al abrigo de una túnica aterciopelada  y al calor de tus faroles en la encendida tarde en que tu altar cuajado de plegarias y oraciones calladas se mece por las callejas que rodean la anhelada, cada naciente primavera, Plaza de Los Mercedarios.

El tiempo…ese camino que nos separa del gozo y la magia del instante fugaz, se queda enredado entre los arboles de este rincón sin igual, perfumando un sueño que cada domingo de su recién estrenada Pasión nos pone en vilo el corazón…el tiempo, ese tiempo de su esperada Pasión y que de entre las manos ya se nos está yendo.

El tiempo…nuestro tiempo...

jueves, 19 de marzo de 2015

Los días iluminados...

El cofrade tiene sus tiempos perfectamente organizados en las revoleras más hondas de su ser...su caligrafía de la ortodoxia, sus rincones del espíritu y de la materia, sus días vitales que siempre están más allá de cualquier razonamiento. Los que ignoran este, su código sentimental suelen también encontrar grandes dificultades para adentrarse en su estructura comunicativa. Resulta difícil captar la identidad popular, propia, única de este grupo de fieles, mas si cabe cuando se intenta arrinconar la raíz del rito, se intenta esconder la gracia del boato... Y…es que, para ellos, un rito es, todo lo que circunda sus realidades devocionales. Un rito es acudir cada viernes del año a la llamada del Señor y un rito es guardar silencio cuando de madrugada su cruz arrastra. Un rito es esperar a que aparezca Su figura encorvada en la ojiva de San Pedro enmarcada y un rito es contar los días de la larga espera al revés, hasta el domingo de su Pasión, prologo indiscutible de la Semana Santa.
Esta es la perspectiva cofrade no del tiempo como utilidad, sino del tiempo como milagro en que cada cosa se produce a la manera de un regalo de lo puramente suntuoso, la manifestación graciable del sentimiento de estar vivo. La ceremonia de la Gracia.
Ese domingo que anuncia la ya deseada y anhelada primavera es, para los cofrades, como esa gracia anunciadora de que ya estamos en la metafísica de la emoción. Y este anuncio es por tanto algo que se nos da, un don, un regalo que supone la superación del tiempo utilitario y cotidiano. Así, el Domingo de Pasión se entraña en nuestro ser, queriendo o sin querer, consciente o inconscientemente, con una fuerza ritual incambiable. Y además, sencillamente, como algo que llevara siglos circulando en la sangre de las cosas, porque sí. Por eso no hay calendario capaz de explicarlo ni de modificarlo.
Y cuando baja de su altar el Nazareno, en la hora, en el día exacto en que el jueves empieza a tornarse de morado, la ciudad, sus cofrades, saben que hemos entrado ya en el surtidor de sus días iluminados.

lunes, 16 de marzo de 2015

Donde habita el Amor...

Contados son los acontecimientos que se revisten de una cariñosa sencillez, y pocos, muy pocos como los que tienen lugar en el modesto ámbito que se matiza al entrar en el exquisito y recoleto hogar donde habita el Amor, despertado de su sueño de eternidad. Hoy la luz plomiza tenía una cita con la historia para vestirse de suave y temblorosa caricia, de tierno y delicado beso, de sublime y cercana presencia. El delicado parpadeo de las miradas enclaustradas tras la celosía de la devoción honda, escondida, y las músicas que navegan en el aire añejo que envuelve al vetusto templo empiezan a arrullar a Dios, entre sueños y fervores desvelados. Y esa atmósfera cálida, que aferra fervores en los rincones del sagrado oratorio, corazón vivo de los Remedios, se va dulcificando con las huellas de los siglos que viven dentro de los muros de la balsámica ermita, retiro con olor a  otros tiempos. Bien se sabe que el barrio, sus convecinos, sus hogares, perduran al resguardo de la raigambre de una rancia iglesia, los vestigios esculpidos en las piedras y en sus recovecos, acentuados por reminiscencias rociadas de tradiciones de incomparables y ya gastados tiempos.
Y… es que, si simple es el espacio que se esboza dentro de este sin par universo de ascetismo y oración callada al amparo del Amor de nuestros sueños y desvelos, exageradamente más claro debería ser sentir esas señales que a menudo nos revela - eternamente a su modo -, ese Dios al que malamente requerimos y muy raramente oramos,  pero que siempre está ahí. El Amor, que alivia nuestras aflicciones en los Remedios, -el que resguarda los ensueños, nuestros sueños-, arrulla todos los días del año nuestras penas, nuestras amargas duquelas, abrigándonos en esa imagen de gubias celestiales y relentes que azotan su destino,… y Él es el único que puede intensificar el sendero de nuestra fe, la verdad de nuestra devoción.
Como se puede apreciar  existe todo un universo de simples e indescifrables contrastes, sin más… Diferencias al fin y al cabo. Y cuando las horas vuelen, los días corran y los meses se sucedan vestidos de desidias, volveremos la mirada sobre nuestros hombros y añoraremos ese ocaso melancólico de un día pleno de Amor en la atmósfera
de una ermita abrumada de suplicas, de rezos, de ruegos callados… en el que un Hombre, de Amor dormido –descendido de una Cruz gastada de Amor, con sabor a pureza y oración-, expira para transmitirnos que su magnificencia se encierra en el cielo callado de sus manos llagadas por el golpe de unos clavos de pasión y en la caricia suave de un sudario, lienzo en blanco por escribir…en la súplica tierna de una multitud que en incontables veces camina dándole la espalda…y en una plaza, con autentico pasado que hunde sus recuerdos hasta las mismas entrañas de una ciudad que de nada se apiada… y, es que al llegar en esa mañana soñada, con las puertas de la ermita abiertas de par en par proclamando la luz y la grandeza del Amor de Dios, ese Hombre, consolado de besos, arrullado de caricias, sostenido de suplicas, envuelto en sudario de fervor, dejó escapar más de una inmaculada lágrima al saberse transmisor de un legado de amor y oración como meta de nuestros sueños, como entrada al soñado reino de Dios, a través de los cielos de los Remedios, donde habita el Amor.

jueves, 12 de marzo de 2015

Lo intimo de la vivencia...

Es ahora… cuando la interminable espera de todo un año se vuelve desvelo. Es ahora…cuando la claridad de los días de cuaresma se tamiza por los ventanales de las aun frescas estancias que disuelven en su ambiente el olor a cera apagada y naftalina incensada. Es ahora… cuando los rincones de mi vida diaria se revisten de sargas púrpuras y enlutadas, nacaradas y añiles, cetrinas y pajizas, esperando su día para vestir una ilusión que vive en la edad de los sueños, esa edad en que todo es posible. Es ahora…cuando todas mis férreas convicciones me abordan en caótico tropel, y me sumergen en un momentáneo y profundo desasosiego… Y, paseo hasta las Templos, allí en donde Dios arrincona los estertores de Su Pasión por unos días, dorados retablos de rancios y añorados recuerdos, y desciende, se pone frente a nosotros, a nuestra altura, para que lo contemplemos, lo percibamos, lo sintamos como esa brisa fresca de la mañana, lo admiremos, y busquemos su mirada, frente a frente, mirándolo a la cara, e hilvanemos una añoranza más con la envoltura de la tradición, del rito, de la usanza, de la vieja pero siempre presente y vieja usanza, en lo más íntimo de nuestros sentimientos, cuidados y pulcros, recién salidos del encuentro con los sentires de nuestra Cuaresma única... Estamos en vísperas cuando esto escribo... vísperas son los días del prefacio de la primavera...vísperas son el memorial de intimidades susurradas en el encuentro del Domingo de Pasión, Ramos adelantados, tarde plena de Gracia y Amparo en los pies benditos de su Hijo Nazareno. Pero que verdad es que nada hay como el momento real y verdadero. Nada como el momento mismo del encuentro, de la vivencia. Un instante que bien vale su brevedad...

martes, 10 de marzo de 2015

Hoja informativa Cuaresma 2015

En el siguiente enlace podéis leer y consultar la hoja informativa "El Muñidor", que edita la hermandad de las Penas para mantener informados a sus hermanos.

https://www.dropbox.com/s/1wk3xz1jp9kk3qn/Hoja%20informativa%20Cuaresma%202015.pdf?dl=0

Cartel tertulia cofrade "El Sanedrín" 2015



Como todas las cuaresmas, el Sanedrín se reunió ayer para presentar su cartel anunciador de la próxima Semana Santa. Fue la Casa Hermandad de la Soledad la que nos acogió para este acto, donde pudimos presentar un cartel protagonizado por una fotografía de D. Miguel Barba  que muestra un primer plano del babero del capillo y parte del fajín de un nazareno de esta Cofradía del Sábado Santo. Los encargados de esta tertulia, hemos querido así que la Soledad estuviera más presente esta Cuaresma por sus 450 años, sirviendo de homenaje a la Hermandad más antigua de nuestra Semana Santa.

Dar las gracias a la Hermandad de la Soledad por su acogida y a la mucha gente presente en el acto por acompañarnos en estos momentos.

Les dejamos a continuación la imagen del cartel El Sanedrín 2015:

Reminiscencias de tu soledad...

A los cofrades de viejos y rancios deleites nos invadirá un aluvión de reminiscencias a otros lugares, a otros tiempos, cuando vuelvan a sonar por San Pedro los compases lastimeros que acompañan a la Soledad de una Madre en su amargo recorrido. Serán como clarines que harán salir al ruedo entrañable de la ciudad, no un fiero toro, trágico y negro de recuerdos, sino una placida e incomparable visión de una maestramente cofradía que parecerá atravesar el túnel del imparable y caprichoso tiempo.
Cada uno recordara o revestirá el escenario según sus remembranzas. Yo lo recuerdo agarrado a una valla de su empedrada subida o enarbolado en los pedestales de Hacienda, inventando lo imposible por verla cuando llegaba y la primavera parecía acabarse en su entrada, en el corazón de una ciudad sin prisas, en la que su presencia todo lo paralizaba, sin mamotretos arquitectónicos, sin más humos que los de una candelería en los últimos instantes de su efímera vida. Era un gran paréntesis que se abría en el dilatado y negro cielo que se veía desde mi posición frente a la torre rematada de tiara y llaves celestiales que conducen a esa bóveda ahora oscura, mástil del gran navío que es su iglesia, anclado casi a orillas del corazón de la ciudad. Los sonidos del transitar diario rumoreaban menos y más lejos en la ya sobrevenida primavera, recamados en esas escalas ascendentes tan queridas de los afiladores, cuyos sones cortantes herían gravemente el silencio dejado por la cofradía de negro y serio duelo ferviente, y, es que, hasta los pajarillos callaban y cuando la espadaña carmelita dejaba descansar la esquila del coro vespertino, comenzaba oficialmente la siesta. El clac-cloc de algún carro de reparto tirado por mulas cesaba y tan solo arrullaba nuestra siesta el pregón silente dejado en la calle con regusto a fugaz muerte…que como un vaho subía hasta las ventanas recogiendo todo el ambiente de las calles recoletas que rodeaban esta collación, y que se hacía triste y lastimero como una evocación cuando se alejaba por el Pilar hacia el bullicioso Prado y su Catedral. Era esta fecha de las primeras de la primavera en que la acústica del día caluroso -sol y azul como una inmensa capa pluvial de la Purísima bordada en oro- tenía una inefable novedad. Una hermandad, la Soledad, cuatrocientos cincuenta años atrás comenzaba a llorar…

lunes, 9 de marzo de 2015

Nuestra Semana Santa

Estamos en el gozo de las vísperas cuando esto escribo. En Cuaresma de vida cuando estas letras vean la Luz de la fe. Todo se une en el Señor y su bendita Madre, la razón de ser de la Semana Santa: el sacrificio por amor de Dios mismo, que Ciudad Real y sus cofrades glosan en la gracia de su cuaresma y en el amor a su Semana Mayor.
Porque…podría contaros que la Semana Santa de nuestra ciudad es ese frío que recorre el cuerpo cuando la luna pinta desalientos sobre los callejones de un barrio perchelero…podría deciros que la Semana Santa de nuestra ciudad es ese silencio de un viernes que derrama Sus Dolores al calor de la luz grácil, palpitante, de unas velas que empapadas de devoción lloran al compás de una oración musitada desde el zaguán del cielo mismo de nuestra ciudad…podría confesaros que la Semana Santa de nuestra ciudad es ese pellizco que acaricia el alma cuando te giras y ves que un palio, encendido de Dolor, viene “mu a poquito a poco” marcando las huellas de tu camino.
Pero la Semana Santa de Ciudad Real, para todos los que pasáis por aquí, es mucho más que todo eso…
Es…el requiebro de un varal al sentir el susurro de la piedra de Santiago y su puerta ojival, añorando viejos tiempos, salidas de una casa de verdad. Es…un sueño de Amor dormido entre hojas de naranjos y azahar, que de nuevo y con andar decidido romperá el silencio del frío rodar. Es… Piedad que muere al compás de un silente y sobrio rachear, rancias filas de negro tafetán sabor a cofradía, olor a viga vieja, entumecida, añejas cancelas de Catedral. Es… la luz derretida que se vierte en los platillos de tu candelería al pasar por el convento, y tu gente te aclama como Reina sin pecado “concebía”. Es… el anhelo de tu mirada escondida, bella perla de Santiago, primorosa consentida, bajo un cielo azul que refleja los dorados del día, rebosante de pureza, Dolorosa, Virgen María. Y… es Reina por la Merced, “malhería” al Coronar a su Dios entre burlas e ironía. Y…es Esperanza de un barrio que navega buscando sus ojos, como faro que a buen y seguro puerto les lleva y en la negra oscuridad les guía. Y…es la Pena que arrastra mi Dios cada Martes por el Carmen, silencio roto por el crujir de la madera, por el compás de una gente buena, ahí viene el Señor paseando su triste Pena. Esta es la Semana Santa que vivimos, la que quedara para las estampas, con la que un día nos harán soñar nuestros hijos y pellizcara lo más hondo de nuestra cansada alma… Esta es nuestra Semana Santa, lejos, muy lejos Miguel, de los reflejos de neón que a Dios y su bendita Madre, nuestra Madre, les asusta y espanta.

domingo, 8 de marzo de 2015

Ahora que todo está por venir...

Las parihuelas por armar, la cera aun por llorar, aromas que paladear; músicas que susurrar, pregones, versos, vivencias que ensalzar, pisadas que inaugurar; ropas por estrenar, pasión apabullante en un pasaje para rememorar, manos de niño esperando recoger estampillas para guardar;…y el andar de un paso, nuestra gloria por llegar…

jueves, 5 de marzo de 2015

CARTEL "TERTULIA COFRADE EL SANEDRÍN 2015"

Por cuestiones de agenda, los miembros de la Tertulia El Sanedrín, han decidido posponer las tradicionales tertulias cuaresmales del presente año. Sin embargo, como desde hace 5 años, se editará el Cartel de la Tertulia Cofrade el Sanedrín 2015, el cual será presentado el próximo día 9 de marzo, lunes, a las 20:30 en la Casa Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, sita en c/ Islas Canarias.

Quedáis todos invitados.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Dialogo de Amor

¿Quien lloro por el cauce de tu senda?... En la lenta agonía del Viernes el dolor exagerado de su Quinta Angustia aumentara el nivel del crepúsculo, llenándolo de gravedad jadeante. Su Angustia embellecida por la tarde de los Remedios alcanzara el desmayo incontenido cuando aparezcan las primeras luces en el terciopelo del cielo, transcurriendo por la Merced, difuminadas las luces claras, apegados al costero del paso, se ira descifrando el porque de ese llanto irrepetible entallado en la excelsa figura de Virgen nacarada. ¿Cuantos Viernes, cuanto tiempo lleva esta Madre llorando, anegando de soberanía destrozada a los Remedios y a la ciudad entera, que dialogo de Amor se deja entrever con su Hijo? De la Catedral a su capilla el Amor llena todo el hueco de la noche y el vacío figurado de dolor que ya no duele, de llanto que ya no moja. Rayando la madrugada se acerca temblorosa la luz de su paso imponiendo el orden de la plenitud y el goce. Prende el paso en nuestra mirada todo el dialogo maternal de la Virgen, dominando todo el aire vagamente el eco bruñido por la plata. El divino conjunto, ya de recogida, nos llamara en definitiva a los cofrades de gusto refinado al orden de la gloria sin tiempo y sin espacio razonados. Cuando el paso se pierda irremisiblemente, recordaremos la intensa verdad de los poetas...y es que esta noche del cielo nunca se debería acabar...

martes, 3 de marzo de 2015

Gestos...

Sabes…cuando contemplo a la Virgen en aquel diluvio de flores, creo más firmemente en la Resurrección, en que los que se han ido nunca lo hacen del todo y sus almas están en cada fulgor de su palio, en cada suspiro que a su paso se escapa, en cada plegaria que hasta su dulce gesto vuela y en su cara nacarada se planta…

lunes, 2 de marzo de 2015

Silencio...silencio...

Con el preludio de estos decires acariciaría sentir el silencio, ese que se percibe en estos lugares, con los cirios encendidos, ya impuestos los antifaces, las cruces sobre los hombros, aprestados los estandartes, dominantes los guiones, ardiendo ya los ciriales, en tensión los costaleros, y atentos los capataces. Silencio que es oración que llevamos a la calle cuando, por la collación del Carmen, en el convento, esa angosta puerta se abre.
Ese silencio sagrado que se oye en estos lugares, estando ya preparados antes de salir el martes a pregonar silencio y oración por las calles. Silencio de Martes Santo, silencio de largo capirote enlutado apuntando al cielo. Silencio de Penas que anda por las calles…arrastrando el madero. Ese silencio me ayuda a ver lo que yo más quiero.
En ese silencio la veo en la plenitud del Cielo: que no necesita altares que dispongan de algún hueco porque esa santa ya ocupa una hornacina en mi pecho. Silencio de una hermandad que cargada de Penas anda, enseñando a una ciudad la verdad, el sentido puro de orar en la calle, sin ornamentos... silencio de su recuerdo.

Silencio de Martes Santo. Silencio,… silencio,… silencio.