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jueves, 29 de mayo de 2014

Al cobijo de la cera...al calor de su luz

Al calor de la cera, a la dama de la Salud, cortejada más que consolada por sus hermanos, nos resulta difícil no encontrar un perfil por el que admirar su belleza. Porque todos sus candeleros se han agolpado delante de su peana, cerrando filas para abrigar tanta belleza.
Y la cera es luz. De día, el interior de su ansiado palio sera como cobijo de sombra que oculta en oscuridad el interior de las bambalinas. De noche, la luz pasara a recogerse dentro, como caja de resplandores, y serán las caídas interiores las que ahora se iluminen, dejando fuera la tiniebla. Eso que ganara el rostro de la Virgen, que ya es hoguera por sí solo y que cuando divise de vuelta su barrio de los Ángeles, no sabremos si llamarla por su Nombre o como también le cuadra entre la claridad de sus nazarenos, María de la Luz o María de la Blanca Salud...

jueves, 22 de mayo de 2014

Va por usted maestro


Porque la vida no deja de darnos palos, y palos duros, difíciles de asumir. Pero no nos debemos de quedar en ese Viernes Santo de dolor, de muerte, de Sepulcro ocupado...Quedémonos con el Domingo pleno de Resurrección y en la convencida creencia de que en apenas 3 días estará disfrutando mejor que nadie y como a él le gustaba, cerquita y mirándola a los ojos, como digo estará gozando de la presencia viva y real de la Madre de Dios... Gracias una vez mas maestro por todo lo que nos ha enseñado y por poder contar un día a mis hijos, a mis nietos, yo trabaje a las ordenes y aprendí de NARANJO...

sábado, 17 de mayo de 2014

Nazareno de la Penas...

Una calle y dos aceras. La noche derrama su palio bajo una negrura incierta. Una silueta firme, rebosante de evocaciones y vivencias recién consumadas va caminando sola. Solitaria y penitente, transitando por el margen de una calle plena, hace nada, por la Pena de su Dios. Segura, arrogante, paso serio y cosa seria, pero para nada descompuesta, que para descomponer sus hechuras  hacen falta ignominiosas burlas, y de eso, sabe ya demasiado, que por los años que cumple, ya ni le queda madre ni siquiera abuela.  Qué más  da  lo que piensen algunos. Qué más da,  si la moda de hoy, se aleja de estos gestos, de esta manera de sentir y vivir la fe. Siempre quedará alguien qué  la viva así, que la arrope, que la acune y que la quiera.
Que los tiempos pasan, que pasen. Que la moda viene y va, y, cuando vuelve, llega con más fuerza. Pero el nazareno sigue caminando, y ni el mismo aire lo retiene. Con paso firme, con fe y sin tristeza. No pretende, ni quiere caer, solo levantarse y proclamar que la Pena de Dios es una realidad y que en pocos días una Pascua vivificadora dará sentido a esa penitencia que entre dos aceras hace unas horas y alumbrando su camino él ha revivido.
 Si lo señalan, que lo señalen, qué más  le da, otra pena  más para su Pena, que ese día llegará, para rendirse a sus plantas, quererlo y servirlo como  Rey de la humanidad. El bien lo sabe y ese bien  hasta lo consuela. Y por todo eso, se viste purpúreo el cuerpo, de azabache  la testa y se ciñe de esparto con correas nuevas. Tiempo al tiempo, y sigue caminando con figura de silencio. Calle arriba, paso a paso sin molestias ni ningún esfuerzo. No hay traspié que lo detenga, se recorta su figura con cortinas de incienso y canela. Se siente majestuoso, sin trémulos pensamientos que llegan.
Y sigue caminando, que nada ni nadie lo detenga. Paso firme, figura inhiesta. Tiene  que  cumplir su penitencia, y en eso es lo que piensa. No va descalzo, no. Ni recorrerá otros caminos que no lo entiendan. Porque la disciplina es él mismo, es linaje y es bandera.
Y siguió caminando, meditando una y otra vez sus pensamientos, llegó. Llegó al final de su estación, de su cita con Dios y con su Pena y rezó, rezo todo lo que quiso pretendiendo aliviar el peso de una cruz que al Calvario lo lleva.
Y se llenó de escalofríos, para fundirse en la madrugada y en la plazuela del suspiro. Luego se escuchó otra voz que salió de entre el olvido. Sonaron cantos quedos  cortando  el silencio como aleteos silenciosos de angelitos, la noche se columpió  en el aire con aroma de lirios, vainilla, canela y el de las flores de una clausura perfumada de  jacinto.
Ha llegado de nuevo al Carmen tu Pena, Silencio Dios mío en la soleá de las noches de Martes con luna llena.
Y siguió el nazareno meditando sus penas, avanzando en sus pazos, la voz no llegó al silencio. Continuó  con majestuosidad su camino, nazareno del Señor de las Penas.

jueves, 15 de mayo de 2014

Nuestra Pasión...

Y…como el drama de la Pasión se hizo arte, las cofradías de la ciudad crearon la representación emocional más singular y perfecta de la religiosidad popular católica. Drama y alborozo en una sola pieza.
La ciudad y sus callejas podrían ser otra Judea para la Pasión. La sensibilidad del cofrade ciudadrealeño está bien preparada para ello. La luz, el aire, el perfume de la primavera en flor, el deslumbramiento de las plazas y calles iluminadas, los jardines en plena floración, rincones, paisaje. Los arrabales emergiendo como una propia ciudad, algunos extramuros, como un Monte de Olivos capaz de competir con Getsemaní. Todo, riqueza y pobreza, alegría y sufrimiento, hacen de la ciudad escritura favorable, discurso vivo y ámbito propicio para poner en movimiento la palabra evangélica. La ilusión de un pueblo apostólico.
La ciudad es, pues, el quinto evangelista, el testigo de excepción para contar, en imágenes extraordinarias, el esplendor de la tragedia del Hijo del Hombre.
Y María, la Madre, como en una “soleá”, junto a piedras centenarias, apuñalada de Dolor, digna y triste, isla de llanto en la inmensidad de su belleza.
Si, para el ciudadrealeño de raíz, para el cofrade con hondura de esta tierra, barroco él en sus fervores tradicionales, la Pasión tuvo que ser, tenía que ser necesariamente, contada por esta ciudad. Según el cofrade y Ciudad Real quiere verla.


domingo, 11 de mayo de 2014

martes, 6 de mayo de 2014

Toda una eternidad

Porque nuestra Semana Santa no es un relato de gradas deslucidas, cortejos calamitosos, tiempos de paso, nazarenos capturados en teléfonos móviles en conductas inconvenientes, discusiones entre hermanos y cofrades, marchas que son sinfonía pura de acordes lanzados al aire de una ciudad azul de Dios, la chicota de un Misterio antes de recogerse... No. Nuestra Semana Santa es esto. Un momento eterno. Como todo lo hondo. Porque la hondura es ir más allá de las cosas. Imponerse a las negruras que llevamos dentro. Rezar en rumor apagado, sin pretender nunca ser oídos, sino solo escucharnos, y cuando la dulzura y el Dolor de la Madre de todo un barrio se filtra por la puerta de la clausura al anochecer de su noche única y se pone al lado de sus gruesos hábitos pardos para dejarse apagar el ascua de luz de su candeleria encendida de fervores y plegarias, con ese hálito de pureza que tienen sus cantos de melodía dulce y celestial… es ahí donde se vive, se siente y se palpa la verdad de la más pura de nuestras devociones, nuestra Semana Santa.

lunes, 5 de mayo de 2014

La mirada de Dios, el rostro resignado, la expresión del mismo Jesus...

...he aquí la Penas del Señor...

Despedida de "El Sanedrín 2014"

Esta tarde a las 20:45h concluirán las tertulias que este año ha organizado: "El Sanedrín". La de esta tarde no sera una tertulia al uso, a saber, si que tendrá un moderador, nuestro sanedrita y hermano Francisco Turrillo, pero los tertulianos seremos todos los presentes en dicho coloquio o mesa redonda. El tema a tratar sera: "La Semana Santa 2014, sus luces, sus sombras, y todo lo que de ella sea reseñable, analizar y debatir".
Lo dicho, os esperamos a todos en el Bar El Arqueologo, a las 20:45h, para hablar de Semana Santa y compartir un buen rato entre amigos y cofrades.
Nuestro hermano "Turri" sera quien modere la tertulia que pone fin a "El Sanedrín" 2014