Páginas vistas en total

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La verdad de una exaltación

Dentro del corazón de las cosas existe sin duda una música,  la música encerrada en el ámbito propio de cada sombra, de cada gesto único escondido en el instante, en el recuerdo y en la hora que habitamos el sueño concreto de aquel día o aquella noche en que una cosa determinada fue vivida.
Así, el corazón invisible de la ciudad tiene una música para cada cosa, para cada tiempo y para cada forma de existencia de su espíritu. Por eso yace en el aire que acaricia las centenarias piedras de Santiago un redoble de tambores del paraíso, una llama de metales que fulge con su hermoso lamento, notas del alma, incendio de sonidos y palabras que reclamaran la presencia de Dios entre nosotros.
Y no serán de violines los crepúsculos  ni serán voces celestes de salterio los que cubrirán de música la noche, tan solo un resonar de palabra de alabanza y verdad inagotable, como un batir de alas, agua o Estrella, valle de lagrimas desembocando en la Cruz de una hermanas que son acicate y fuente donde él se sacia. Esa exaltación de Caridad y de plata en blanquísima andadura, que sera trino y surtidor sonoro de ese  cuarto centenario de Caridad, Caridad que sera capaz de brotar a chorros en tu voz como vuelo de palomita blanca. Exaltación en la noche de Santiago y de su verdadera Caridad acompañando la fragancia solemne del paso más perfecto de la ciudad, canon barroco que puso entre tus palabras y sus verjas de azucenas, cual rayas paralelas, el mejor pentagrama de una pasión...La Caridad que sin duda nos hará vivir, nos llevara a emocionar, la prosa, el verso y la verdad de Miguel, digno broche para cerrar un año que muchos guardaremos en el mas intimo y secreto cofre...Nuestro corazón.

lunes, 26 de noviembre de 2012

El regusto de las cosas bien hechas...

Cada fotograma es una experiencia real, un querer revivir lo vivido, un querer vivir lo soñado, un querer soñar lo vivido… 

Qué sequía ver desaparecer tu cuarto centenario, qué último sorbo intuir el fulgor de  su Poder por los ventanales: no nos dejéis sin su magnanimidad, porque es obra de misericordia dar de beber al sediento, y clamor en la figura de la Sagrada Caridad de su Hijo.
Hay algo de Belén todavía en la desnudez de este Cristo, algo de aquella bondad, de aquella sencillez de la noche remota de la Natividad, calor de carne recién parida que después de 33 años encuentra aquí su último temblor.
Ya la cera le dice a la luz que tome el relevo de mimar a este Cristo.



sábado, 24 de noviembre de 2012

martes, 13 de noviembre de 2012

Luz de noviembre

La Niña de San Pedro irradia una LUZ que ciega y encandila a los que por allí solemos pasar...Bellísimo su aniñado y resplandeciente rostro...